Reconozca la señal que el mercado ya está enviando. El rápido avance de las insurtechs en el sector de los seguros de garantía no solo supone la aparición de nuevos competidores, sino un cambio profundo en la forma en que las empresas distribuyen, contratan y perciben los seguros. El sector vive una expansión constante, pero esta expansión se produce a ritmos diferentes. Mientras que el modelo tradicional crece apoyado en la estructura histórica del mercado, las empresas orientadas a la tecnología avanzan porque operan bajo una lógica más compatible con la economía digital. Hay que admitir que el crecimiento desigual no es casual, sino que revela dónde se encuentran las ineficiencias acumuladas del sector.
Los datos muestran un mercado relevante, pero aún poco modernizado. Según la Superintendencia de Seguros Privados (SUSEP), el seguro de garantía movió alrededor de 6.300 millones de reales en primas emitidas en 2025, más que duplicando su tamaño desde 2020 y manteniendo un ritmo anual superior al 20 %. A pesar de la expansión, el segmento sigue estando muy concentrado en operaciones vinculadas al sector público, que representan aproximadamente el 86 % del volumen total, con predominio de las garantías judiciales. Considero que este punto es fundamental para comprender el fenómeno actual. El mercado crece porque hay demanda institucional, no necesariamente porque la experiencia del cliente haya evolucionado al mismo ritmo.
Las insurtechs crecen más rápido porque abordan precisamente este desajuste operativo. El seguro de garantía sigue conllevando procesos extensos, análisis poco integrados y una elevada dependencia de la intermediación manual. Al digitalizar el proceso e integrar el producto en las plataformas utilizadas por las empresas, estas nuevas operaciones reducen el tiempo, el coste y la complejidad. Lo que antes exigía conocimientos técnicos especializados pasa a ser accesible dentro del propio flujo de negocio. En mi opinión, esto transforma el seguro en infraestructura operativa y no solo en un requisito contractual. Según un estudio global de McKinsey sobre el futuro del sector asegurador, los modelos digitales y el «embedded insurance» tienden a ampliar significativamente la penetración de los seguros corporativos al incorporar la protección directamente en las transacciones empresariales.
Otro factor decisivo es la especialización. Las grandes aseguradoras operan en múltiples líneas y necesitan equilibrar diferentes estrategias comerciales y regulatorias. Las insurtechs, por otro lado, concentran sus esfuerzos en nichos específicos, desarrollando tecnología y experiencia orientadas a problemas muy definidos. Veo en ello una clara ventaja competitiva. Al eliminar etapas redundantes y automatizar los análisis, estas empresas logran escalar con mayor eficiencia. No es casualidad que las previsiones de mercado indiquen que las operaciones digitales especializadas están registrando tasas de crecimiento significativamente superiores a las medias históricas del sector asegurador brasileño, que oscilan entre el 15 % y el 20 % anual, según datos consolidados por la Confederación Nacional de Aseguradoras (CNseg).
Esto no significa que el modelo tradicional esté condenado. Al contrario, las aseguradoras siguen siendo indispensables por su capacidad técnica de suscripción y por la solidez financiera necesaria para soportar grandes riesgos. Aun así, creo que el eje de la competencia ha cambiado. La ventaja competitiva ya no reside únicamente en el balance, sino que pasa a residir en la experiencia, la velocidad y la integración tecnológica. El seguro deja de depender exclusivamente de la venta activa y pasa a encontrarse en el momento exacto en que se necesita, reduciendo la fricción comercial y ampliando la demanda de forma orgánica.
Ante este escenario, el sector debe elegir entre la adaptación o la pérdida gradual de relevancia competitiva. Invierta en integración, simplifique los procesos y reposicione el seguro como parte natural de las operaciones empresariales. Si se produce una convergencia entre la solidez de las aseguradoras y la agilidad de las insurtechs, el seguro de garantía podrá expandirse más allá del ámbito público y ganar escala real en el sector privado. De lo contrario, seguiremos observando una paradoja: un mercado que crece en tamaño, pero tarda en evolucionar en eficiencia. Y, en un entorno económico cada vez más digital, la eficiencia es el verdadero motor del crecimiento sostenible.
Fuente: ABC da Comunicacao
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