Fitch Ratings espera que el terremoto del 10 de agosto tenga un impacto patrimonial limitado en las aseguradoras colombianas calificadas, pese a la magnitud del evento y a la alta pérdida económica preliminar estimada. La opinión de Fitch refleja la baja penetración de seguros en Colombia, la amplia protección de reaseguro en las líneas más expuestas y la existencia de reservas catastróficas regulatorias amplias.
El sismo con magnitud de 7,4 y con epicentro en San José del Palmar afectó más de 15 departamentos y cerca de 450 municipios, equivalentes a alrededor de un tercio del territorio nacional. El gobierno de Colombia informó una estimación inicial de daños físicos directos de COP30 billones (USD9,68 mil millones), con base en la primera información oficial disponible y considerando solo cinco de los departamentos afectados tras el evento. Fitch espera que esta cifra aumente de manera relevante, a medida que las autoridades consoliden más información sobre las afectaciones y avance la evaluación de daños. La estimación inicial de pérdidas equivale a 1,6% del PIB de 2025 de Colombia.
Fitch considera que las pérdidas retenidas netas por la industria aseguradora serán acotadas. Aún no hay cifras concluyentes sobre los siniestros totales del evento, ya que los avisos y la cuantificación de daños seguirán desarrollándose en los próximos meses al considerar que, debido a la magnitud del evento, es probable que los plazos de recepción de siniestros se amplíen en relación a los plazos habituales. Sin embargo, la baja penetración de seguros en las líneas más expuestas sugiere que una parte relevante de las pérdidas económicas quedará fuera del sector asegurador colombiano.
Colombia mantiene una penetración de seguros bajo frente al promedio regional y a mercados más desarrollados. A diciembre de 2025, la penetración del negocio de propiedad fue de 0,21%, favorecida por la obligatoriedad de contratación en créditos hipotecarios y los seguros para copropiedades de 0,36% en el segmento de vehículos, y de 0,09% en las líneas de ingeniería e infraestructura (cálculos de prima suscrita sobre PIB nominal 2025). Esto limita la proporción de pérdidas económicas que serían absorbidas por las aseguradoras locales y aumenta la carga potencial sobre el Estado y los hogares no asegurados.
Las líneas de negocio más afectadas también presentan niveles altos de cesión; en las líneas de propiedad (incendio y terremoto) la cesión fue de 65,6% al cierre de 2025 y de 66,9% a mayo de 2026. Esto implica una exposición retenida acotada para las aseguradoras locales, que comparten los riesgos con reaseguradoras internacionales de alto perfil crediticio, muchas de ellas ligadas a sus mismos grupos internacionales. Asimismo, las aseguradoras calificadas por Fitch mantienen contratos de reaseguro catastrófico no proporcional que cubren la proporción retenida y, cuya activación es altamente probable dada la magnitud de los daños observados en viviendas e infraestructura.
Los contratos catastróficos de las aseguradoras calificadas por Fitch mantienen prioridades promedio equivalentes a 1,85% del patrimonio de estas entidades. Fitch opina que este nivel supone una exposición neta manejable y no representa, por el momento, un riesgo para su la solvencia. Aunado a esto, la regulación colombiana exige la constitución de reservas catastróficas, las cuales solo pueden liberarse para el pago de siniestros de la cartera retenida ante un evento sísmico, para cubrir siniestros de la cartera no retenida ante insolvencia del reasegurador o cuando el saldo supera la pérdida máxima probable de la cartera total. Fitch considera que estas reservas reducen adicionalmente el impacto final sobre el patrimonio de las entidades calificadas, dado que al cierre de 2025 estas reservas representaban 18,8% del patrimonio contable del sector.
En cuanto al segmento de seguros de vida, la evaluación preliminar también considera un impacto acotado. En estas líneas de negocios, la ejecución de las coberturas catastróficas dependería de las condiciones contractuales y exposiciones individuales de cada entidad.
Fitch continuará monitoreando la información proporcionada por la industria a medida que se reporten los avisos de siniestros asociados a este evento. La agencia considera que las calificaciones asignadas se mantienen respaldadas por fundamentos estables y no observa, por el momento, presiones que comprometan la capacidad de las aseguradoras calificadas para cumplir con sus obligaciones de seguros.
La evaluación de posibles impactos sobre los precios y capacidades de renovación catastróficas en el mercado colombiano, como consecuencia de este evento, serán analizadas con posterioridad al considerar que, con en base a lo observado en otros eventos catastróficos, esto ocurriría una vez que se mitigue la crisis inmediata, se analicen las pérdidas totales y se evalúe el cumplimiento de los modelos de pérdidas totales.
Más allá de las pérdidas enfrentadas por la industria aseguradora, el terremoto pone de relieve la baja penetración de seguros en Colombia. Fitch considera que esta brecha de protección seguirá trasladando una parte relevante de las pérdidas económicas al sector público, a los hogares y a las empresas no aseguradas. En ese contexto, el proceso de reconstrucción planteará un desafío económico importante para el gobierno entrante y futuros desafíos en la relación público-privada que permita absorber de manera más eficientes los costos asociados a catástrofes naturales.
Fuente: Fitch Ratings
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