En México, contar con un seguro vehicular sigue siendo la excepción y no la regla, pese a que su importancia se vuelve crucial incluso cuando el conductor no es responsable de un siniestro. De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros sólo alrededor del 32 por ciento del parque vehicular nacional cuenta con una póliza.
La falta de aseguramiento no solo expone al conductor y sus ocupantes, sino también a terceros que pueden resultar afectados materialmente o en algunos casos lesionados de gravedad. Tal es el caso del accidente ocurrido en Las Bajadas, Veracruz, donde un camión de una empresa cervecera perdió el control luego de que una camioneta le realizará un corte de circulación sobre la carretera Xalapa-Veracruz, provocando que la pesada unidad colisionara contra dos taxis que se encontraban en la zona.
Aunque los taxistas no tuvieron responsabilidad en el accidente los gastos médicos, daños materiales y procesos legales dependen, en gran medida, de que los vehículos involucrados cuenten con un seguro que responda por terceros. No obstante, la unidad responsable del siniestro no cuenta con un seguro para resarcir los daños ocasionados.
A nivel nacional el caso de una joven que se arrojó contra un vehículo en movimiento en Monterrey Nuevo León, evidenció que, aunque la conductora no tuvo la culpa, la póliza fue clave para activar la cobertura y evitar un impacto económico irreversible.
Sin embargo, no tener la culpa no exime de enfrentar consecuencias económicas y que una póliza puede marcar la diferencia entre resolver un accidente o quedar atrapado en deudas y procesos judiciales. El seguro vehicular no es solo un requisito sino una herramienta de protección colectiva que responde incluso cuando el siniestro es provocado por otros.
Fuente: Meganoticias
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