Los informes de CNseg y Honey Island Capital muestran que el mercado sigue perdiendo tiempo con procesos manuales, mientras que la IA y la automatización se consolidan como aliadas de la toma de decisiones La lucha contra el fraude sigue siendo uno de los principales retos de la agenda del sector asegurador en Brasil. Según el último informe del Sistema de Cuantificación de Fraudes (SQF), publicado por CNseg y referido al primer semestre de 2025, los siniestros sospechosos de fraude ascendieron a 3360 millones de reales, lo que equivale al 15,1 % del total de 22 000 millones de reales en siniestros ocurridos en el período. Del volumen sospechoso, 734 millones de reales fueron efectivamente confirmados como fraude, lo que pone de manifiesto la complejidad del problema e indica que una parte importante de los casos aún no ha sido identificada o denunciada por las aseguradoras.
El reciente estudio «Fraud Detection & Prevention» (Detección y prevención del fraude), de Honey Island Capital, refuerza este diagnóstico al señalar que las aseguradoras y las insurtechs se encuentran entre los sectores más presionados para modernizar sus modelos de prevención, que aún dependen en gran medida de análisis manuales y datos fragmentados. La investigación muestra que la integración de flujos automatizados y el uso de inteligencia artificial se han vuelto esenciales para transformar la detección puntual en una gestión continua del riesgo, un movimiento que ya está comenzando a reconfigurar la operación de los seguros en toda América Latina. En este contexto, las empresas de Brasil se han destacado al adoptar tecnologías como la IA para reducir el tiempo de análisis y aumentar la precisión de las decisiones. Uno de los casos de éxito que se explica en el informe es el de la startup Brick, que utiliza la IA y la automatización para optimizar procesos críticos, como la suscripción, la validación de documentos y la detección de fraudes en compañías de seguros y empresas de alquiler. «Los informes de CNseg y Honey Island muestran que el reto no es solo identificar el fraude, sino eliminar el tiempo perdido entre la sospecha y la comprobación. Con la IA y la automatización, podemos acelerar estas decisiones y dar autonomía a las áreas de negocio para actuar en tiempo real. En los procesos de suscripción, por ejemplo, la respuesta puede producirse en pocos segundos, mientras que los siniestros se resuelven en cuestión de horas», explica Vinicius Schroeder, director general de Brick.
Según el estudio de Honey Island, la integración de tecnologías como la IA generativa y la automatización de los flujos de decisión ya no es una tendencia, sino una cuestión de supervivencia. El informe muestra que los avances en inteligencia artificial están redefiniendo el mercado global de la prevención del fraude, al reducir los errores humanos y aumentar la eficiencia en el análisis de riesgos. En un escenario en el que las estafas y las inconsistencias en los registros se vuelven más sofisticadas, los enfoques tradicionales ya no están a la altura de la complejidad de las amenazas. En este contexto, las soluciones basadas en IA cobran protagonismo al permitir una prevención dinámica, capaz de adaptarse al comportamiento de cada cliente y transacción, sin comprometer la experiencia del usuario.
La investigación también destaca el protagonismo de América Latina en este movimiento, especialmente Brasil, considerado uno de los líderes mundiales tanto en la ocurrencia de fraudes como en el desarrollo de tecnologías para combatirlos.
Más allá de identificar estafas, los nuevos modelos basados en IA y automatización de decisiones traen un cambio estructural al sector: el fraude deja de ser una cuestión reactiva de detección y pasa a ser tratado de forma proactiva, con una gestión continua de riesgos. Y es en este punto donde Brasil comienza a destacar como uno de los polos más prometedores de América Latina en tecnología antifraude.
Fuente: Revista Cobertura
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