Los partes de siniestros presentados por los agricultores del Noroeste y Río Mula ascienden a casi 5.300 hectáreas, según el último registro actualizado de Agroseguro
Más del 80% de la superficie agrícola afectada en la Región de Murcia por la última tormenta de pedrisco y las fuertes rachas de viento que afectaron de lleno la pasada semana a varios municipios de las comarcas del Noroeste y Río Mula, así como del Altiplano -en menor medida-, va a conseguir minimizar de alguna forma las pérdidas ocasionadas gracias a que están aseguradas las producciones. Sin duda, un dato tan inusual como positivo dentro del daño que de por sí provocan este tipo de episodios meteorológicos. Y es que el mayor impulso de los contratos de protección en el campo, aunque todavía cueste su implantación generalizada, ha sido esta vez un factor determinante.
Desde la Agrupación Española de Entidades Aseguradoras de los Seguros Agrarios Combinados (Agroseguro), entidad gestora del sector, han confirmado a LA VERDAD que el último dato actualizado de parte de siniestros declarados por los agricultores, hasta este pasado martes, contabiliza exactamente un total de 5.291 hectáreas, sobre las aproximadamente 6.500 Has que cuantificaron los técnicos de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca en su primera estimación en los días posteriores, tal como publicó este periódico. Un cálculo inicial tras la toma de contacto directa en las fincas, por lo que el balance definitivo puede elevarse en algunos cientos de hectáreas más.
Los daños se localizan principalmente en el almendro, con casi 4.200 hectáreas en las que se empiezan a llevar a cabo la realización de los trámites de peritación y valoración para el pago posterior de los siniestros por cuenta de las coaseguradoras, aunque también se han recibido partes por afectación en olivar y cultivos de aromáticas, y de forma más puntual en brócoli, lechuga, pimiento, tomate y sandía. En cualquier caso, se se puede obviar que existe un porcentaje importante de producciones que se quedan sin cobertura al no realizarse la contratación del seguro.
El almendro es el producto más perjudicado al acaparar cerca de 4.200 hectáreas, sobre las que se realizan ya los trámites de peritación y valoración
Al respecto, hay que recordar que las organizaciones agrarias UPA y COAG apuntaron justo al día siguiente, tras recibir las notificaciones preliminares de sus asociados, que el volumen de tierras afectadas se aproximaba a 20.000 Has, aunque matizaron que habría que esperar para determinar con mayor precisión la superficie y el alcance definitivo. Y es que más allá de los efectos del granizo y el viento, hay que sumar los provocados por los fuertes contrastes térmicos registrados en los últimos días, que han agravado la situación de las explotaciones agrícolas.
Una actividad tormentosa que destaca especialmente en este mes en toda España, siendo el episodio más dañino el ocurrido el lunes 10 de agosto -tanto por su extensión como por el perjuicio causado-, que se cebó especialmente en las mencionadas zonas del territorio murciano, aunque también acontecieron otras fuertes precipitaciones que afectaron de forma más puntual en otras jornadas en distintas comunidades. En este sentido, este mismo jueves sobrevuela por los cielos de la Comunidad una nueva amenaza, en particular en el Altiplano.
En los tres primeros días después de la última tormenta, Agroseguro registró ya casi 3.200 hectáreas declaradas en suelo regional, donde ya predominaban los frutos secos, sobre todo el almendro, como el cultivo más perjudicado, ya que el impacto se ha producido en un momento crítico, cuando buena parte de la cosecha se encontraba prácticamente preparada para iniciar la recolección. Eso sí, se contabilizan igualmente daños en algunos frutales, cultivos industriales no textiles y planta viva.
Con todo, más allá de que esta vez haya existido un equilibrio mayor entre las cifras de superficie dañada y producciones aseguradas, la realidad es que en almendra solo se protege algo más de 10 millones de kilos en cáscara sobre una capacidad que puede llegar a más de 35-40 millones si las condiciones climáticas lo permiten.
Hay que recordar que durante la primavera se produjeron también importantes borrascas, en concreto a finales de abril y en la primera semana de mayo, aunque algunas otras afectaron ya a la Comunidad en marzo, muchas de ellas acompañadas de pedrisco, lo que provocó daños significativos en cerca de 1.700 hectáreas, fundamentalmente fruta. Un fenómeno típico de esa estación por la combinación de calor inusual en superficie y la entrada de aire frío en niveles altos de la atmósfera, y que volvió a ser especialmente intenso este año. Asimismo, la recta final de agosto y el mes de septiembre son propicios para que acontezcan episodios meteorológicos similares.
Los agricultores de almendra de la zona del Cagitán, en Mula, siguen haciendo cuentas para ver qué les va a quedar de la cosecha de este año. La última tormenta de granizo les pilló a muchos de ellos en plena recolección. Maxi Martínez, un agricultor de la zona, comenta para LA VERDAD que «llevaba diez días recogiendo almendra cuando llegó el pedrisco y se cargó, prácticamente, todo lo que quedaba todavía en los árboles».
El perito del seguro ya ha tasado como «muy afectada» la finca de unas 50 hectáreas ubicada en la zona donde más daño hizo el granizo. «Espero que con la indemnización del seguro y lo que ya había recolectado podamos sacar adelante el año, porque entre la subida del precio del gasoil y los gastos para mantener en perfecto estado los almendros no sé qué balance podré hacer al final del año, confío que el seguro se porte bien» comenta este agricultor muleño que añadió que «es la primera vez que he asegurado la cosecha, después de las graves pérdidas de los años anteriores».
Maxi tiene en propiedad unas 35 hectáreas dedicadas al cultivo de la almendra, a las que suma otras 65 que tiene arrendadas, «hay que amortizar como sea – afirma – la maquinaría que tuve que tuve que adquirir para mis parcelas». Después de las pérdidas de los años anteriores, Maxi confiaba, como muchos otros productores de almendra, en las buenas perspectivas para esta cosecha, «entre la sequía, que en esta zona aprieta mucho, los gastos, las heladas y, ahora, el pedrisco, es muy difícil sacar beneficios; lo normal es acabar el año dando pérdidas».
Poco atractivo
Pedro Guerrero, responsable de frutos secos de Fecoam, afirma que «las condiciones de los seguros agrarios para la almendra no son atractivas para los agricultores y por esa razón tan solo un 20% tiene asegurada la cosecha contra el pedrisco». «Hemos solicitado –añade– en distintas ocasiones a la Comunidad Autónoma que prevea y disponga de fondos propios para ayudar a los agricultores y ganaderos ante las catástrofes naturales, plagas o epidemias que provoquen pérdidas en las cosechas o en los ganados; pero desde la Consejería se nos insiste en que «lo asegurable, no es indemnizable», pero, por otra parte, las condiciones de las pólizas no son buenas y muchos optan por no asegurar ni por heladas ni por pedrisco».
Desde esta organización de cooperativas agrarias valoran que «las pérdidas de este año en la cosecha de almendra, tanto por las heladas de la primavera como las últimas tormentas, estarán entre los 12 y los 15 millones de euros».
Según los datos que manejan en Fecoam, una buena cosecha de almendra estaría entre las 10.000 y 11.000 toneladas de pepita. «El año pasado –afirma Guerrero– no llegamos a las 3.900 Tn y para este año esperábamos llegar a las 7.500, pero con las últimas pérdidas quizás no lleguemos a las 7.000; y en cuanto al precio, la previsión es vender a 6 euros el kilo de pepita convencional y 8 euros en pepita ecológica».
Fuente: La Verdad
Proveemos información Técnica y Financiera del Mercado Asegurador