Los huracanes en México generan un fuerte impacto económico que va desde los daños en infraestructura hasta la vulnerabilidad de las pequeñas y medianas empresas sin protección
La temporada de lluvias y huracanes en México suele traer consigo desastres naturales que, en muchos casos, toman por sorpresa a la población y dejan graves consecuencias. Los efectos no se limitan a daños materiales, también generan pérdidas millonarias que golpean a la economía nacional, desde la infraestructura y el turismo hasta el comercio y las pequeñas y medianas empresas (pymes).
De acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), solo el 5% de las pymes cuentan con un seguro, lo que las coloca en una situación crítica frente a emergencias. La falta de protección compromete su continuidad y, en conjunto con los daños a otros sectores productivos, agrava los impactos económicos que cada año provocan los fenómenos naturales.
La trayectoria de Lorena, que en un inicio alcanzó la categoría 1 de huracán y después se degradó a tormenta tropical, con efectos en Baja California Sur, Sonora y Sinaloa, vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de hablar de la resiliencia económica del país. Cada temporada de ciclones evidencia que no solo la infraestructura está en riesgo, sino también la estabilidad de miles de negocios y la economía regional en su conjunto.
Cada año, entre mayo y noviembre, México enfrenta una intensa temporada de huracanes, que pueden intensificarse o degradarse en tormentas tropicales, provocando pérdidas millonarias en diversos sectores económicos clave.
Un claro ejemplo reciente es el huracán Otis en 2023, cuyo impacto económico se estima entre $39,343 millones de pesos en indemnizaciones, lo que lo convierte en el segundo huracán más caro para las aseguradoras mexicanas, segun datos de Forbes México. Tan sólo las pymes registraron 2,526 siniestros, con pérdidas aseguradas de $14,866 millones de pesos.
En general, los desastres meteorológicos—especialmente huracanes y tormentas—fueron responsables del 90 % del valor de las afectaciones totales por desastres naturales en 2021, con más de $13,000 millones de pesos en pérdidas. A su vez, tan solo el 30 % de las pymes en México resultan afectadas directamente durante la temporada de lluvias, huracanes y ciclones, lo que recalca la importancia de estar preparadas.
El impacto económico no se limita a los daños físicos. Los sectores más golpeados incluyen el turismo, la vivienda, la industria automotriz, la agricultura y el medio ambiente, pues la interrupción de actividades puede ser tan devastadora como la destrucción en sí.
¿Cómo prevenir estos daños y proteger la economía?
Para reducir el impacto económico de los desastres naturales en México, la clave está en combinar infraestructura resiliente y cobertura financiera adecuada.
Invertir en infraestructura resistente —como drenajes de alta capacidad, estructuras reforzadas y recuperación de manglares— puede marcar la diferencia. De hecho, se proyecta una inversión de más de 20,000 millones de dólares en infraestructura climáticamente resistente hasta 2030, especialmente en zonas costeras propensas a huracanes, según un informe sobre la recuperación tras el huracán Erick.
Además, los manglares actúan como barreras naturales: cada kilómetro conservado puede reducir los daños en infraestructuras en alrededor del 2%, lo que resulta una medida efectiva y económica.
Por otro lado, según la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), solo el 5% de las pymes mexicanas cuenta con seguro contra desastres naturales. Esta carencia las coloca en una situación crítica, ya que carecen de reservas financieras para recuperarse y su continuidad se ve seriamente amenazada.
Un modelo eficaz de recuperación es el enfoque “Building Back Better” (Reconstruir Mejor). Según el Banco Mundial, su aplicación podría reducir las pérdidas por desastres hasta en 31%, evitando costos altísimos a largo plazo.
Fuente: Noro
Enlace: https://noro.mx/economia/impacto-economico-pymes-huracanes-mexico/
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