Un siniestro por fuego en una unidad motorizada rara vez permite una restauración segura. La alteración del temple en los metales del chasis y la toxicidad de los polímeros calcinados definen si un vehículo es rescatable o debe declararse como pérdida total.
Las olas de calor extremo registradas este mayo de 2026 han disparado los incidentes de ignición en el parque vehicular mexicano. El aumento de la presión en sistemas de inyección y el estrés térmico en celdas de litio son los principales detonantes de incendios súbitos. Ante este escenario, la prevención técnica se vuelve vital para evitar la pérdida total del patrimonio. Identificar fugas de fluidos volátiles y cortocircuitos por degradación de aislantes es el primer paso para la supervivencia mecánica.
En motores modernos, una microfisura en el riel de inyección pulveriza gasolina a gran velocidad; al contacto con un colector de escape caliente, la ignición es instantánea.
El calor extremo de 2026 acelera el resquebrajamiento de los recubrimientos plásticos de los cables, provocando arcos eléctricos que encienden vapores de aceite acumulados.
El líquido de frenos y el aceite de dirección tienen puntos de destello bajos; una fuga sobre componentes térmicos activos es una de las causas más frecuentes de fuego en el compartimento del motor.
En vehículos eléctricos e híbridos, un daño físico o defecto en el software de gestión de carga puede provocar un incendio químico autosustentado, difícil de extinguir con agua convencional.
Un convertidor catalítico puede alcanzar los 800°C; estacionarse sobre pasto seco en zonas rurales de México durante esta temporada de sequía inicia incendios desde el chasis.
La revisión semestral de la elasticidad de las mangueras de caucho previene grietas que liberan líquidos inflamables bajo presión.
Un auto calcinado es un residuo peligroso; los metales pesados y ácidos de batería deben ser gestionados por centros de reciclaje especializados.
Las aseguradoras en 2026 declaran pérdida total si el fuego afectó el mamparo cortafuegos (pared entre motor y cabina) debido a la inviabilidad de garantizar la seguridad futura.
Nunca debe abrirse el cofre por completo si hay fuego, ya que la entrada repentina de oxígeno provoca un fogonazo explosivo (flashover).
Fuente: Debate
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