El Gobierno Nacional activó un plan de preparación ante la posible llegada del fenómeno de El Niño en 2026, un evento climático que podría impactar con fuerza al país durante el segundo semestre del año. La medida fue oficializada mediante la Circular 028 del 16 de abril, emitida por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
El documento está dirigido a gobernadores, alcaldes, autoridades ambientales y organismos de control, con el objetivo de anticipar los efectos del fenómeno, especialmente en temas como desabastecimiento de agua, sequías prolongadas e incremento de incendios forestales.
De acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), existe una probabilidad del 61 % de que El Niño se desarrolle entre mayo y julio, cifra que podría aumentar progresivamente hasta superar el 90 % hacia finales de 2026.
Además, la entidad advirtió que la actual temporada de lluvias podría ser más débil de lo habitual, lo que incrementa el riesgo de afectaciones en distintas regiones del país.
Riesgos: sequías, incendios y desabastecimiento
El plan de alistamiento del Gobierno está estructurado en tres líneas principales: conocimiento del riesgo, reducción del riesgo y manejo de desastres.
En términos prácticos, esto implica identificar zonas vulnerables, promover el uso eficiente del agua, garantizar el mantenimiento de los sistemas de acueducto y fortalecer la respuesta institucional ante posibles emergencias, especialmente incendios forestales.
También se busca impulsar herramientas como los seguros agropecuarios, con el fin de mitigar los impactos en el sector rural.
La UNGRD recordó que la declaratoria oficial del fenómeno corresponde exclusivamente al Ideam, entidad encargada de monitorear las condiciones climáticas. Sin embargo, hizo un llamado a las autoridades y a la ciudadanía a prepararse desde ahora, ante la evolución de los escenarios climáticos.
Asimismo, advirtió que, aunque se presente El Niño, las lluvias no desaparecen completamente, por lo que podrían registrarse eventos extremos como crecientes súbitas o avenidas torrenciales, incluso en medio de periodos secos.
La recomendación es clara: la preparación anticipada será clave para reducir el impacto de este fenómeno en los próximos meses.
Fuente: Entre Ceja y Ceja
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