En América Latina hay millones de personas que pagan seguros asociados a créditos que no eligieron. Y en muchos casos, tampoco saben que pueden cancelarlos, cambiarlos o incluso recuperar parte del dinero ya pagado.
Durante años, este modelo funcionó con una lógica simple: el seguro venía “incluido” con el préstamo. Sin comparación, sin decisión real del usuario y con escasa transparencia sobre costos y coberturas.
La portabilidad de seguros empieza a romper esa inercia. No es solo una mejora operativa. Es un cambio en la lógica de poder dentro del sistema.
Chile: cuando la regulación se convierte en experiencia real
El caso chileno es, hoy, el ejemplo más concreto en la región de cómo este concepto puede materializarse.
A partir de la regulación impulsada por la CMF, no solo se reconoció el derecho del usuario a terminar anticipadamente estos seguros, sino que se establecieron condiciones claras para su ejecución, incluyendo la devolución de la prima no consumida.
Pero lo relevante no es la norma. Es lo que pasó después.
En menos de dos años:
Se procesaron reembolsos por más de USD 5 millones.
El ticket promedio por cliente ronda los USD 350.
Se fijaron plazos concretos de devolución (10 días hábiles).
Y, algo clave en el contexto regional, hubo sanciones efectivas a compañías que no cumplieron.
Cuando la regulación es clara y ejecutable, la transparencia deja de ser un concepto y se transforma en una experiencia tangible para el usuario.
El desafío regional: de la intención a la ejecución
Replicar este modelo en mercados como Brasil, México o Colombia no depende únicamente de incorporar nuevas normas. El verdadero desafío es resolver fricciones estructurales que históricamente limitaron la transparencia del sistema.
Hay tres dimensiones críticas:
1. Regulación que se pueda ejecutar
América Latina tiene múltiples derechos reconocidos en papel que, en la práctica, son difíciles de ejercer.
La portabilidad requiere plazos definidos, procesos estandarizados y consecuencias concretas ante incumplimientos.
2. Reducción de fricción operativa
Si el usuario necesita entender en profundidad su póliza para poder ejercer su derecho, el sistema ya falló.
La incorporación de tecnologías como OCR, automatización documental y firma digital permite transformar procesos complejos en experiencias simples.
3. Open Insurance como infraestructura
Sin acceso a datos, no hay portabilidad real.
La posibilidad de consultar pólizas vigentes, validar coberturas y calcular saldos a favor de forma automática es lo que habilita una experiencia verdaderamente transparente.
Argentina: el problema no es la ley, es la experiencia
El marco normativo argentino ya contempla el derecho a la rescisión y la devolución proporcional de la prima.
El problema es otro.
Hoy, ejercer ese derecho sigue siendo un proceso:
Poco claro.
Mayormente manual.
Con tiempos inciertos.
En ese contexto, la portabilidad existe más como posibilidad teórica que como práctica cotidiana.
Modernizar el sistema no implica necesariamente una nueva ley, sino definir estándares operativos claros:
Plazos de devolución acotados.
Procesos digitales de punta a punta.
Mecanismos de control efectivos.
Sin eso, la asimetría entre compañías y usuarios se mantiene.
Portabilidad y wallet: de visualizar a decidir
En paralelo, empieza a tomar forma otro concepto complementario: la wallet de seguros multicompañía.
Por sí sola, una wallet permite ordenar información.
El usuario puede ver qué pólizas tiene, con qué compañías y bajo qué condiciones.
Pero su verdadero potencial aparece cuando se integra con la portabilidad.
Ahí deja de ser un visor para convertirse en una herramienta de decisión.
No solo muestra. Permite actuar.
Le da al usuario la posibilidad de comparar, cambiar, optimizar y, en muchos casos, recuperar dinero que antes quedaba atrapado en la inercia del sistema.
Una transformación que recién empieza
La discusión sobre portabilidad no es únicamente técnica ni regulatoria.
Es, en esencia, una discusión sobre quién tiene el control dentro del sistema asegurador.
La transparencia en seguros no va a consolidarse a partir de declaraciones, sino cuando cambiar de cobertura sea un proceso simple, rápido y previsible.
Ese escenario en América Latina todavía está en construcción.
Pero los primeros indicios ya son claros: cuando la regulación, la tecnología y la experiencia de usuario se alinean, el impacto es inmediato. Y, sobre todo, medible.
Fuente: 100% Seguro
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