Fuente: Seguro Visión
El director ejecutivo de Agroseguros, Cristián Buccione, informó que ya se contabilizan cerca de 2.000 siniestros en la actual temporada agrícola, de los cuales más de 600 corresponden a las últimas emergencias climáticas. Las provisiones asociadas a estos eventos superaban los US$4 millones al 29 de octubre, mientras las compañías aseguradoras ampliaron hasta 45 días los plazos para denunciar los daños.
La sucesión de eventos meteorológicos que ha afectado a distintas zonas del país vuelve a poner de manifiesto la exposición de la actividad agrícola frente a los riesgos climáticos y la importancia de contar con mecanismos de protección financiera.
En una entrevista con Reporte Agrícola, Cristián Buccione, director ejecutivo de Agroseguros, entregó cifras sobre el comportamiento de la siniestralidad durante la actual temporada y explicó las medidas adoptadas para facilitar la atención de los productores afectados.
Según señaló, a la fecha se registran cerca de 2.000 siniestros agrícolas, en el contexto de un programa que ha subsidiado alrededor de 10.600 pólizas. La cifra de asegurados que atiende anualmente Agroseguros suele situarse entre 14.000 y 18.000 agricultores.
Uno de los datos más relevantes corresponde a las últimas emergencias climáticas. Hasta el momento de la entrevista, se habían identificado más de 600 siniestros asociados a estos episodios, mientras que las provisiones constituidas por algunas compañías aseguradoras superaban los US$4 millones al 29 de octubre.
Buccione aclaró que estos recursos corresponden a provisiones de siniestros y no a indemnizaciones efectivamente pagadas, una distinción importante para dimensionar el estado de los procesos de liquidación.
Ampliación de plazos para facilitar las denuncias
Una de las principales dificultades que enfrentan los agricultores después de una emergencia climática es cumplir oportunamente con los plazos establecidos para denunciar los daños ante las compañías aseguradoras.
Considerando esta situación, Agroseguros gestionó con las aseguradoras una ampliación de los períodos para presentar los denuncios. Los plazos originales, que fluctuaban entre tres y 17 días dependiendo de la póliza, fueron extendidos hasta un máximo de 45 días.
La medida busca reconocer las dificultades que enfrentan los productores durante una emergencia, cuando deben concentrar sus esfuerzos en atender los daños, recuperar sus instalaciones y restablecer sus actividades productivas.
La ampliación resulta especialmente relevante porque la denuncia oportuna constituye el primer paso para iniciar el proceso de liquidación y determinar las eventuales indemnizaciones.
Un instrumento público-privado para transferir riesgos
Agroseguros, organismo dependiente de CORFO y vinculado al Ministerio de Agricultura, no opera como compañía aseguradora ni como liquidador de siniestros. Su función es administrar el subsidio estatal que permite a los productores contratar seguros silvoagropecuarios y transferir parte de los riesgos de su actividad al mercado asegurador.
Actualmente dispone de coberturas agrícolas para cultivos y hortalizas, incluidos invernaderos; pecuarias para distintas especies animales y apicultura; y forestales para plantaciones de pino y eucalipto.
El apoyo estatal puede alcanzar hasta el 69% del costo de las pólizas individuales y aumentar al complementarse con los beneficios de INDAP, llegando al 90% e incluso al 95% en determinados casos. En los seguros colectivos, el subsidio puede cubrir el 100% del costo.
Para dimensionar el alcance del programa, durante 2025 se contrataron 14.201 pólizas individuales con subsidio estatal, que beneficiaron a 11.918 agricultores, con recursos públicos por $6.816 millones destinados a subsidiar el copago de las primas.
El desafío de ampliar la protección del agro
Las cifras de siniestralidad vuelven a poner sobre la mesa uno de los desafíos estructurales del mercado asegurador chileno: aumentar la penetración de los seguros en una actividad económica particularmente expuesta a fenómenos climáticos y sanitarios.
Para los agricultores, una pérdida importante de producción puede comprometer no solamente los resultados de una temporada, sino también su capacidad de financiar el siguiente ciclo productivo. En ese escenario, el seguro cumple una función que trasciende la compensación económica: permite recuperar la capacidad productiva y reducir el riesgo de que un evento adverso se transforme en un problema financiero de largo plazo.
Para las compañías aseguradoras, en tanto, el sector agrícola representa un espacio de desarrollo que exige conocimiento técnico, adecuada evaluación de riesgos, capacidad de liquidación y productos ajustados a las particularidades de cada actividad y territorio.
También plantea desafíos en materia de modelación de riesgos climáticos, acumulación de exposiciones y tarificación, especialmente ante eventos que pueden afectar simultáneamente a numerosos productores de una misma zona.
Los más de 2.000 siniestros registrados durante la temporada constituyen una señal de la magnitud de los riesgos que enfrenta el agro chileno. El desafío para el Estado y la industria aseguradora será transformar estos episodios en un impulso para ampliar la cobertura, fortalecer la cultura del aseguramiento y evitar que las pérdidas climáticas comprometan la continuidad de la actividad agrícola.
Fuente: Seguro Visión
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