Tras un incremento de casi el 15% en las notificaciones de contingencias laborales en Perú, el sector corporativo y las aseguradoras toman acciones para reducir los riesgos. El modelo reactivo está aprovechando los beneficios de la inteligencia artificial para abordar con firmeza los riesgos.
El costo de la siniestralidad laboral no se mide únicamente por los pagos y subsidios por incapacidad temporal o primas del Seguro Complementario de Trabajo de Riesgo (SCTR). Se mide por la capacidad de las corporaciones para mantener la continuidad operativa y la sostenibilidad reputacional en un mercado cada vez más exigente.
Según el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), las notificaciones de accidentes de trabajo, incidentes peligrosos y enfermedades ocupacionales durante 2025 en el Perú registraron un incremento del 14.7% en comparación con 2024, superando los 44,600 casos anuales.
Esta cifra confirma que el enfoque tradicional de “indemnizar el daño” ha alcanzado su límite de obsolescencia. Sectores altamente expuestos, como la minería, la construcción y la industria manufacturera, enfrentan hoy un punto de inflexión donde la gestión preventiva deja de ser un requisito normativo de fiscalización para convertirse en una estrategia central de competitividad operacional.
De la indemnización a la prevención
Durante décadas, el abordaje de la Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) operó bajo una lógica indemnizatoria: se estructuraban coberturas del SCTR, se financiaban los descansos médicos tras el suceso y se cubrían las invalideces resultantes. Sin embargo, los sobrecostos asociados a los días perdidos, la reiterada sustitución de personal capacitado y los paros de planta han demostrado que la indemnización es la respuesta más costosa frente al accidente.
La gestión proactiva del riesgo reorganiza este presupuesto, invirtiendo capital operativo en mitigar la causa raíz antes de la falla. Para que la prevención sea efectiva, el punto de partida es el diagnóstico situacional a la medida.
Los esquemas genéricos han resultado inoperantes frente a la realidad de sectores complejos como la minería, la construcción o la industria manufacturera. Por ello, la implementación de estos protocolos requiere transformar las matrices de Identificación de Peligros, Evaluación de Riesgos y Medidas de Control (IPERC) en instrumentos vivos.
En este esquema, el funcionamiento de las asesorías técnicas preventivas brindadas por empresas especializadas y administradoras de SCTR adopta un rol de auditoría continua y acompañamiento en planta. Estas asesorías actúan como consultoras de ingeniería de riesgo que evalúan los procesos in situ, identifican actos y condiciones subestándar y establecen planes de remediación priorizados.
El impacto económico directo de este acompañamiento preventivo se evidencia en la reducción de costos por incapacidad temporal. Cuando un trabajador sufre un accidente que genera un descanso médico prolongado, la empresa no solo asume la pérdida de productividad, sino también el pago de subsidios que afectan la siniestralidad acumulada y elevan las tasas impositivas del seguro en los periodos subsiguientes.
Las empresas que ejecutan programas preventivos con acompañamiento técnico continuo registran reducciones sustanciales en la severidad de los accidentes, acortando la tasa de días perdidos y optimizando de forma directa el costo anual del seguro.
El rol activo de las aseguradoras
El factor humano continúa estando presente en la mayoría de los incidentes reportados. Sin embargo, la perspectiva moderna de SST no culpabiliza al trabajador, sino que analiza las deficiencias del sistema que permitieron el error. Para cerrar esta brecha, la capacitación continua debe centrarse en la construcción de una verdadera cultura de autocuidado.
Las metodologías educativas más eficaces superan las charlas magistrales en aula para introducir esquemas dinámicos e instructivos. Los mandos medios (capataces, jefes de turno, residentes) constituyen el pivote crítico de esta transformación. Son ellos quienes traducen las políticas corporativas en decisiones operativas. Entrenar a un supervisor en liderazgo preventivo implica darle las herramientas operativas para detener una maniobra si las condiciones de seguridad no están dadas.
Frente a este escenario, las aseguradoras han redefinido su propuesta de valor. Ahora compiten por la robustez de sus catálogos formativos públicos y corporativos. Los programas ofrecidos abarcan desde diplomados en gestión de riesgos hasta talleres prácticos sobre trabajos en caliente y ergonomía aplicada.
Estas capacitaciones emplean metodologías de aprendizaje constructivista y andragogía (educación para adultos), enfocadas en la resolución de problemas reales. Para medir que la capacitación trascienda el aula, las aseguradoras y los departamentos de SST utilizan herramientas de evaluación como auditorías de comportamiento, índices de reporte voluntario y evaluaciones de desempeño.
Tecnología aplicada a la seguridad
La digitalización industrial ha transformado la seguridad laboral. La recopilación reactiva de datos al final del mes ha quedado superada por la analítica de datos en tiempo real, capaz de anticipar y neutralizar el evento no deseado antes de que ocurra.
Aquí algunas de las tecnologías de supervisión proactiva:
- Internet de las cosas (IoT) y wearables: Sensores instalados en cascos, chalecos o muñequeras que monitorean en tiempo real la frecuencia cardiaca, los niveles de somnolencia, el estrés térmico y la presencia de gases tóxicos en espacios confinados.
- Inteligencia artificial y visión computacional: Redes neuronales conectadas al sistema de cámaras de vigilancia (CCTV) de las plantas o frentes de obra. La IA procesa las imágenes en vivo para detectar ingresos no autorizados o el tránsito de peatones cerca de maquinaria pesada en movimiento.
- Plataformas de reporte en tiempo real: Aplicaciones móviles mediante las cuales cualquier trabajador puede fotografiar una condición insegura, tipificarla y subirla a una plataforma que genera una orden de trabajo inmediata para su corrección.
- Mapas de calor de riesgo: Algoritmos que cruzan variables como la hora del turno, las condiciones climáticas, la antigüedad del personal y el historial de mantenimiento para generar representaciones visuales de las zonas y horarios con mayor probabilidad de siniestros.
Fuente: Perú 21
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