Brasil y Portugal se enfrentan a déficits de cobertura superiores al 90 %, mientras que los fenómenos extremos agravan las pérdidas económicas y ejercen presión sobre los gobiernos y las aseguradoras
El avance del cambio climático y el aumento de la frecuencia de los fenómenos extremos están planteando nuevos retos a los gobiernos, las empresas y los ciudadanos. Más allá de indemnizar por las pérdidas tras los desastres, el sector asegurador puede desempeñar un papel decisivo en la prevención de riesgos, la adaptación climática y la construcción de sociedades más resilientes. Esta fue una de las principales conclusiones del panel «Adaptación climática y resiliencia», celebrado este miércoles, 3 de junio, en el Foro de Seguros Brasil-Portugal, promovido por la Confederación Nacional de Aseguradoras (CNseg) y el Grupo Fidelidade, con el apoyo de la Asociación Portuguesa de Aseguradoras (APS).
Al abrir el debate, el director ejecutivo de Shiftify, Duarte Cordeiro, destacó los crecientes impactos económicos de los fenómenos climáticos. Según él, Portugal registró pérdidas estimadas en 5.300 millones de euros solo durante el invierno de enero y febrero de este año, cifra comunicada por el país a la Unión Europea.
«El tema climático no se refiere únicamente a la temperatura global o a la biodiversidad. Estamos hablando de impactos financieros muy significativos y, en muchos casos, de impactos humanos», afirmó.
Cordeiro señaló que gran parte de los daños se debe a la creciente exposición de personas y activos en zonas vulnerables. Según él, las soluciones basadas en la naturaleza, una mejor ordenación del territorio y una mayor inversión en prevención pueden reducir significativamente las pérdidas futuras.
El ejecutivo también defendió el paquete de medidas del Gobierno portugués que hizo obligatorios los seguros contra riesgos catastróficos y sísmicos. En su opinión, la obligatoriedad contribuye a ampliar la cobertura, reducir la vulnerabilidad financiera de las familias y fortalecer la cultura de protección.
«Hay que hacer un trabajo de sensibilización, porque hay quien entiende que esto es solo un coste más para la economía y para las personas, pero a menudo no comprenden el aspecto positivo de la obligatoriedad de esta protección», subrayó.
Las aseguradoras como impulsoras de la prevención
En opinión del director de Sostenibilidad de la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones Complementarias (EIOPA), Carlos Guiné, el sector asegurador ocupa un lugar central en la respuesta a los riesgos climáticos porque su actividad está directamente vinculada a la gestión del riesgo.
Según él, Europa se enfrenta a un déficit significativo de protección aseguradora frente a las catástrofes naturales. En Portugal, la brecha supera históricamente el 90 %, un nivel similar al observado en muchos otros países.
«El cambio climático altera la frecuencia y la gravedad de las catástrofes. Lo que observamos es un aumento insostenible de las pérdidas. Empezamos a ver, sobre todo en Estados Unidos, que el mercado se retrae a la hora de cubrir los riesgos. En Europa, empezamos a observar situaciones de falta de disponibilidad o precios inasequibles de los seguros», afirmó.
Para Guiné, las aseguradoras disponen de instrumentos importantes para fomentar comportamientos más resilientes. Entre ellos se encuentran la fijación adecuada de precios de los riesgos, el desarrollo de productos que incentiven medidas preventivas y la adopción del concepto de «build back better», que busca reconstruir los activos de forma más resistente tras la ocurrencia de siniestros.
«Es importante destacar que no se espera que el sector asegurador pueda desempeñar este papel por sí solo. Es importante definir las zonas de construcción, las normas de construcción; todo eso escapa al ámbito del sector. Pero las palancas que el sector puede utilizar son, ante todo, el precio. El precio de la suscripción de los seguros transmite una señal de riesgo. Lo que defendemos es que las aseguradoras deben utilizar el precio para reflejar la realidad del riesgo, pero también como forma de crear incentivos», destacó.
El ejecutivo también habló sobre la importancia de la educación y la concienciación de los consumidores sobre los riesgos climáticos, además de subrayar la necesidad de contratos más claros y transparentes. «El lenguaje complejo y la letra pequeña de los contratos generan desconfianza y reticencia por parte del consumidor. Trabajar en la claridad de las coberturas es esencial», concluyó.
Brasil amplía el debate sobre la protección climática
La directora de Sostenibilidad de CNseg, Cláudia Prates, afirmó que Brasil se enfrenta a retos similares a los observados en Europa, aunque a una escala aún mayor debido a las dimensiones territoriales del país.
Según ella, un estudio de la Confederación identificó pérdidas medias de aproximadamente 12 000 millones de reales al año entre 2020 y 2024 como consecuencia de 67 fenómenos climáticos extremos reconocidos oficialmente como situaciones de calamidad pública, una pequeña fracción de los 4.500 fenómenos climáticos que sufre el país cada año. «En el caso de Rio Grande do Sul, la reciente tragedia demuestra que estas cifras van a dispararse de forma muy acelerada y que la necesidad de protección no va a disminuir», afirmó.
La ejecutiva destacó que el déficit de protección de seguros en Brasil también ronda el 90 %, lo que hace que gran parte de los costes de reconstrucción recaigan sobre los gobiernos, las empresas y las familias.
Según Cláudia, actualmente Brasil gasta cerca de diez veces más recursos en la recuperación tras desastres que en medidas de adaptación climática. Para revertir esta situación, abogó por una actuación integrada entre las aseguradoras, el sector bancario, el mercado de capitales y los poderes públicos.
La directora destacó además que el sector asegurador puede contribuir no solo a través de las indemnizaciones, sino también por su capacidad para valorar los riesgos e influir en las decisiones de inversión.
Citó como ejemplos la vulnerabilidad del sector agroindustrial brasileño ante fenómenos extremos y la escasa cobertura de seguros de las infraestructuras públicas, incluidas escuelas, hospitales y carreteras.
Como propuesta para ampliar la protección de la población, la CNseg ha defendido ante el Congreso Nacional la creación de un Seguro Social de Catástrofes, un mecanismo destinado a acelerar la recuperación económica y social tras grandes desastres.
A lo largo del debate, los participantes coincidieron en la valoración de que la adaptación climática, la prevención y la ampliación de la cobertura de seguros serán elementos cada vez más importantes para reducir las pérdidas económicas, proteger a la población y fortalecer la resiliencia de las economías frente a los efectos del cambio climático.
Fuente: Segs
Proveemos información Técnica y Financiera del Mercado Asegurador