Una correduría de reaseguros diseña una solución alternativa para hacer viables pólizas que suelen encontrarse con restricciones en los canales tradicionales, en un contexto de creciente demanda de protección patrimonial y sucesoria en Brasil
El crecimiento de la población de altos ingresos en Brasil y la creciente búsqueda de instrumentos de protección patrimonial, sucesión y planificación financiera están abriendo un nicho aún poco atendido por el mercado asegurador: el de los seguros de vida con capitales elevados y riesgos agravados. En este segmento, las propuestas con valores más elevados, perfiles médicos más complejos o estructuras patrimoniales sofisticadas siguen topando con limitaciones de aceptación por parte del reaseguro tradicional.
Atenta a esta laguna, Guy Carpenter ha comenzado a ofrecer una solución alternativa de transferencia de riesgo dirigida precisamente a operaciones que, en muchos casos, serían rechazadas o se verían fuertemente limitadas por los canales convencionales. La propuesta consiste en ampliar la capacidad de las aseguradoras para suscribir negocios de mayor valor, en un momento en que el mercado comienza a verse presionado por una demanda más sofisticada, vinculada a la preservación y la sucesión patrimonial.
Según Pedro Farme, director ejecutivo de Guy Carpenter, los principales obstáculos actuales se concentran en el análisis de suscripción y en la disposición de los reaseguradores a absorber riesgos que aumentan la volatilidad de las carteras tradicionales. «En la práctica, los principales retos para la aceptación de estos riesgos por parte del mercado tradicional de reaseguro están relacionados con la aprobación de la suscripción —ya sea financiera, médica o del interés asegurable— y con el apetito de los reaseguradores por riesgos que aumentan la volatilidad de los programas tradicionales de reaseguro», afirma.
Según el ejecutivo, las mayores restricciones recaen sobre las propuestas que se salen del patrón de los contratos habituales de reaseguro. Es el caso, sobre todo, de pólizas con capitales muy elevados o que exigen una evaluación individualizada, además de situaciones con un historial médico agravado o una mayor complejidad patrimonial. En cuanto al público de más edad, Farme señala que el mercado ya está desarrollando productos específicos, respaldados por contratos propios de reaseguro, lo que reduce parte de la presión sobre este grupo.
«El motivo principal para el rechazo o la limitación de una propuesta radica en la evaluación realizada por la aseguradora. Esto incluye el análisis del estado de salud del cliente, su situación financiera y si el valor del seguro solicitado es adecuado y está justificado», afirma. En otras palabras, la aceptación depende no solo de la disposición del reasegurador, sino también de la validación, por parte de la aseguradora, de que el importe solicitado es compatible con el riesgo presentado y con el interés asegurable en juego.
La estructura diseñada por Guy Carpenter busca precisamente actuar en ese punto de fricción. Aunque su funcionamiento es similar al de las soluciones tradicionales de reaseguro, el modelo adopta un enfoque más personalizado, con una evaluación individual de cada riesgo y una tarificación basada en tasas de mortalidad y morbilidad previamente definidas, sujetas a descuentos o recargos. La diferencia, según Farme, radica en el perfil del socio reasegurador.
«Esta estructura alternativa de transferencia de riesgo funciona de manera similar a las soluciones tradicionales, pero con un enfoque más personalizado. Cada riesgo se evalúa individualmente y el coste se calcula basándose en tasas de mortalidad y morbilidad previamente definidas», informa. «La principal diferencia es el apetito de riesgo del reasegurador socio de Guy Carpenter, líder mundial en la aceptación de riesgos elevados. Esto le permite aceptar volatilidad de forma puntual sin necesidad de una asociación muy larga o sólida», añade.
En opinión de la correduría, el beneficio para las aseguradoras va más allá de la mera ampliación de la capacidad. Al hacer viables pólizas de mayor valor o perfiles con más restricciones, la estructura puede reforzar la actuación comercial de las compañías y ayudar a la captación de negocios que hoy en día acaban siendo rechazados por el mercado. Farme destaca que este tipo de operación suele tener un gran atractivo comercial, ya sea por la remuneración al corredor, por el efecto de imagen asociado a la emisión de la póliza o por la posibilidad de aceptar clientes que no encuentran cobertura en otras aseguradoras.
«Las propuestas de seguros de capital elevado o de riesgo agravado generan un gran atractivo comercial, ya sea por la elevada comisión pagada al corredor, por el potencial de marketing asociado a la póliza emitida o, en definitiva, por el beneficio comercial de aceptar a un asegurado ampliamente rechazado por el resto de aseguradoras», afirma. Según él, mientras que las reaseguradoras tradicionales han centrado históricamente sus esfuerzos en áreas como productos, suscripción y siniestros, la demanda del área comercial de las aseguradoras ha quedado en un segundo plano.
Para Guy Carpenter, la tendencia es que este tipo de solución deje de ser un instrumento restringido a operaciones puntuales y pase a desempeñar un papel más relevante en el desarrollo del seguro de vida en el país. La valoración es que el cambio en el perfil de los compradores y la evolución de productos orientados a la planificación patrimonial y sucesoria, como el seguro de vida universal, tienden a ampliar la necesidad de estructuras más flexibles de transferencia de riesgo.
«Este tipo de solución tiene potencial para ser un importante motor del crecimiento de los seguros de vida en Brasil, especialmente si se tiene en cuenta el nuevo perfil de los compradores de seguros y productos del sector de vida», señala Farme.
Fuente: Sonho Seguro
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