La inteligencia artificial (IA) ha pasado de ser una promesa a ocupar un espacio definitivo en el día a día de las aseguradoras. Esta fue la percepción dominante durante mi participación en CQCS Inovação 2025 en São Paulo la semana pasada, un evento que consolidó la IA como eje central de los debates sobre el futuro del sector. Entre paneles y conversaciones con líderes y expertos, surgió un consenso: la tecnología ya está ahí, pero el verdadero reto es traducirla en un impacto real para el negocio.
El estudio State of AI Adoption in Insurance 2025, realizado por Roots AI, muestra un escenario de creciente adopción, aunque todavía con efectos limitados. Según el estudio, el 70% de las aseguradoras están probando o explorando soluciones de IA, y el 82% de los líderes la tratan como una prioridad estratégica destinada a mejorar el rendimiento financiero y operativo. A pesar de ello, sólo el 22% afirma tener proyectos efectivamente implantados a escala. En otras palabras, el sector avanza rápidamente en la experimentación, pero aún tiene que convertir estas iniciativas en beneficios concretos.
Los debates del evento reforzaron esta perspectiva. Se han producido avances significativos, como la automatización de los siniestros, el servicio digital al cliente, el análisis de riesgos y la tarificación dinámica, pero la mayoría de las soluciones siguen funcionando de forma experimental, sin una integración total con los sistemas heredados, los objetivos corporativos o los indicadores de rendimiento operativo.
Esta brecha entre innovación y entrega de valor se explica por factores recurrentes. Uno de ellos es la falta de anclaje estratégico, por ejemplo: los proyectos de IA nacen a menudo como pruebas de concepto, sin claridad sobre el problema a resolver o las métricas de valor a entregar. A esto se añade la fragilidad de la infraestructura de datos, que sigue marcada por lagunas en la integración, la calidad y la gobernanza. También hay un desajuste entre tecnología y operaciones, donde los procesos fragmentados y la resistencia al cambio reducen la captura de valor. Por último, el factor cultural sigue siendo un reto, ya que todavía existen barreras para la confianza y la comprensión del papel de la IA como apoyo a la toma de decisiones y no como una amenaza.
Tres formas de generar valor con la IA
El primer frente es la eficiencia operativa. La automatización inteligente de tareas repetitivas no solo libera tiempo, sino que también reduce costes y agiliza las operaciones. El segundo es la generación de ingresos y márgenes, mediante modelos que mejoran la fijación de precios, la recomendación de productos y la personalización de ofertas. El tercero es la experiencia del cliente: cuando se integra con sistemas de relación y se apoya en la empatía humana, la IA refuerza el servicio, mejora la percepción de la marca y aumenta los niveles de fidelidad.
Estos tres frentes se basan en el principio de que la inteligencia artificial sólo genera valor cuando se aplica con un propósito claro. No se trata de automatizar procesos sin rumbo, sino de orientar cada solución hacia ganancias efectivas de eficiencia, crecimiento o experiencia.
El liderazgo como punto de inflexión
Transformar la experimentación en resultados es el papel del liderazgo. Corresponde a los directivos garantizar que la IA deje de ser un programa de innovación aislado y se convierta en una decisión empresarial estratégica. Esto requiere cuatro movimientos fundamentales:
Centrarse en problemas con un retorno claro: priorizar iniciativas conectadas con metas objetivas, no experimentos genéricos.
Gobernanza de datos como base estructural: tratar los datos como infraestructura crítica para la competitividad.
Integración entre tecnología y operaciones: alinear procesos y personas desde el principio, garantizando fluidez y escala.
Cultura y confianza: promover la comprensión, la formación y la valoración de las ganancias humanas que posibilita la IA.
El reto de la IA en las aseguradoras ya no es técnico, sino de gestión. El sector ya reconoce el potencial de la tecnología y ahora necesita dar el siguiente paso y convertir la intención en resultados.
La inteligencia artificial puede aumentar los ingresos, reducir los costes y llevar la experiencia del cliente a nuevas cotas. Pero este impacto sólo puede materializarse cuando la tecnología se aplica con una dirección estratégica, respaldada por datos fiables y orientada a la toma de decisiones empresariales.
Fuente: CQCS
Enlace: https://cqcs.com.br/noticia/ia-no-setor-de-seguros-da-presenca-a-geracao-de-valor/
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