El peso del apalancamiento de la economía nacional se refleja en los números más recientes. Hasta abril, las primas netas alcanzaron los $330.9 millones, con un crecimiento del 5.8 % frente al mismo periodo del año anterior.
Con 56 años de trayectoria, la Asociación Salvadoreña de Empresas de Seguros (ASES) llega a su aniversario consolidado como uno de los engranajes silenciosos pero decisivos del sistema económico salvadoreño. Su historia no solo se cuenta en cifras, sino en la capacidad de un sector que ha acompañado a familias, empresas e instituciones en momentos críticos, devolviéndoles estabilidad cuando los imprevistos golpean la puerta.
El peso de esa función se refleja en los números más recientes. Solo en 2025, las aseguradoras pagaron más de $452 millones en indemnizaciones, mientras que en el acumulado de los últimos cinco años la cifra supera los $2,131 millones. Recursos que, en la práctica, han permitido reconstruir patrimonios, sostener negocios y amortiguar el impacto de eventos que, sin respaldo financiero, habrían tenido consecuencias mucho más severas para la economía nacional.
El dinamismo del sector también se mantiene en 2026. Hasta abril, las primas netas alcanzaron los $330.9 millones, con un crecimiento del 5.8 % frente al mismo periodo del año anterior. Dentro de ese comportamiento, los seguros de personas destacan con un aumento del 8.3 %, mientras que los seguros generales crecen un 3.9 %, confirmando una expansión sostenida en medio de un entorno económico que busca mayor estabilidad y confianza.
Más allá de los indicadores financieros, la industria aseguradora se ha convertido en un motor de empleo y encadenamientos productivos. En el país genera más de 2,300 empleos directos y alrededor de 17,000 indirectos, impulsando sectores como la salud, talleres, farmacias y servicios especializados. Una red que, aunque pocas veces visible, sostiene buena parte de la actividad económica asociada a la gestión de riesgos.
En un contexto nacional marcado por mejoras en las condiciones de seguridad y un mayor apetito por la inversión, el seguro adquiere un papel cada vez más estratégico. Es visto como una herramienta que brinda confianza para emprender, invertir y crecer. Sin embargo, el reto sigue siendo significativo: la penetración del seguro apenas ronda el 2.6 % del producto interno bruto (PIB) y solo el 21 % de la población cuenta con algún tipo de cobertura privada.
En ese escenario, ASES reafirmó su apuesta por fortalecer la cultura de prevención y resiliencia financiera. Con la mirada puesta en la transformación digital, los riesgos climáticos y los cambios demográficos, el sector reconoce que su desafío no es solo crecer, sino acercarse más a la vida cotidiana de los salvadoreños.
Fuente: Diario El Salvador
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