Fuente: Marketscreener
La economía mundial ha entrado en un superciclo de gasto en inversión (capex), impulsado por el auge de las inversiones en centros de datos, sistemas energéticos y otras infraestructuras estratégicas, lo que genera una demanda creciente en el sector de seguros para empresas. Según las estimaciones del Instituto Swiss Re, los centros de datos dedicados a la IA y las infraestructuras de energías renovables podrían generar por sí solos unos 200.000 millones USD en primas entre 2026 y 2030.
Paralelamente, este auge de las inversiones conlleva riesgos mayores y más concentrados, ya que los activos se agrupan cada vez más en las mismas zonas geográficas y dependen de infraestructuras y redes comunes.
El informe Sigma del Instituto Swiss Re (titulado 'Time to build: Expanding the frontier of insurability for the capex super-cycle') identifica cuatro factores estructurales de acumulación de riesgos: activos individuales de un tamaño cada vez mayor, su concentración geográfica, las dependencias dentro de las cadenas de suministro y el uso compartido de redes físicas y digitales.
Estos factores pueden reforzarse mutuamente, de modo que un solo evento disruptivo puede afectar simultáneamente a varios asegurados, sectores de actividad y ramos de seguro.
Según el Instituto Swiss Re, la principal limitación no reside en la disponibilidad de capital de seguros, sino en la capacidad para desplegarlo con confianza ante exposiciones cada vez más complejas. La falta de perspectiva histórica sobre la explotación de estas grandes infraestructuras puede dificultar la evaluación de la frecuencia y la gravedad de los siniestros, mientras que la acumulación de riesgos y el potencial de pérdidas extremas complican la diversificación y el despliegue de capacidades.
La fase de explotación constituye la próxima frontera en materia de asegurabilidad. Si bien los riesgos ligados a la construcción están relativamente bien controlados, la puesta en servicio de equipos de gran valor aumenta la exposición a daños materiales, pérdidas de explotación, pérdidas de beneficios por siniestros en proveedores o clientes, así como a riesgos de responsabilidad civil. En algunos casos, las pérdidas financieras resultantes de una interrupción de la actividad pueden superar a los propios daños materiales.
Los mercados de seguros han demostrado en repetidas ocasiones su capacidad para adaptarse a los riesgos emergentes, desde el nuclear hasta el cibernético. Ante unas infraestructuras que hoy son más amplias y están más interconectadas, resulta esencial comprender cómo pueden acumularse los riesgos. Una suscripción basada en una sólida experiencia en ingeniería, asociada a una mejor modelización y a una gestión reforzada de las acumulaciones de riesgos, permite entender mejor los riesgos subyacentes.
La repartición de estos riesgos entre aseguradoras, reaseguradoras y mercados de capitales permite distribuir las grandes exposiciones entre varios balances, contribuyendo así a mantener la asegurabilidad de los grandes proyectos de infraestructuras y a respaldar las inversiones que sustentarán el crecimiento económico futuro.
Fuente: Marketscreener
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