Miles de ciudadanos se han visto afectados en las últimas semanas por las fuertes precipitaciones.
La intensificación de la temporada de lluvias en distintas regiones del país ha vuelto a poner en evidencia los riesgos que enfrentan hogares, empresas y productores del sector agropecuario ante afectaciones como inundaciones, filtraciones y daños estructurales.
En este contexto, expertos del sector asegurador señalan que buena parte de estos eventos cuentan con respaldo a través de las pólizas de daños materiales, aunque la prevención sigue siendo un factor determinante para reducir pérdidas.
De acuerdo con la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgos, más de 68.000 personas han resultado damnificadas, con especial afectación en departamentos como Córdoba, donde al menos 27.000 personas se ven impactadas por inundaciones y desbordamientos.
Por otra parte, el IDEAM confirmó recientemente el ingreso de un nuevo frente frío al territorio nacional, con un incremento de precipitaciones en las regiones Caribe, Andina y Pacífica, lo que ha generado alertas por posibles inundaciones, crecientes súbitas y movimientos en masa. En este contexto, el Consejo Nacional de Gestión del Riesgo recomendó evaluar la declaratoria de emergencia económica, social y ambiental para atender las afectaciones derivadas de esta coyuntura.
Juan Felipe Álvarez, vicepresidente de Placement de Gallagher Corredores de Seguros, explica que la protección frente a daños ocasionados por lluvias se encuentra, en la mayoría de los casos, incluida dentro de los seguros existentes. “Para las personas naturales, estas coberturas hacen parte de las pólizas de hogar, mientras que para las empresas aplican a través de seguros para pymes o pólizas modulares empresariales. En el sector agropecuario, existen los seguros paramétricos que responden cuando los cultivos se ven afectados por lluvias excesivas”.
Más allá de la emergencia humanitaria, estos eventos representan un riesgo económico significativo. Viviendas con daños estructurales, inventarios afectados, interrupciones operativas y pérdidas en cultivos son parte de las consecuencias que enfrentan hogares y empresas cada vez que se intensifican las lluvias. Estas pólizas suelen contemplar los daños derivados de fenómenos de la naturaleza, como lluvias intensas, inundaciones y eventos asociados, al tratarse de hechos súbitos, accidentales e imprevistos.
Por esta razón, dichas coberturas generalmente se incluyen de forma automática dentro de los seguros de daños materiales, sin necesidad de contrataciones adicionales específicas para la temporada de lluvias. No obstante, el especialista advierte que la cobertura no reemplaza la gestión del riesgo.
“Una parte importante de los daños más severos se presenta cuando no se realizan labores básicas de mantenimiento. Canaletas, sifones, bajantes y techos en mal estado o con acumulación de residuos pueden agravar significativamente los efectos de las lluvias y aumentar el impacto de un siniestro”, señala Álvarez.
En términos de cifras, el mercado asegurador no cuenta con mediciones específicas de siniestralidad asociadas exclusivamente a lluvias, dado que estos eventos se agrupan dentro de ramos más amplios como seguros de daños materiales, property u hogar, los cuales incluyen otros riesgos como incendios, hurto y fenómenos naturales en general. Lo mismo ocurre con las primas, que se contabilizan de manera consolidada dentro de estos ramos y no de forma aislada por tipo de evento climático.
Ante este panorama, los expertos recomiendan a personas y empresas revisar periódicamente sus pólizas, verificar los amparos incluidos y reforzar las medidas preventivas, especialmente antes y durante la temporada de lluvias. Una adecuada combinación de aseguramiento y mantenimiento puede marcar la diferencia para proteger el patrimonio y reducir el impacto económico de eventos climáticos cada vez más frecuentes.
Fuente: Semana
Proveemos información Técnica y Financiera del Mercado Asegurador