Fuente: Debate
El invierno cálido y la presión de plagas elevaron los riesgos productivos en Sinaloa durante el ciclo 2025/26. Seguros, prevención fitosanitaria y liquidez serán claves para proteger la rentabilidad
El ciclo Otoño-Invierno 2025/26 dejó una lección financiera para los productores de Sinaloa: la evaluación de riesgos debe considerar no solo las fluctuaciones de precios, sino también los efectos de un invierno cálido y la presión de plagas sobre el rendimiento y la calidad de las cosechas. Bajo estas condiciones, los seguros agrícolas, el manejo fitosanitario preventivo y la planeación del capital de trabajo cobran relevancia para proteger la rentabilidad.
Riesgos y cobertura
Las temperaturas superiores a las esperadas durante la temporada modificaron las condiciones de desarrollo de los cultivos y favorecieron la presencia de organismos perjudiciales. Esto elevó la necesidad de monitoreo, aplicaciones fitosanitarias y ajustes en las labores agrícolas, con efectos directos en los costos de producción. Para las unidades que trabajan con márgenes estrechos, estos gastos adicionales pueden reducir el ingreso disponible para pagar créditos, rentas y compromisos comerciales.
En este escenario, una de las coberturas más relevantes es el seguro agrícola, siempre que la póliza contemple los riesgos que enfrenta el cultivo. Antes de contratarlo, es necesario revisar si protege contra daños asociados a temperaturas extremas, qué eventos reconoce, cuáles son sus exclusiones y qué deducibles aplica. La presencia de plagas o enfermedades no implica automáticamente que exista cobertura, por lo que las condiciones contractuales deben analizarse con anticipación.
Otra herramienta consiste en presupuestar una reserva para contingencias fitosanitarias. Destinar recursos al monitoreo, la detección temprana y el control oportuno puede evitar que una infestación avance y provoque mayores pérdidas. Aunque esta prevención representa un desembolso inicial, puede resultar financieramente más conveniente que enfrentar aplicaciones de emergencia, daños en la producción o una reducción de la calidad comercial.
Las coberturas de precios también mantienen su importancia, particularmente en granos como el maíz, pero atienden un riesgo distinto: la caída de las cotizaciones. Por ello, asegurar un precio de venta no compensa por sí mismo una cosecha menor a la prevista. La protección financiera debe integrar riesgos productivos y comerciales.
De cara al Otoño-Invierno 2026/27, los productores sinaloenses necesitan construir escenarios de costos y rendimientos que incluyan temperaturas elevadas, mayor presión de plagas y gastos adicionales de manejo. La estrategia más sólida combinará seguros adecuados, vigilancia fitosanitaria, liquidez para contingencias y herramientas de comercialización. Evaluar cuánto costó cada protección y qué pérdida permitió evitar será fundamental para tomar mejores decisiones y preservar la capacidad de pago.
El pasado ciclo Otoño-Invierno 2025/26 fue muy complicado para los productores en relación a factores climáticos que impactaron directamente en los costos y rendimientos en todos los cultivos en general. El frijol y maíz fueron los cultivos que presentaron mayores afectaciones por altas temperaturas, generando mayor presencia de plagas y depredadores, siendo estos dos cultivos los que más utilizaron la cobertura de plagas y depredadores dentro de los seguros agrícolas”, señaló Luis Xavier Zazueta, presidente de la Asociación de Agricultores del Río Fuerte Sur (AARFS).
Fuente: Debate
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