Fuente: Economy
Un estudio de la Fundación Milenio y la UPB sobre 45 compañías revela avances significativos en la adopción de políticas de integridad, aunque advierte que el reto central del sector privado boliviano radica en la supervisión efectiva y en la demostración de resultados verificables.
En un escenario caracterizado por la incertidumbre económica y la necesidad imperiosa de acelerar la reactivación, la calidad de la inversión y la fortaleza institucional del sector privado adquieren una trascendencia estratégica. Bajo esa premisa, la Fundación Milenio presentó los resultados de la medición del Índice de Capital Constructivo (ICC) Bolivia 2026, un instrumento de evaluación desarrollado con el respaldo del Center for International Private Enterprise (CIPE) y la colaboración técnica y académica de la Universidad Privada Boliviana (UPB).
El estudio evaluó a un universo de 45 compañías de referencia que operan en el mercado nacional en sectores clave como la banca, seguros, telecomunicaciones, industria alimentaria, manufactura, minería, salud, hotelería y comercio. Del conjunto evaluado, 37 empresas alcanzaron un resultado definitivo, mientras que 8 obtuvieron una calificación provisional debido a la disponibilidad parcial de información en alguno de sus pilares.
Radiografía del desempeño empresarial y el desafío de la evidencia
El diagnóstico ofrece un panorama revelador sobre los estándares éticos y de gobernanza de las organizaciones analizadas. Dentro del grupo de 37 empresas con evaluación definitiva, 29 compañías (el 78,4%) alcanzaron una puntuación igual o superior a los 80 puntos sobre 100, ubicándose en los rangos superiores del índice (de AA a AAA+). Además, la media general del ICC se situó en 84,2 puntos, con una mediana de 87,7 puntos.
El ICC mide la actuación corporativa a través de tres pilares interconectados y de igual ponderación: Inversión (permanencia del capital, reinversión y viabilidad económica), Integridad (gobierno corporativo, transparencia, rendición de cuentas y mecanismos anticorrupción) e Impacto (resultados económicos, laborales, sociales y ambientales).
El hallazgo central de la evaluación cualitativa indica que la gran mayoría de las firmas ya dispone de códigos de ética, comités directivos y canales de denuncia; sin embargo, el verdadero desafío consiste en pasar de la adopción formal de manuales al seguimiento activo y la medición de resultados verificables.
Entre las firmas que encabezan las posiciones más destacadas del estudio en el rango AAA+ figuran corporaciones como Telecel S.A. (Tigo), Banco de Crédito de Bolivia (BCP), Banco FIE S.A., Cervecería Boliviana Nacional (CBN), Itacamba Cemento S.A., Banco Nacional de Bolivia (BNB), Banco BISA S.A. y PIL Andina S.A., seguidas de otras referentes como Droguería INTI, Nacional Seguros y Sofía Ltda.
“Si queremos salir de esta crisis, tenemos que fortalecer al sector empresarial. El sector privado puede jugar un rol protagónico.” — Henry Oporto, director de la Fundación Milenio.
El proceso de investigación combinó la revisión de estados financieros, datos públicos y documentos corporativos con entrevistas en profundidad aplicadas a ejecutivos y responsables de áreas clave de las organizaciones. De acuerdo con el informe, la transparencia no significa publicar información de forma indiscriminada, sino garantizar que los compromisos asumidos cuenten con evidencia accesible y trazable.
“Las empresas bolivianas tienen capacidad para invertir, crecer y generar empleo, pero también necesitan fortalecer la confianza de la sociedad. Y esa confianza se construye con transparencia, controles efectivos y resultados verificables.”, Henry Oporto, director de la Fundación Milenio.
Hallazgos clave de la evaluación cualitativa y el soporte académico
El trabajo de campo realizado por los investigadores permitió identificar aspectos centrales sobre cómo se gestiona la institucionalidad dentro de las empresas bolivianas. Entre los elementos más relevantes del informe destacan:
De la existencia al funcionamiento: La revisión cualitativa demostró que el 88,6% de las empresas evaluadas en rendición de cuentas y el 82,2% en permanencia de inversión se ubican en los niveles más altos de desempeño. No obstante, mecanismos como los canales de denuncia muestran una aplicación más heterogénea, donde varias compañías aún se quedan en la fase de existencia formal sin evidenciar su procesamiento efectivo.
Impacto social y ambiental: En las dimensiones laboral, comunitaria y medioambiental predomina la implementación de actividades sobre la demostración de impactos concretos. Las organizaciones ejecutan programas de responsabilidad social, pero todavía enfrentan limitaciones para medir y sistematizar sus resultados en el tiempo.
Diferencias sectoriales: El sector financiero registró el desempeño más elevado y homogéneo del estudio, beneficiado por un marco de regulación prudencial y altas exigencias de reporte público. En contraste, los sectores de comercio y servicios exhiben mayores variaciones y concentran la mayoría de los resultados provisionales por falta de datos documentados.
Desde la perspectiva académica, la colaboración técnica de la UPB aportó rigor metodológico para examinar los sistemas de control interno y contrastar las declaraciones directivas con la documentación técnica disponible.
“El índice considera inversiones que, además de buscar rentabilidad, deben contemplar la integridad y sus efectos sobre la sociedad y el medioambiente.” — Carlos Foronda, vicorrector del campus Santa Cruz de la Universidad Privada Boliviana (UPB).
Proyección de la iniciativa y expansión en la región andina
De cara a las siguientes fases del proyecto, la Fundación Milenio contempla ampliar el alcance de la muestra incorporando a pequeñas y medianas empresas (PYMEs), así como sometiendo a evaluación a corporaciones de propiedad estatal entre las que se perfila a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Corporación Minera de Bolivia (Comibol).
En el ámbito internacional, la meta de las instituciones promotoras es replicar la metodología del ICC en países vecinos como Colombia, Ecuador y Perú. Esta expansión busca construir un marco de comparación regional que permita observar la evolución del capital constructivo y aportar datos confiables para la toma de decisiones económicas y financieras en la Comunidad Andina.
Con este primer diagnóstico exhaustivo, el Índice de Capital Constructivo se consolida como una herramienta periódica de consulta para evaluar la calidad del entorno de negocios en Bolivia. La articulación entre solvencia económica, gobierno transparente y medición clara de impactos se posiciona, así como la ruta crítica para consolidar la reputación del sector privado y promover un desarrollo empresarial sostenible en el país.
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