Fuente: Metroecuador
El Fenómeno de El Niño en Ecuador vuelve a poner sobre la mesa no solo los riesgos de lluvias, inundaciones y deslizamientos, sino también una pregunta económica: ¿qué ocurre con una familia, agricultor o negocio cuando pierde parte de su patrimonio?
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (National Oceanic and Atmospheric Administration), NOAA, mantiene una advertencia de El Niño y estima una probabilidad superior al 90% de que alcance una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026.
Para octubre-diciembre existe además un 75% de probabilidad de un evento de intensidad histórica. Una mayor intensidad oceánica, sin embargo, no determina por sí sola la magnitud de los daños que podrían producirse en Ecuador.
¿Cuánto le costó a Ecuador El Niño de 1997-1998?
El antecedente muestra la dimensión del riesgo. Para conocer más sobre el tema, Metro Ecuador estuvo presente en el evento Perspectivas by Aseguradora del Sur.
En el encuentro, se indicó que el Fenómeno de El Niño de 1997-1998 ocasionó pérdidas por USD 2.882 millones, equivalentes aproximadamente al 17% del PIB ecuatoriano de 1997. Las lluvias se extendieron durante nueve meses y se registraron 244 fallecidos, según las cifras presentadas por Aseguradora del Sur con base en CEPAL, CAF y Gestión de Riesgos.
Los sectores productivos concentraron el 53% de las pérdidas, unos USD 1.516 millones; transporte, el 28%, aproximadamente USD 795 millones; y otros sectores, el 19%, unos USD 571 millones. Solo agricultura, cultivos, exportaciones y empleo acumularon pérdidas por USD 1.187 millones.
¿Qué tan asegurado está Ecuador?
La penetración de los seguros continúa siendo reducida. Según los datos presentados durante el encuentro, las primas representan alrededor del 1,8% del PIB ecuatoriano, frente al 3,2% de Latinoamérica. Esta diferencia cobra especial relevancia ante eventos capaces de generar pérdidas millonarias.
Jorge King, Director Técnico y de Reaseguros de Aseguradora del Sur, explica que el seguro funciona bajo un principio de mutualidad: los asegurados aportan a un fondo que permite distribuir el riesgo y responder económicamente a quienes enfrentan un siniestro. En eventos catastróficos, este esquema se complementa con el reaseguro internacional, que permite compartir parte de esos riesgos con compañías del exterior.
Para King, el desafío en Ecuador no está únicamente en la capacidad de respuesta de las aseguradoras, sino en la cantidad de hogares, empresas y actividades productivas que todavía permanecen sin protección. “El seguro no reemplaza la prevención, financia la recuperación, cuando la prevención no alcanza”, resumió durante el encuentro.
El terremoto de 2016 permite dimensionar esa brecha. El evento dejó pérdidas estimadas en USD 3.344 millones y, según las cifras presentadas por King, el sistema asegurador aportó alrededor del 21% de la recuperación. El resto de las pérdidas tuvo que ser asumido por otros actores, entre ellos el Estado y los propios afectados.
King también pone especial atención sobre el seguro agrícola, considerando que este fue uno de los sectores más golpeados durante El Niño de 1997-1998. De los USD 2.882 millones de pérdidas estimadas entonces, USD 1.187 millones estuvieron relacionados con agricultura, cultivos, exportaciones y empleo. Frente a esa exposición, sostuvo que la cobertura agrícola actual continúa siendo reducida.
¿Qué seguros cubren lluvias e inundaciones en Ecuador?
Una vivienda o negocio puede contratar una póliza de propiedad que incorpore coberturas frente a lluvias, inundaciones, daños por agua, deslizamientos y terremotos, entre otros eventos. La protección dependerá siempre de las condiciones contratadas, los límites, deducibles y exclusiones establecidas en la póliza.
Jaime Cevallos, Gerente de Indemnizaciones de Aseguradora del Sur, explica que una de las alternativas utilizadas para proteger inmuebles es la póliza del ramo de incendio, que puede incorporar coberturas específicas para eventos catastróficos. En el caso de lluvias e inundaciones, por ejemplo, puede cubrir daños en la estructura de una vivienda y también en bienes como electrodomésticos, mobiliario y otros contenidos, siempre que estén contemplados dentro de la cobertura contratada.
Cevallos señala que existen modalidades de todo riesgo y de riesgos nombrados. En la primera se cubren los eventos contemplados por el contrato salvo las exclusiones establecidas; en la segunda, la protección corresponde específicamente a los riesgos señalados en la póliza. Por eso, antes de contratar resulta fundamental conocer a qué amenazas está expuesto el inmueble y revisar las condiciones del producto.
La experiencia de Ecuador muestra que un desastre natural puede convertirse rápidamente en un problema económico. Por eso, antes de contratar una póliza es importante identificar los riesgos a los que está expuesto un inmueble, cultivo o negocio y revisar qué cubre, cuánto cubre, cuál es el deducible y cuáles son las exclusiones.
Como explicó Jorge King, director técnico y de reaseguros de Aseguradora del Sur, el desafío no pasa únicamente por la capacidad de respuesta de las compañías, sino por ampliar el número de personas y actividades productivas que cuentan con protección.
Frente a un nuevo El Niño en Ecuador, la prevención sigue siendo la primera barrera. El seguro cumple otra función: aportar recursos para que hogares y empresas puedan reconstruir su patrimonio y retomar sus actividades cuando la prevención ya no es suficiente.
Fuente: Metroecuador
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