Entre abril de 2025 y marzo de 2026, el gremio asegurador chileno contabilizó 13413 robos de vehículos asegurados en todo el país.
La flota asegurada representa apenas un tercio del parque automotriz total, así que la cifra real anda más cerca de los 40000. Eso da un promedio que supera los cien vehículos al día, un número que cuesta procesar hasta que uno lo piensa en términos de barrio, de cuadra, de conocido que un martes cualquiera sale del supermercado y la camioneta ya no está. Carabineros registró 43176 encargos por robo durante 2025, y aunque la metodología es distinta a la de las aseguradoras, la dimensión del problema coincide.
El primer trimestre de 2026 trajo algo de alivio. Cerró con 3180 vehículos asegurados robados, un 10% menos que en el mismo periodo de 2025 y la cifra más baja para un primer trimestre en cuatro años. Solo en marzo se denunciaron 1111 casos, unos 36 al día. La patronal aseguradora del país lo valoró como señal positiva, pero sin echar campanas al vuelo, porque el delito sigue moviéndose y adaptándose. No es que los ladrones hayan dejado de robar. Es que algo ha cambiado en la ecuación, posiblemente la combinación de más tecnología de seguimiento vehicular en las flotas, operativos policiales más coordinados y un sistema de lectura de patentes que opera en alianza entre el gremio asegurador y más de 270 municipios. Ese sistema recuperó 394 vehículos con encargo por robo solo en el primer trimestre de 2026, de los cuales 332 ni siquiera tenían seguro.
Las camionetas encabezan el ranking por un margen que no deja lugar a dudas. La doble cabina más popular del mercado chileno sumó 870 casos en los doce meses entre abril de 2025 y marzo de 2026. Le seguía un SUV compacto con 798 y otra camioneta con 592. Entre los tres sumaron 2260 robos, casi el 17% de todo lo asegurado que se robó en el país. Los diez modelos más afectados concentraron el 30.57%, o sea 4100 vehículos. El patrón se repite año tras año y la explicación es siempre la misma. Son vehículos caros, con alta demanda de repuestos en el mercado informal, fáciles de desarmar y con piezas que se venden rápido.
Para alguien en Valdivia o en cualquier comuna de Los Ríos, eso no es un dato abstracto. La camioneta doble cabina es herramienta de trabajo. La usa el agricultor que mueve insumos entre el campo y la ciudad, el contratista forestal que necesita llegar a un predio sin camino asfaltado, el acuicultor que baja a Puerto Montt a buscar suministros. Perder esa camioneta no es solo perder un vehículo, es quedarse sin la capacidad de operar durante semanas o meses mientras el seguro resuelve, si es que hay seguro. Y muchas de esas camionetas rurales no lo tienen.
Aproximadamente el 80% de los robos ocurre con el vehículo estacionado. Ya casi no hace falta forzar nada. Los métodos que usan ahora son inhibidores de señal que bloquean el cierre centralizado, acceso por el puerto OBD para reprogramar llaves, o directamente se llevan el vehículo en una grúa plana sin encender el motor. Un tipo de robo silencioso que puede pasar a las tres de la tarde en un estacionamiento de un centro comercial sin que nadie se dé cuenta.
La diferencia entre tener rastreo GPS y no tenerlo es brutal en las cifras de recuperación. Algunas aseguradoras reportan un 80% de tasa de recuperación cuando el vehículo lleva un dispositivo GPS activo. Sin rastreo, la cifra baja a un tercio, que es aproximadamente donde queda la media nacional. Un programa de seguridad municipal en una comuna de Santiago recuperó 13 de 15 vehículos equipados con GPS en el primer trimestre de 2025, un 87% de efectividad. https://gpswox.com/es tenía cifras distintas, más cerca del 78% para ese trimestre, pero en cualquier caso la brecha entre rastrear y no rastrear es de casi 50 puntos porcentuales. Un vehículo sin seguimiento que no aparece en las primeras horas probablemente ya está desarmado o camino a cruzar una frontera.
El robo de camiones de carga también va en aumento. La Multigremial Nacional de Transporte cifró en unos 300 los camiones robados al año, y durante el primer semestre de 2025 las aseguradoras registraron un incremento del 31% en delitos contra el transporte. Las rutas más golpeadas están en el norte, entre las regiones mineras, pero el fenómeno no es exclusivamente nortino. Bandas organizadas operan con información logística anticipada, saben qué camión lleva qué carga y por dónde va a pasar. Las contramedidas basadas en rastreo GPS incluyen corte remoto de motor, bloqueo de puertas a distancia y monitoreo de ruta en tiempo real con alertas cuando el vehículo se desvía del recorrido previsto.
En el sur la preocupación tiene otro tono. No es el robo masivo de Santiago ni las encerronas en autopistas. Es la camioneta que desaparece de noche de un campo en Paillaco o en Lanco, que al día siguiente ya va camino al norte o a un desguace clandestino en alguna parcela de la Región Metropolitana. La distancia entre Los Ríos y Santiago son unas ocho horas por la Ruta 5, tiempo suficiente para que un vehículo robado de madrugada ya esté en otro mundo antes de que el dueño se levante y vea que no está. Un rastreador GPS cambia esa ecuación. Carabineros o la PDI reciben una posición en minutos, y si el dispositivo tiene capacidad de corte remoto, el motor se detiene antes de que el vehículo salga de la región.
El 10% de baja del primer trimestre de 2026 es la mejor cifra en cuatro años, pero son 3180 familias que perdieron un vehículo en tres meses. La diferencia entre recuperarlo y no recuperarlo depende cada vez más de sí lleva un dispositivo de rastreo GPS instalado, y en las zonas rurales del sur esa decisión pesa el doble porque la camioneta no es un lujo sino la mitad del negocio.
Fuente: Diario de Valdivia
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