Fuente: Última Hora
El especialista analiza los desafíos que plantea la incorporación de vehículos eléctricos al mercado asegurador, desde el costo de las baterías y la adaptación de las pólizas hasta la necesidad de acumular experiencia para mejorar la evaluación de los riesgos y la determinación de las primas.
El avance de los vehículos eléctricos plantea un desafío para el mercado asegurador: conocer mejor los riesgos de una tecnología que todavía está en una etapa inicial de desarrollo. Para Carlos Salinas, director de la Cámara Argentina de Reaseguradores, la experiencia acumulada con los automóviles de combustión no puede trasladarse automáticamente a estas unidades, cuyas baterías, sensores y sistemas tecnológicos requieren nuevas evaluaciones para establecer condiciones de cobertura y tarifas acordes con la realidad.
El especialista señala que una de las principales diferencias entre ambos tipos de vehículos es el conocimiento disponible sobre su comportamiento. Mientras que los automóviles de combustión cuentan con más de un siglo de experiencia, el sector asegurador recién comienza a acumular información sobre los vehículos eléctricos. No obstante, considera que esta transición presenta una particularidad: los mercados de distintas partes del mundo están atravesando un proceso similar de aprendizaje.
Uno de los principales interrogantes está relacionado con las baterías de litio, cuyo valor puede representar el 45% o más del costo total del vehículo. Aunque los fabricantes ofrecen garantías de hasta siete años, Salinas sostiene que todavía es necesario conocer mejor su evolución, sus posibles fallas y las consecuencias de los daños en caso de accidentes. A su criterio, el bajo volumen de unidades eléctricas que circula actualmente en América Latina también limita la experiencia disponible para evaluar su comportamiento ante los siniestros.
La disponibilidad de talleres especializados, técnicos capacitados y repuestos constituye otro factor determinante. El desarrollo de estas capacidades será progresivo y también involucrará a otros actores, como los desarmadores de vehículos, que deberán conocer los procedimientos adecuados para gestionar y desechar sus componentes. En cuanto a los repuestos, Salinas destaca la responsabilidad de los importadores de garantizar el soporte posventa de las unidades comercializadas.
Respecto al mercado paraguayo, considera que está en condiciones de acompañar el crecimiento de los vehículos eléctricos y descarta que exista necesariamente un vacío de cobertura. Explica que las pólizas de automóviles en América Latina presentan características similares y que, actualmente, estos vehículos suelen asegurarse bajo modelos de cobertura utilizados para unidades de combustión. Sin embargo, entiende que las tarifas podrán ajustarse con mayor precisión a medida que las compañías acumulen experiencia concreta sobre los riesgos.
En la comparación con Argentina, Salinas no identifica diferencias significativas en materia de seguros, más allá de aspectos como la obligatoriedad de la responsabilidad civil. También advierte que la experiencia argentina con vehículos eléctricos todavía se concentra principalmente en zonas urbanas, por lo que aún queda camino por recorrer para conocer su comportamiento en rutas. En ambos mercados, sostiene, el aumento de las unidades en circulación permitirá obtener información más representativa.
La adaptación de las pólizas también deberá contemplar los distintos escenarios de recarga. Según Salinas, será necesario evaluar los tipos de cargadores disponibles y las condiciones en las que se utilizan, incluso cuando una persona conecta su vehículo en la vivienda de un familiar o amigo. Asimismo, los hogares, garajes, centros comerciales y estaciones de servicio que permitan el ingreso de estas unidades deberán analizar las condiciones de sus instalaciones y las coberturas correspondientes para responder a los nuevos riesgos.
Para el especialista, la clave para que los seguros sean más accesibles y previsibles será adquirir experiencia y conocimiento sobre esta tecnología. A medida que el mercado acumule información y desarrolle capacidades para evaluar los riesgos, las aseguradoras podrán mejorar la determinación de las tarifas y adaptar sus productos a las necesidades de los usuarios.
Estos desafíos se abordarán en el Congreso Paraguayo de Seguros 2026, que se realizará los días 3 y 4 de noviembre en el Centro Cultural y de Convenciones de Ita Enramada. Organizado por el diario Última Hora y la Fundación CEDOC, el encuentro reunirá a referentes del sector bajo el lema “Por un seguro con visión de futuro”, para analizar la evolución de la industria y los retos que plantea la incorporación de nuevas tecnologías.
Fuente: Última Hora
Proveemos información Técnica y Financiera del Mercado Asegurador