La escalada del conflicto en Oriente Medio ha vuelto a situar al transporte marítimo y al seguro de riesgos de guerra en el centro de la agenda del sector asegurador internacional
Los últimos ataques entre Estados Unidos, Israel e Irán han elevado la tensión en el Golfo Pérsico y han puesto en jaque una de las arterias energéticas más importantes del planeta: el estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. El aumento de los riesgos geopolíticos ha tenido un impacto inmediato en el mercado asegurador marítimo. Varias aseguradoras y clubes de protección e indemnización (P&I) han comenzado a cancelar o restringir las coberturas de riesgo de guerra para los buques -mercantes y petroleros- que operan en la región, mientras las tarifas de transporte de petróleo registran nuevas subidas.
En paralelo, la actividad en la zona se ha visto gravemente alterada. Al menos tres petroleros han resultado dañados en los últimos ataques y cerca de 150 buques –entre ellos petroleros y metaneros de gas natural licuado– permanecen fondeados en torno al estrecho de Ormuz a la espera de una desescalada del conflicto que permita reanudar el tránsito con mayor seguridad.
Cancelación de coberturas y aumento de primas
El endurecimiento de las condiciones de aseguramiento se ha materializado rápidamente. Algunas de las principales entidades del mercado marítimo internacional han anunciado la cancelación de la cobertura de riesgo de guerra para buques que naveguen en aguas iraníes o en zonas cercanas del Golfo Pérsico. Entre ellas figuran aseguradoras y clubes P&I como Gard, Skuld, NorthStandard, London P&I Club o American Club, que han comunicado que las cancelaciones entrarán en vigor en los próximos días. Además, el grupo japonés MS&AD Insurance Group ha suspendido la suscripción de varias pólizas que cubren riesgos de guerra en aguas próximas a Irán, Israel y países vecinos. Este endurecimiento de condiciones se traduce también en un fuerte incremento de las primas adicionales –conocidas en el sector como additional premiums (AP)– que deben pagar los armadores cuando sus buques transitan por zonas consideradas de alto riesgo.
Rafael Real, CEO de Helix Marine, explica que la tensión geopolítica siempre ha estado presente en la región, aunque los últimos acontecimientos han elevado significativamente el nivel de alerta del mercado. "La percepción del riesgo en la zona siempre ha estado latente, no olvidemos que no es la primera vez que la zona se ve afectada, e incluso si ampliamos al Canal de Suez recientemente hemos tenido varias incidencias. Sin duda los últimos hechos suponen otro punto y aparte en la tensión de la zona y ello supone un mayor incremento cierto del riesgo".
Según Real, el impacto en el mercado asegurador está siendo inmediato, especialmente en las coberturas de casco y responsabilidad civil marítima. "Si hablamos de la parte de cascos y P&I está habiendo aumentos muy importantes e incluso cancelación de cobertura sin posibilidad de cobertura, lo que sin duda es injusto para los asegurados, pero también debemos considerar que en estos momentos ya prácticamente no hay ningún barco en la zona".
En este contexto, el CEO de la agencia de suscripción advierte de que el incremento de costes terminará trasladándose a toda la cadena económica. "Al final, estas AP las paga el asegurado y todo influye o influirá en el precio final del producto transportado".
Impacto en el transporte de petróleo
La inestabilidad en Oriente Medio también está repercutiendo en el mercado mundial del transporte de crudo. Las tarifas de flete para transportar petróleo desde Oriente Medio hacia Asia –que ya se encontraban en máximos de seis años– continúan subiendo ante la reticencia de muchos armadores a operar en una región considerada cada vez más peligrosa.
Las tarifas spot de transporte marítimo entre Oriente Medio y China, conocidas como TD3C, se han disparado desde comienzos de año y han llegado a triplicarse. El coste de contratar un petrolero de gran capacidad (VLCC) para esa ruta se sitúa ya en torno a los 12 millones de dólares. El incremento de tarifas responde tanto al aumento del riesgo como a los cambios en las rutas comerciales. Muchas navieras están optando por trayectos alternativos para evitar zonas de conflicto, lo que alarga los tiempos de tránsito y reduce la disponibilidad de buques.
Desde el punto de vista asegurador, este tipo de desvíos no implica automáticamente la pérdida de cobertura. "No se pierde cobertura automáticamente por cambiar la ruta. De hecho, el capitán y el armador tienen incluso obligación de actuar prudentemente para proteger el buque", explica Real.
No obstante, recuerda que determinadas zonas están específicamente listadas en las cláusulas internacionales de guerra del seguro marítimo. "Las Institute War and Strikes Clauses – Hulls suelen incluir zonas listadas, por lo que, si el buque entra en una de esas zonas, el armador debe notificar previamente y el asegurador puede cobrar prima adicional o imponer condiciones". Además de los sobrecostes, los cambios de rutas generan nuevos riesgos operativos. Entre ellos, retrasos significativos en la entrega de mercancías, mayor consumo de combustible y exposición a amenazas como la piratería en determinadas áreas.
Menos capacidad aseguradora
La creciente incertidumbre geopolítica está provocando también una retirada parcial de capacidad en el mercado internacional de seguros marítimos, especialmente en lo que respecta a las coberturas de riesgo de guerra "Retracción total, de hecho, muchas aseguradoras no están dando términos y eso no puede ser; debemos recordar que el seguro debe tener una función social", señala Real. Según explica, algunos operadores especializados siguen ofreciendo soluciones, aunque con primas significativamente más elevadas. A esta situación se suma el riesgo de acumulación en caso de incidentes de gran magnitud. La concentración de grandes buques cargados de petróleo o gas en determinadas zonas estratégicas puede generar exposiciones muy elevadas para aseguradoras y reaseguradoras. "Cerrado ya está, mejor dicho, todas las navieras han cambiado sus rutas evitando la zona", afirma Real en referencia al estrecho de Ormuz. "El riesgo de cúmulo es una gran preocupación, ya que es difícil conocer las sumas aseguradas reales y las responsabilidades que hay en un mismo buque".
En paralelo, Estados Unidos ha anunciado un programa de respaldo asegurador para reforzar la confianza de las empresas navieras. A través de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC), Washington ofrecerá reaseguro para pérdidas marítimas de hasta 20.000 millones de dólares en la región del Golfo, con el objetivo de facilitar el transporte de petróleo y gas durante el conflicto.
Ataques con drones y nuevas amenazas
Los ataques recientes han puesto de relieve la evolución de los riesgos a los que se enfrenta el transporte marítimo en zonas de conflicto. Drones, misiles o acciones asimilables al terrorismo se han convertido en amenazas cada vez más frecuentes. Hasta ahora, muchos de estos riesgos estaban cubiertos dentro de las pólizas de guerra del seguro marítimo.
Sin embargo, la cancelación progresiva de estas coberturas está cambiando el panorama. "Hasta la semana pasada, en nuestro caso estaban cubiertos por la cobertura de guerra todos los transportes que la tuvieran incluida", explica el CEO de Helix Marine. "Desde entonces las aseguradoras y reaseguradoras están comunicando la anulación de la cláusula de guerra en siete días como marca la misma".
Esta evolución refleja, según el directivo, el creciente peso de la geopolítica en el negocio asegurador. "El riesgo de guerra es casi tan antiguo como la propia cobertura de transporte de mercancías, pero la geopolítica y la globalización cada vez generan mayor sensibilidad en el sector asegurador y, sobre todo, en el reasegurador, que al final es el que manda".
Dudas sobre el seguro de viaje
Mientras el impacto más visible se produce en el transporte marítimo, el conflicto también está generando incertidumbre entre los viajeros internacionales. La escalada de tensiones ha provocado cancelaciones masivas de vuelos, cierres de espacios aéreos y miles de pasajeros afectados por rutas alternativas o retrasos.
Este contexto ha disparado el interés por los seguros de viaje. Desde que comenzó el conflicto, las consultas sobre este tipo de pólizas se han triplicado. Según explica Pablo Pareles, director de la correduría Roams Insurtech, muchos viajeros buscan aclarar qué tipo de cobertura tienen ante un escenario de crisis internacional. "La mayoría de pólizas de seguro de viaje excluyen explícitamente los daños derivados de guerras o conflictos armados", señala. Esto implica que, si un viajero decide cancelar su viaje por miedo o por decisión personal ante la situación geopolítica, lo habitual es que el seguro no cubra los gastos derivados de esa cancelación. Sin embargo, existen excepciones cuando el problema se produce por causas operativas.
"Si la cancelación se debe a cierres de aeropuertos o interrupciones operativas, algunas pólizas pueden cubrir gastos derivados del retraso o asistencia al viajero, dependiendo de las condiciones del contrato", explica Pareles. En estos casos, el papel de las aseguradoras suele centrarse en la asistencia al asegurado durante el viaje, incluyendo la gestión médica, el alojamiento temporal o incluso la repatriación si fuera necesario. "También se orienta al cliente sobre sus derechos frente a aerolíneas o proveedores y se evalúa cada caso individualmente, porque la cobertura depende del origen de la cancelación", añade.
Aun así, el mayor impacto del conflicto para el sector asegurador seguirá produciéndose en el transporte marítimo y en la logística internacional. Si la crisis se prolonga, el sector prevé un incremento de primas, nuevas restricciones geográficas en las coberturas y una mayor demanda de seguros específicos de riesgo político y de guerra por parte de empresas con actividad internacional.
Fuente: El Economista
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