Algunas aseguradoras ya están pagando indemnizaciones. Pero APS recuerda que la mayoría de los daños no están cubiertos. Por eso insta al Gobierno a que tome una decisión sobre el Fondo de Catástrofes y los seguros obligatorios.
Las aseguradoras se han fijado el objetivo de realizar el 80 % de las peritaciones en un plazo máximo de 15 días tras la notificación del siniestro y, en los casos más sencillos, ya están pagando indemnizaciones relacionadas con las tormentas que han azotado el país en las últimas semanas, según ha asegurado José Galamba de Oliveira, presidente de la Asociación Portuguesa de Seguradoras (APS). Pero el principal problema es que gran parte de los daños sufridos no están cubiertos por los seguros, según ha admitido la APS en respuesta al DN. Por esta razón, la APS defiende dos medidas con impacto estructural para aumentar la resiliencia de la población y del país ante la inevitabilidad de los fenómenos climáticos extremos. En primer lugar, la asociación aboga por «ampliar la obligatoriedad del seguro, que no se limite solo al incendio de viviendas en propiedad horizontal», con el fin de cubrir el riesgo climático, como por ejemplo la cobertura de edificios. Por otra parte, la APS insta al Gobierno a que decida sobre la creación del Fondo de Catástrofes «porque ello supondría una mayor protección de las personas y aumentaría la resiliencia del país frente a estas catástrofes, además de ser un factor esencial para garantizar la accesibilidad a seguros a precios asequibles».
En respuesta al DN sobre la situación actual de este proyecto, la institución de José Galamba de Oliveira afirmó que este proceso, en el que ha insistido, está en manos del Gobierno. La constitución de este fondo contaría con la participación de las aseguradoras y del Estado, con el objetivo de crear un colchón financiero para apoyar, por un lado, a las víctimas de fenómenos extremos y garantizar, por otro, la sostenibilidad del sector asegurador y la viabilidad de primas de seguros a precios asequibles. «Las indicaciones que estamos recibiendo sobre el terreno apuntan a que los daños serán muy elevados y es casi seguro que este será uno de los acontecimientos que generará mayores pérdidas económicas de los últimos años», adelantó la APS. La reivindicación de ese instrumento no es exclusiva de Portugal, pero es particularmente apremiante en este país. Según datos de la autoridad reguladora europea de seguros, solo hasta el 25 % del valor asegurable de los inmuebles y estructuras sensibles al clima está protegido por seguros. Un estudio que abarcó datos entre 1980 y 2020 estimó una realidad aún peor para el país: el 96 % de los daños causados por tormentas no estaban asegurados, mientras que en Europa el porcentaje era del 78 %.
Pero esto es un arma de doble filo, ya que, si bien es cierto que la tasa de cobertura de los seguros es baja, también se ha registrado una tendencia en el sector a rechazar el seguro de inmuebles en zonas particularmente expuestas al riesgo climático en toda Europa. Esta tendencia ya ha sido objeto de una nota de la asociación ecologista internacional WWF, que alega que se está poniendo en peligro el derecho a la adquisición de viviendas y al crédito hipotecario, ya que suele estar asociado a un seguro. Cuando el seguro no se rechaza de plano, alega WWF, el valor cobrado es tan elevado que desalienta su suscripción.
En declaraciones al DN, la APS afirma que «a nivel mundial, el aumento de la frecuencia y la gravedad de estos fenómenos extremos ha llevado a una situación de inseguridad de algunos riesgos». Y es precisamente por esta razón, dice, por lo que se hace urgente una solución combinada de seguros obligatorios más allá del riesgo de incendio y del fondo para catástrofes.
El tema del cambio climático lleva varios años en el punto de mira de la APS, con investigaciones científicas para caracterizar estos riesgos. «En el marco de estos trabajos, el riesgo de riadas e inundaciones, que ya había sido objeto de un estudio en profundidad hace unos 10 años, fue objeto de un nuevo proyecto articulado con la comunidad científica —el proyecto CIRAC 2.0— que condujo a la creación de una nueva batería de Cartas de Inundación y Riesgo en escenarios de Cambio Climático», explicó la asociación.
Dirigido por la empresa 2adapt, este estudio incluyó más de 43 800 simulaciones (con mapas diarios de precipitaciones de 1981 a 2010 y escenarios climáticos en el horizonte temporal de 2021 a 2050), y sus resultados apuntan a un aumento generalizado de la frecuencia y la intensidad de los episodios de precipitaciones extremas. Uno de los resultados de este trabajo fue la elaboración de la correspondiente cartografía de riesgos, que ya se ha presentado a las aseguradoras, a la ASF y a las entidades públicas».
Fuente: Dinheiro Vivo
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