Fuente: Estradas
El sudeste concentra el mayor volumen de incidentes, mientras que el norte registra un aumento del 18 % y cuenta con tres de los cuatro índices estatales de mortalidad más elevados
El transporte de mercancías por las carreteras brasileñas fue objeto de una atención especial en 2026. En los cinco primeros meses del año, según un estudio de la Confederación Nacional de Aseguradoras (CNseg) basado en datos de la Confederación Nacional de Transporte (CNT), los accidentes en los que se vieron implicados camiones en las carreteras federales brasileñas aumentaron un 4,7 %, pasando de 7.439 en 2025 a 7.787.
El resultado nacional refleja realidades distintas. El Sudeste concentró 2.339 accidentes, el mayor volumen entre las cinco regiones, con un aumento del 0,39 %. En el Norte, los incidentes pasaron de 462 a 545, lo que supone un incremento del 17,97 % y el mayor crecimiento proporcional del país. El primer dato refleja la magnitud de los corredores con mayor tráfico de mercancías; el segundo, el rápido aumento de la exposición en una región de largas distancias.
La diferencia también se aprecia en la gravedad de los accidentes. Amazonas registró 37,7 muertes por cada 100 accidentes con víctimas en los que se vieron implicados camiones, la tasa más alta del panel de la CNT. Pará, con 29,6, y Roraima, con 28, se encuentran entre las cuatro tasas más elevadas del país. En el Sudeste, São Paulo registró 5,5 muertes por cada 100 accidentes con víctimas; Río de Janeiro, 6,2; y Espírito Santo, 6,9. La tasa de Amazonas fue casi siete veces superior a la de São Paulo.
Este contraste pone de manifiesto dos dimensiones del mismo riesgo: en el Sudeste, el gran volumen de tráfico multiplica el impacto potencial de cada interrupción; en el Norte, el crecimiento y la letalidad aumentan la vulnerabilidad. Una colisión, una salida de la calzada o una avería pueden interrumpir las entregas, provocar pérdidas en la carga, generar responsabilidad por daños a terceros y afectar a los contratos en cadena.
El aumento de los accidentes se produce en paralelo al incremento de los desembolsos de una de las coberturas directamente relacionadas con la actividad de los transportistas. En el primer semestre de 2026, las indemnizaciones del seguro de Responsabilidad Civil del Transportista de Mercancías por Carretera (RCTR-C) crecieron un 2,3 % y alcanzaron los 634,2 millones de reales, según la CNseg. El seguro cubre la responsabilidad del transportista por pérdidas o daños causados a la mercancía como consecuencia de los accidentes previstos en la póliza durante el transporte.
La magnitud de esta exposición está directamente relacionada con la importancia de las carreteras en la logística nacional. Este modo de transporte representa casi el 70 % del movimiento de mercancías en TKU (tonelada-kilómetro), según el Panorama del Transporte de Mercancías por Carretera. Dado que una parte tan significativa de la circulación de mercancías se concentra en las carreteras, los accidentes y las interrupciones pueden tener efectos que trascienden el propio trayecto, con repercusiones en las entregas y las cadenas de producción de diferentes regiones.
La dependencia de las carreteras aumenta la vulnerabilidad
Esta dependencia también aumenta la importancia de las condiciones en las que se lleva a cabo el transporte. El sector opera con una flota envejecida. En Brasil circulan cerca de medio millón de camiones con más de 25 años, mientras que las matriculaciones acumulan una caída del 6,7 % en los siete primeros meses de 2026, según Fenabrave.
El presidente de la Comisión de Transportes de la Federación Nacional de Seguros Generales (FenSeg), Marcos Siqueira, explica que la antigüedad de los vehículos también repercute en la operación. «Los camiones más antiguos carecen de algunas de las tecnologías de frenado y monitorización presentes en los modelos actuales y son más propensos a sufrir problemas relacionados con el mantenimiento. Una avería durante el trayecto puede interrumpir el viaje, obligar a transbordar la mercancía y provocar retrasos, además de pérdidas o daños en la carga».
La combinación de las condiciones de la flota, el volumen de carga transportada y los riesgos presentes a lo largo del trayecto aumenta la importancia de la gestión de riesgos en las operaciones. Es precisamente en este ámbito donde un cambio normativo ha empezado a afectar directamente a los transportistas en este segundo semestre.
Una nueva norma vincula la cobertura a la gestión de riesgos
Desde el 1 de julio, los transportistas de mercancías por carretera deben acreditar la contratación de los seguros obligatorios previstos en la Ley n.º 14.599/2023. Esta verificación pasa a formar parte de los requisitos para la inscripción y el mantenimiento en el Registro Nacional de Transportistas de Mercancías por Carretera (RNTRC).
Existen tres tipos de seguros: el Seguro de Responsabilidad Civil del Transportista de Mercancías por Carretera (RCTR-C), con cobertura por pérdidas o daños en la carga derivados de accidentes; el Seguro de Responsabilidad Civil del Transportista por Carretera por Desaparición de la Carga (RC-DC), para pérdidas o daños por robo y hurto; y el Seguro de Responsabilidad Civil del Vehículo (RC-V), para daños corporales y materiales causados a terceros.
La integración de la información con la Agencia Nacional de Transportes Terrestres (ANTT) permite verificar las contrataciones. Las pólizas de los seguros RCTR-C, RC-DC y RC-V deben estar vinculadas a un Plan de Gestión de Riesgos, que combine la protección financiera con la prevención.
«El mercado de los seguros ha trabajado intensamente para adaptar los procesos y sistemas a las nuevas normas. El objetivo es ofrecer soluciones compatibles con la legislación y contribuir a que la implementación se lleve a cabo de manera eficiente, con mayor seguridad jurídica y operativa para toda la cadena logística», afirma Siqueira. Con los nuevos requisitos, la CNseg prevé un crecimiento del 2,9 % para el seguro de transporte en 2026. Solo en el primer semestre, el segmento recaudó 2.900 millones de reales en primas. «Se espera que la obligación de acreditar las coberturas impulse la contratación en el segundo semestre, periodo en el que las nuevas normas entrarán en vigor en el mercado», concluye Siqueira.
Fuente: Estradas
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