Fuente: 100% Seguro
La tormenta del 3 de octubre puso a prueba la capacidad de respuesta del mercado asegurador paraguayo, con daños en vehículos, viviendas y comercios. René González Estigarribia, presidente de la Asociación de Agentes de Seguros del Paraguay (AASP), advierte sobre las demoras que generan la saturación de talleres y la falta de repuestos, señala las brechas de cobertura que quedaron expuestas y plantea la necesidad de fortalecer la prevención ante nuevos fenómenos climáticos.
La fuerte granizada que afectó a Asunción y varias ciudades del Departamento Central el 3 de octubre generó una exigencia operativa para las aseguradoras, los agentes y los prestadores de servicios. En los días posteriores, nuevos episodios climáticos volvieron a poner en primer plano la importancia de la protección frente a eventos de esta naturaleza.
Desde la Asociación de Agentes de Seguros del Paraguay (AASP), su presidente, René González Estigarribia, describió el impacto de la granizada como un hecho sin precedentes para el seguro paraguayo, tanto por la intensidad del fenómeno como por la concentración geográfica de los daños. “Lo que más nos sorprendió fue la violencia, la dimensión del granizo y la concentración geográfica en zonas de altísima densidad vehicular y residencial de Asunción y el Departamento Central”, señaló.
El dirigente explicó que el episodio puso a prueba la respuesta simultánea de los distintos actores del mercado.
“Desde la AASP, el primer balance es de una alta exigencia operativa y reputacional para todo el ecosistema. Nos enfrentamos a un evento de masa que puso a prueba la capacidad de respuesta inmediata de aseguradoras, agentes y prestadores de servicios al mismo tiempo”, afirmó.
Daños en vehículos, viviendas y comercios
Los automóviles concentraron el mayor volumen de reclamos, con abolladuras severas en la chapería, destrucción de parabrisas y lunetas, y casos con daños estructurales. En viviendas y negocios, el impacto alcanzó techos de tejas, chapas traslúcidas y tragaluces, además de filtraciones que afectaron mercaderías almacenadas y equipamiento de hogares y comercios.
Aunque todavía se encontraba en etapa de consolidación de denuncias, González Estigarribia anticipó la dimensión que podría alcanzar el costo de los siniestros.
“Aunque aún estamos en fase de consolidación de denuncias, podemos afirmar que será uno de los eventos catastróficos de mayor costo siniestral de los últimos años para el ramo de automóviles y los combinados familiar/comercial”, sostuvo.
La evaluación definitiva dependerá de la evolución y consolidación de los reclamos, pero la magnitud de los daños ya plantea exigencias para la atención y resolución de los casos.
Talleres saturados y demoras por falta de repuestos
Las aseguradoras activaron planes de contingencia para responder a las denuncias, aunque la cantidad de daños también tensionó la cadena de servicios necesaria para concretar las reparaciones. Para el titular de la AASP, el desafío no termina con la recepción de cada reclamo.
“El verdadero desafío no es solo la recepción del reclamo, sino la cadena de prestación de talleres de chapería, pintura y cristalerías que están saturados con turnos que se extienden a varios días y proveedores de repuestos que ya muestran signos de desabastecimiento temporal para ciertos modelos que impactará en los tiempos de entrega”, advirtió.
De esta manera, la capacidad de reparación aparece como uno de los factores que pueden extender los plazos, incluso después de que el asegurado haya realizado la denuncia correspondiente.
Ante este escenario, González Estigarribia pidió paciencia a quienes resultaron afectados y recomendó mantener el contacto con el agente de seguros, además de verificar que el reclamo cuente con su constancia formal.
Denuncias: constancias, canales alternativos y seguimiento
La Circular SS.SG. N.º 013/2026 de la Superintendencia de Seguros establece pautas para facilitar la recepción de denuncias, registrar las presentaciones y entregar una constancia al asegurado. Desde la perspectiva de la AASP, ese procedimiento resulta clave para garantizar el seguimiento de cada caso.
“La circular de la Superintendencia de Seguros da marco de transparencia y previsibilidad al asegurado. Exigir la constancia de presentación formal protege los derechos del consumidor”, remarcó el dirigente.
En ese proceso, destacó la función de los intermediarios: “Los Agentes de Seguros somos un engranaje de apoyo para su cumplimiento”. Según explicó, el trabajo se concentró en orientar a los asegurados para que canalizaran las denuncias por los medios habilitados, verificar que los reclamos estuvieran cargados y hacer un seguimiento para agilizar su tramitación.
También hubo flexibilidad por parte de algunas aseguradoras ante las dificultades de comunicación o la detección posterior de daños. “Valoramos la sensibilidad de las aseguradoras que entendieron la situación”, expresó González Estigarribia. Entre las medidas mencionó la extensión de plazos legales para la presentación formal de denuncias y la habilitación de canales no habituales, como WhatsApp, formularios en línea y la colaboración de intermediarios y proveedores.
Las brechas de cobertura que dejó expuestas el temporal
Más allá de la gestión de los siniestros, el episodio volvió a poner en evidencia las diferencias entre no contar con un seguro y tener una póliza que no contempla todos los daños sufridos.
“El temporal dejó al descubierto dos realidades”, planteó González Estigarribia. Por un lado, señaló que “gran parte del parque automotor y de las viviendas de la zona afectada carecía de cualquier tipo de seguro”. Por otro, advirtió sobre “la infracobertura: asegurados que contaban con pólizas de alcance limitado, como Responsabilidad Civil o Cobertura Básica de Incendio/Robo, pero sin una cláusula que contemplara eventos meteorológicos o granizo, o con sublímites reducidos”.
Esta diferencia puede resultar determinante al momento de gestionar una reparación o solicitar una indemnización. La existencia de una póliza no implica necesariamente que todos los daños estén cubiertos ni que la suma asegurada alcance para afrontar el costo total de la reparación.
Consultado sobre la posibilidad de contemplar excepcionalmente daños que no estaban cubiertos, el presidente de la AASP explicó que cada compañía evalúa esos casos según sus políticas de suscripción y comercialización.
“En eventos catastróficos de este impacto, el análisis de pagos graciables o flexibilizaciones comerciales suele evaluarse muy puntualmente”, indicó.
Frente a ello, subrayó la importancia de la contratación previa: “La recomendación técnica de la AASP es siempre la prevención mediante una correcta contratación previa, ya que la sostenibilidad del fondo de prima depende del rigor en los riesgos cubiertos”.
Deducibles, sublímites y daños consecuenciales
Las diferencias entre pólizas también pueden generar dudas cuando el daño no se limita al impacto directo del granizo. González Estigarribia identificó tres aspectos que conviene revisar: los deducibles o franquicias específicas, los sublímites de la suma asegurada y los daños consecuenciales.
En las pólizas de Hogar e Incendio, explicó, algunas coberturas de granizo establecen un deducible o un porcentaje de participación a cargo del asegurado. También existen pólizas que contemplan ese riesgo, pero fijan un tope que puede resultar insuficiente para cubrir la reparación integral.
Otro punto es el de los daños que se producen como consecuencia del primer impacto. El dirigente ejemplificó con situaciones en las que el granizo rompe un tragaluz y la lluvia posterior daña los bienes que se encuentran en el interior. En esos casos, la respuesta dependerá de las condiciones de la póliza y de si contempla los riesgos vinculados al temporal y la inundación.
Por eso, recomendó revisar las condiciones del contrato con el agente o la aseguradora. El objetivo es verificar si se incluyen las coberturas para fenómenos naturales y conocer los topes y deducibles aplicables antes de que ocurra otro evento.
El rol del agente y los errores al gestionar un reclamo
Durante la etapa posterior al siniestro, los agentes acompañan a los asegurados en la toma de denuncias, las inspecciones y la coordinación con la compañía para agilizar las reparaciones o indemnizaciones.
Ese acompañamiento también ayuda a evitar errores que pueden complicar la gestión. Entre los más frecuentes, González Estigarribia mencionó reparar los daños por cuenta propia antes de documentarlos o notificarlos a la aseguradora, incurrir en omisiones o inconsistencias al relatar lo ocurrido y no tomar medidas para evitar que el daño se agrave.
Un ejemplo de esto último es dejar un vehículo sin parabrisas expuesto a nuevas lluvias, sin adoptar medidas para protegerlo. La recomendación es documentar y notificar el daño, seguir las indicaciones correspondientes y tomar medidas razonables para evitar perjuicios adicionales.
Más consultas y el desafío de sostener la prevención
La granizada también impulsó las consultas sobre seguros para vehículos e inmuebles. Según el presidente de la AASP, los agentes registraron un pico de consultas y, históricamente, este tipo de episodios suele dar lugar a nuevas contrataciones y endosos para incorporar coberturas de granizo y otros fenómenos atmosféricos.
Sin embargo, advirtió que el desafío es lograr que esa preocupación no se limite a las semanas posteriores al temporal.
“El gran reto como mercado y como Asociación es transformar la reacción puntual en una cultura permanente de gestión de riesgos. Si no educamos continuamente, el interés tiende a diluirse con los meses hasta la llegada del próximo evento meteorológico”, sostuvo.
En relación con la preparación ante nuevos fenómenos, planteó la necesidad de una respuesta coordinada. A las aseguradoras les asignó el desafío de fortalecer su solvencia y capacidad de respuesta, además de optimizar la suscripción en zonas con acumulación de riesgo. Para los asegurados, recomendó revisar con su agente que las pólizas incluyan expresamente coberturas de granizo, vendaval e inundación, con sumas aseguradas actualizadas a valores reales de mercado.
El mensaje final de González Estigarribia combina la atención inmediata a quienes sufrieron daños con la necesidad de ampliar la protección de quienes todavía no cuentan con ella. A los afectados, les pidió paciencia ante las demoras de talleres y repuestos, comunicación fluida con su agente y constancia formal del reclamo.
Para las personas y empresas que aún no tienen cobertura, propuso cambiar la forma de entender el seguro: “Las invito a reflexionar sobre el seguro no como un gasto, sino como la única herramienta financiera capaz de resguardar el esfuerzo de toda una vida frente a eventos climáticos impredecibles”.
Como acción concreta, recomendó contactar a un agente de seguros matriculado para contratar una póliza o auditar las coberturas vigentes, identificar brechas de protección y diseñar un programa de riesgos acorde con las necesidades reales.
Fuente: 100% Seguro
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