BISA Seguros viene hablando de la posibilidad de impulsar como sector productos simples, accesibles y contratables desde un teléfono celular y esto puede cambiar radicalmente la escala del mercado asegurador boliviano
El sector asegurador boliviano llegó a un punto donde sostenerse ya no es suficiente. Después de años construyendo solidez técnica, disciplina financiera y capacidad de respuesta frente a grandes riesgos, la verdadera discusión dejó de ser cómo resistir y pasó a ser cómo expandir la protección hacia millones de personas que hoy siguen completamente desprotegidas y expuestas.
Bolivia continúa siendo un país subasegurado. Y el problema no puede leerse únicamente desde el mercado, este es un desafío económico, social y de resiliencia país.
Durante décadas, el seguro creció de la mano de los grandes motores económicos: energía, minería, transporte, agroindustria e infraestructura. Ese modelo permitió consolidar una industria estable y técnicamente robusta. Pero también dejó fuera a familias, pequeños productores, emprendedores y microempresas que operan sin ningún tipo de respaldo frente a pérdidas, accidentes, eventos climáticos o ataques digitales.
Hoy esa realidad empieza a volverse insostenible. El cambio climático ya no es un escenario futuro. Bolivia es un país altamente vulnerable: Riadas, sequías, incendios y eventos extremos están golpeando infraestructura, producción y patrimonio familiar. Lo mismo ocurre con la ciberseguridad: cualquier empresa que maneje información está expuesta. El riesgo frente a las catástrofes naturales o la ciberseguridad dejó de ser excepcional y pasó a formar parte de la nueva realidad y normalidad.
Frente a este escenario, el seguro tiene la oportunidad -y la responsabilidad- de convertirse en un pilar de estabilidad económica y social.
La clave está en la masificación digital. Los seguros masivos digitales representan mucho más que una innovación comercial. Son la posibilidad real de democratizar el acceso a la protección. BISA Seguros viene hablando de la posibilidad de impulsar como sector productos simples, accesibles y contratables desde un teléfono celular y esto puede cambiar radicalmente la escala del mercado asegurador boliviano.
El seguro en Bolivia frente a la decisión de ingresar en una nueva etapa: expansión, tecnología y resiliencia país
El desafío es dejar de pensar el seguro como una póliza compleja para pocos y comenzar a diseñarlo como una solución cotidiana para muchos.
Seguros de vida, salud, accidentes, vivienda o protección climática pueden integrarse a canales financieros digitales y llegar a millones de personas de manera más accesibles. Ahí está el verdadero salto estructural.
Pero este proceso exige decisiones concretas. Se necesita inversión tecnológica, uso inteligente de datos, modernización regulatoria y una visión sectorial menos enfocada en disputarse cuotas de mercado y más orientada a expandir el mercado mismo.
En un país expuesto a transformaciones económicas, climáticas y digitales cada vez más profundas, ampliar la cultura de la protección puede convertirse en una de las decisiones más importantes para el futuro de Bolivia.
Fuente: El Deber
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