Cifras de accidentes y mayor participación en deportes y artes llevan a academias a revisar coberturas.
El crecimiento sostenido de las actividades extracurriculares en Colombia ha abierto un nuevo frente de atención para padres de familia e instituciones que trabajan con niños y jóvenes.
Deportes, artes y programas recreativos concentran cada vez más participantes, en especial durante los periodos de vacaciones y al inicio del año académico, lo que ha incrementado la exposición a accidentes fuera del entorno escolar formal y ha puesto en discusión la necesidad de pólizas que cubran estos escenarios.
Academias de danza, clubes deportivos y centros culturales registran una mayor demanda de sus programas, acompañada de riesgos inherentes a la actividad física como caídas, contusiones y lesiones durante entrenamientos.
Aunque estos espacios cumplen un papel relevante en el desarrollo físico, emocional y social de los menores, también implican responsabilidades adicionales para quienes los administran, en particular en materia de protección ante eventualidades.
Las cifras sirven como referencia para dimensionar el riesgo. Según datos del Dane citados por el sector asegurador, en años pasados, de cerca de 7 millones de niños matriculados en aproximadamente 53.000 sedes educativas del país, alrededor del 40 % sufrió algún tipo de accidente.
Si bien estos registros corresponden al ámbito escolar formal, se han convertido en un llamado de atención para otros espacios donde niños y jóvenes permanecen varias horas al día realizando actividades físicas.
La discusión se ha trasladado a la calidad y alcance de las coberturas. Para Camilo Rodríguez, vicepresidente Técnico de HDI Seguros, el análisis debe ir más allá del precio.
“Al contratar una póliza de accidentes para niños y jóvenes, es fundamental que las instituciones analicen más allá del costo y se concentren en el alcance real de la cobertura. Un buen seguro no solo debe responder ante los accidentes que ocurren dentro de sus instalaciones, sino también durante actividades extracurriculares, entrenamientos, salidas o desplazamientos asociados a la operación cotidiana”, afirmó.
Los datos del sector asegurador refuerzan esa necesidad. De acuerdo con cifras de HDI Seguros, la frecuencia de accidentes entre jóvenes asegurados alcanza 1,5 siniestros por cada 1.000 participantes, y el 95 % de los casos corresponde a gastos médicos derivados de contusiones, esguinces, fracturas leves u otras lesiones asociadas a la práctica deportiva. Estos eventos, aunque en su mayoría no son graves, generan costos y requieren atención oportuna.
Las pólizas han ampliado su oferta para responder a estos escenarios. “Nuestra póliza ofrece coberturas amplias como gastos médicos por accidente —que pueden llegar hasta 10 millones de pesos según el plan—, indemnización por muerte accidental, invalidez permanente y reembolso de matrícula en casos graves”, explicó Rodríguez, quien agregó que también se incluyen beneficios como urgencias odontológicas, protección internacional y orientación psicológica.
La operatividad del seguro es otro factor relevante. Instituciones y familias evalúan la red de atención médica disponible, los tiempos de respuesta en caso de emergencia y la claridad de los procedimientos para reportar un siniestro.
La comunicación con los padres se ha vuelto central para que conozcan el alcance de las coberturas y sepan cómo actuar ante un accidente durante una actividad extracurricular.
El alcance territorial y los costos también entran en la ecuación. “Nuestra póliza tiene cobertura en todo el territorio nacional, siempre que las clínicas hagan parte de la red. Los eventos por fallecimiento o incapacidad están protegidos en cualquier lugar, pero la atención médica fuera del país requiere contar con asistencia internacional”, señaló Rodríguez.
Según explicó, una póliza estándar puede costar cerca de 30.000 pesos, mientras que al incluir asistencia internacional el valor puede llegar a 80.000 pesos.
Fuente: Portafolio
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