Fuente: 100% Seguro
El exceso de lluvias puede incrementar los siniestros y afectar el rendimiento de los cultivos. Jesús Pusineri, Gerente Agropecuario en Aseguradora Tajy advierte sobre los desafíos de cobertura y la baja penetración del seguro agrícola, que alcanza apenas entre el 3% y el 5% de la superficie de cultivos extensivos del país.
La llegada del Fenómeno El Niño y sus posibles impactos en la agricultura genera preocupaciones tanto en el país como en la región, dado que, si bien la mayor posibilidad de lluvias trae mayores ventajas que una sequía, el exceso de humedad da espacio a la aparición de enfermedades e incluso anegamientos.
Jesús Pusineri, Gerente Agropecuario en Aseguradora Tajy Prop. Coop. S.A. de Seguros, en entrevista con 100% Seguro Paraguay indicó que el sector asegurador, al igual que los agricultores, ve con optimismo la llegada de este fenómeno teniendo en cuenta que trae lluvias, lo cual se vincula con buenas cosechas que redundan en beneficios para todo el sector agropecuario.
No obstante, mencionó que son conscientes que el mercado debe mantenerse cauto a la hora de tomar ciertos riesgos, sobre todo, aquellos que puedan agravar las situaciones en ciertas zonas como las inundaciones y falta de piso en la época de cosecha.
“El exceso de lluvias puede traer aparejado varios problemas a los cultivos, tanto por eventos cubiertos como por aquellos que no son pasibles de cobertura como los ocurridos a consecuencia de causas biológicas o por manejo del cultivo”, mencionó.
En ese sentido, dijo que el principal problema puede darse cuando las parcelas tienen problemas de drenaje, que pueden ocasionar pérdidas importantes de rendimiento o incluso la muerte de las plantas por asfixia radicular. Indicó que a esto se puede sumar la falta de luminosidad en etapas críticas, que también reducen los rindes.
Por otro lado, sostuvo que el exceso de humedad crea un ambiente favorable para una mayor presión de ataques de plagas, hongos y enfermados a los cultivos, que sin una buena planificación de manejo puede causar estragos en los campos.
Así también, comentó que las lluvias pueden ocasionar problemas en la logística para realizar las tareas propias de una campaña agrícolas, que por lo bajo hace que se incrementen los costos. “Y por último, y no menos importante en un cultivo, podemos mencionar las afectaciones que pueden llegar a sufrir el suelo, por lavado y erosión”, agregó.
Una industria a cielo abierto
Pusineri mencionó que la agricultura es considerada una industria a cielo abierto, por lo cual siempre están expuestos a los embates del clima, y con mayor riesgo, las zonas con menor infraestructura de drenaje. En ese sentido, indicó que los cultivos sensibles a la falta de sol o al exceso de humedad sufren el impacto más fuerte de fenómenos climáticos.
Si bien existen riesgos con este fenómeno, indicó que en general las perdidas más importantes se dan por eventos sistémicos como las sequias y las heladas, que cuando ocurren, abarcan grandes extensiones.
Sobre el punto, aseguró que, de acuerdo a los pronósticos, este año, el Niño puede traer abundantes lluvias, aunque no se puede afirmar que la distribución y temporalidad de las mismas no lleguen a causar pérdidas.
“Debido a la mayor cantidad de días lluviosos esperados, no se descarta la mayor incidencia de daños a causa de granizos y viento, que pueden llegar a ser episodios extremos con pérdidas importantes”, dijo también.
En cuanto a la preparación del mercado asegurador para los posibles impactos de este fenómeno, mencionó que, la mayor parte de los seguros agrícolas cuenta con el respaldo de reaseguradores internacionales, debido los montos elevados de cobertura que se maneja, y estas a su vez tienen riesgos dispersos por el mundo. Además, indicó que las coberturas están diseñadas en base a estudios actuariales que permitan contar con los recursos financieros necesarios para afrontar casos extremos.
Indicó que la capacidad y la solvencia de las aseguradoras y de los reaseguradores se demostró en la campaña 2021-2022, cuando el campo paraguayo experimentó una de las peores sequías de la historia.
Un seguro que no drena
Aseguró que, actualmente, el nivel de penetración del seguro agrícola en Paraguay es muy bajo y se encuentra entre el 3% a 5% sobre la superficie de cultivos extensivos, muy por debajo a los valores registrados en los países de la región.
En ese sentido, mencionó que aún falta que se desarrolle la cultura del seguro entre los agricultores, que aun ven al seguro como un gasto y no como una inversión que le puede ayudar a tener estabilidad y tranquilidad durante la campaña.
“Entre los principales motivos por lo cual no se contrata seguro agrícola está el elevado costo de la prima, la baja percepción del riesgo para algunos eventos y la falta de políticas públicas que ayuden a la contratación”, aportó.
Sin embargo, mencionó que el aumento de los eventos climáticos extremos eleva la percepción del riesgo en los agricultores, y hacen que se definan por la contratación de un seguro agrícola para proteger su patrimonio.
La barrera que limita aún el acceso a un seguro en el sector, mencionó, está relacionado al costo elevado de las primas ante la falta de un subsidio estatal que ayude a costear las pólizas de seguro. Además, dijo que la ausencia de datos oficiales bien discriminados, dificultan el análisis de los reaseguradores que ante la incertidumbre deben elevar las primas.
En el mercado en ocasiones, según Puserini, también se da el efecto de la selección adversa, donde ante el aumento de un riesgo en particular, los productores deciden adquirir un seguro, pero en ese caso, los reaseguradores limitan la cobertura de dicho riesgo.
¿Cómo ampliar la cobertura?
El experto mencionó que para cambiar el panorama actual y mejorar la penetración en este sector, primeramente, se debería buscar la fórmula para que el impacto de las primas en el costo de producción sea mínimo, ya sea a través de un subsidio estatal o mejorando la distribución espacial y temporal de los riesgos, logrando una mayor dispersión para los reaseguradores que impactara en una disminución de la tasa.
Por otro, consideró que se pueden crear políticas financieras que beneficien a las personas que contratan un seguro agrícola, que minimizan su riesgo de pérdidas por eventos climáticos y logran una mayor estabilidad, con lo cual pueden realizar una mejor planificación de sus trabajos e inversiones a largo plazo.
Así también, instó a mejorar los análisis de riesgo y trabajos de tasación con ayuda de nuevas tecnologías e inteligencia artificial, con el objetivo de disminuir los desvíos en los cálculos estadísticos y ajustes de siniestros. De esa manera, se podrá cobrar lo que vale realmente el riesgo de manera discriminada, adecuando las coberturas a las necesidades y realidades de cada productor.
Fuente: 100% Seguro
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