Los recientes sismos en Venezuela reactivan la alerta de cómo se preparan los países de América Latina para enfrentar fenómenos naturales que no se pueden evitar, pero sí gestionar mejor. En una región marcada por la vulnerabilidad geológica, la diferencia entre una tragedia mayor y una crisis controlada suele depender de la capacidad institucional, planeación urbana y mecanismos financieros disponibles.
México es un caso particularmente relevante, porque ha desarrollado una estructura que combina prevención, reacción y cobertura económica.
Las cicatrices de 1985 y 2017 no sólo dejaron memoria colectiva, sino también cambios profundos en la forma de enfrentar el riesgo sísmico.
Además, la geografía juega un papel determinante. Los estados ubicados sobre la costa del Pacífico y el centro del país son los más expuestos a los movimientos telúricos.
Apunte a Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Michoacán, Colima, Jalisco y no se diga la CDMX, que gobiernan Salomón Jara, Evelyn Salgado, Eduardo Ramírez, Alfredo Ramírez Bedolla, Indira Vizcaíno, Pablo Lemus y Clara Brugada, respectivamente.
Esta concentración de riesgo obliga a mantener sistemas de prevención más robustos y una coordinación constante entre autoridades federales y locales.
Uno de los avances más visibles es el sistema de alertamiento temprano. El Sasmex, que dirige Juan Manuel Espinosa, se ha convertido en una herramienta fundamental para ganar segundos valiosos antes de un temblor fuerte.
En el sector privado, el papel de las aseguradoras resulta clave. Compañías como GNP Seguros, de Alberto Baillères; AXA, que comanda Daniel Bandle; Mapfre, que dirige Alberto Berges, o Zurich Santander, que lleva César Alves han desarrollado coberturas específicas para daños por sismos dentro de sus pólizas de hogar.
Cuando la lupa se pone en los hogares, la historia cambia. Muchas familias enfrentan pérdidas totales sin respaldo financiero, lo que convierte un fenómeno natural en un golpe patrimonial de largo plazo.
La paradoja es clara: mientras la nación ha sofisticado su cobertura a nivel macro, todavía le falta avanzar en la protección individual.
Los sismos en Venezuela, que gobierna Delcy Rodríguez, muestran que la región todavía tiene un amplio margen de mejora en términos de prevención estructural, educación ciudadana y financiamiento del riesgo.
México ofrece aprendizajes valiosos, pero también evidencia que el reto no está únicamente en diseñar sistemas complejos, si no en lograr que lleguen a toda la población.
Fuente: Diario Cambio 22
Proveemos información Técnica y Financiera del Mercado Asegurador