Fuente: Swiss Re
Enlace: https://www.swissre.com/institute/partnerships/age-of-interconnected-risks.html
Un análisis de 91 empresas de la lista Fortune 100 revela un aumento del 24% en las conexiones entre riesgos reportados desde 2019. La inteligencia artificial y las cadenas de suministro aparecen como puntos de conexión cada vez más relevantes.
Los riesgos que enfrenta la economía mundial están cada vez más interconectados, lo que puede facilitar que perturbaciones inicialmente limitadas se propaguen con mayor rapidez y alcance. Esa es una de las principales conclusiones de un nuevo análisis conjunto del Swiss Re Institute y la London School of Economics and Political Science (LSE).
El estudio, que analiza los riesgos reportados por 91 compañías pertenecientes a la lista Fortune 100, identifica un 24% más de conexiones entre riesgos que en 2019. La inteligencia artificial (IA) y las cadenas de suministro destacan como dos de los principales puntos de interconexión.
Según el análisis, esta evolución refleja un cambio en la naturaleza del riesgo sistémico, debido a la creciente interacción entre factores financieros, tecnológicos, naturales y socioeconómicos. En este contexto, el impacto de una futura crisis podría depender no solo de la magnitud del shock inicial, sino también del lugar donde se origine y de la cantidad de sectores y sistemas con los que esté conectado.
La dependencia compartida de proveedores, plataformas tecnológicas e infraestructuras críticas puede hacer que una interrupción en un área se extienda a sectores aparentemente no relacionados.
Jérôme Haegeli, economista jefe del grupo y responsable del Swiss Re Institute, señaló que la creciente interconexión deja menos margen para reaccionar ante una crisis, especialmente en economías donde los elevados niveles de deuda limitan la capacidad de respuesta de los gobiernos.
“La resiliencia no puede comenzar cuando llega una crisis; tiene que construirse de antemano”, afirmó Haegeli, quien destacó la necesidad de reducir dependencias críticas, reforzar los mecanismos de protección y mantener la capacidad de transferir riesgos.
La inteligencia artificial amplía el mapa de riesgos
El informe señala que los riesgos relacionados con la IA y las nuevas tecnologías han dejado de concentrarse en el sector tecnológico. Entre 2019 y 2026, la proporción de compañías que reportan este tipo de riesgos aumentó alrededor de 30%, incorporando sectores como el comercio minorista, las aerolíneas, la industria farmacéutica y la alimentación.
Para los investigadores, una mayor dependencia de tecnologías comunes y de modelos de IA similares podría hacer que empresas e instituciones financieras respondan de manera más rápida y sincronizada ante determinados acontecimientos.
Jón Daníelsson, director del Systemic Risk Centre y profesor asociado de Finanzas de la LSE, sostuvo que las crisis sistémicas se definen tanto por la reacción posterior al shock como por el acontecimiento que las desencadena.
El académico advirtió que, si las instituciones utilizan modelos similares y reaccionan a una velocidad cada vez mayor mediante sistemas automatizados, una perturbación que inicialmente podría ser contenida podría propagarse antes de que las autoridades tengan tiempo de intervenir.
Las cadenas de suministro conectan riesgos diversos
Las cadenas de suministro constituyen otro de los principales puntos de conexión identificados en el estudio. Tensiones geopolíticas, aranceles, fenómenos climáticos, pandemias y ciberataques pueden interactuar a través de las redes de producción y distribución y generar nuevas vías para que las interrupciones se extiendan entre empresas y sectores.
El análisis apunta así a un problema que va más allá de la dependencia directa de un único proveedor: varias compañías pueden depender de los mismos proveedores, infraestructuras o servicios críticos, generando concentraciones de riesgo que no siempre son evidentes.
Ivan Gonzalez, CEO de Corporate Solutions de Swiss Re, señaló que una empresa puede parecer diversificada hasta que se examinan las dependencias compartidas de sus proveedores, empresas tecnológicas y clientes.
Según Gonzalez, identificar esas conexiones permite a las compañías evaluar dónde existen concentraciones de riesgo, reforzar su resiliencia y determinar qué riesgos pueden asumir y cuáles necesitan transferir.
Los fenómenos naturales pueden amplificar una interrupción local
El riesgo climático también ha ganado peso en los informes corporativos. Las menciones a este tipo de riesgos aumentaron aproximadamente 31% desde 2019, de acuerdo con el análisis.
El estudio identifica además concentraciones geográficas relevantes en infraestructuras críticas. Más de una cuarta parte de los centros de datos de Estados Unidos se encuentra en zonas que registran al menos tres días de granizo intenso al año, mientras que más del 40% está situado en áreas con un riesgo significativo de tornados.
En Taiwán, el 88% de las plantas de fabricación de semiconductores se encuentra en zonas consideradas de riesgo sísmico extremo.
Cuando un fenómeno natural afecta a una infraestructura altamente concentrada de la que dependen numerosos sectores y que no puede sustituirse fácilmente, una interrupción localizada puede adquirir consecuencias económicas mucho más amplias.
La concentración tampoco es exclusivamente geográfica. Según los datos citados en el informe, tres proveedores controlaban el 70% de la infraestructura mundial de computación en la nube en 2024, mientras que tres compañías procesaban el 97% de las transacciones globales con tarjetas de crédito.
Menor margen para contener futuras crisis
El informe también advierte sobre el menor margen disponible para responder a futuras perturbaciones. Los autores señalan que la compensación por riesgo se encuentra en niveles históricamente bajos para algunos activos financieros, mientras que los gobiernos cuentan con menos espacio para utilizar las herramientas tradicionales de política económica.
En este escenario, los investigadores destacan la importancia de reforzar la resiliencia antes de que se produzca una crisis.
Jean-Pierre Zigrand, director del Systemic Risk Centre y profesor asociado de Finanzas de la LSE, resumió el desafío señalando que las conexiones pueden aumentar la resiliencia cuando realmente permiten distribuir el riesgo, pero también pueden convertirse en canales de amplificación cuando concentran dependencias comunes.
La conclusión del estudio apunta, por tanto, a la necesidad de comprender no solo los riesgos individuales a los que están expuestas las empresas, sino también las conexiones que existen entre ellos y los puntos de concentración capaces de transmitir una perturbación a través de toda la economía.
Fuente: Swiss Re
Enlace: https://www.swissre.com/institute/partnerships/age-of-interconnected-risks.html
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