El robo de vehículos asegurados en México mantiene en alerta a conductores y aseguradoras. Según el último reporte consolidado de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), este delito registró un incremento que rompe la estabilidad de años anteriores, alcanzando más de 63,300 unidades robadas en un ciclo. Este fenómeno no es azaroso; se concentra en modelos de alta circulación urbana, unidades de trabajo pesado y motocicletas, impulsado principalmente por la demanda ilegal de autopartes y mercancías. A continuación, presentamos los 9 vehículos más robados del parque automotriz nacional ordenados de mayor a menor incidencia absoluta.
El Nissan Versa encabeza la lista de la AMIS con 2,506 unidades robadas. Su enorme presencia en plataformas digitales lo hace el blanco principal.
El sedán compacto se consolidó como el vehículo más robado en el país tras registrar un acumulado de 2,506 unidades despojadas. De acuerdo con informes oficiales de la AMIS, su alta presencia en flotas de movilidad y plataformas de taxi digital lo convierte en el blanco prioritario de la delincuencia. El informe destaca que el 67.5% de estos incidentes se ejecutaron mediante asaltos directos o uso de violencia explícita contra los conductores.
Los tractocamiones Kenworth ocupan el segundo lugar (2,137 unidades). La delincuencia organizada va tras las mercancías, especialmente en los corredores del Bajío, Puebla y Edomex. El transporte de carga no da tregua.
Los tractocamiones de esta firma ocuparon la segunda posición con 2,137 unidades robadas, convirtiéndose en el principal objetivo en tramos carreteros federales. Estadísticas de la AMIS y corporaciones de transporte privado asocian estos crímenes al robo de mercancías en tránsito. Los corredores con mayor incidencia violenta para este segmento pesado se concentran en las entidades del Bajío, Puebla y el Estado de México.
Con 1,967 robos, la Nissan NP300 se queda con el tercer puesto. Aunque sus números bajaron un 30.3%, su alta demanda en el mercado informal de refacciones la mantiene en la mira de los delincuentes.
Esta camioneta ligera sumó un total de 1,967 unidades sustraídas, posicionándose en el tercer lugar del listado nacionalizado. Pese a una baja del 30.3% en comparación con periodos previos, sigue siendo la unidad de trabajo más afectada según los analistas del sector asegurador. La AMIS reporta que la facilidad de comercializar sus componentes en mercados informales mantiene la demanda ilícita de este modelo.
El Chevrolet Aveo suma 1,519 unidades robadas. Las bandas aprovechan sus sistemas de apertura tradicionales y la alta rotación de sus piezas. ¿El dato preocupante? El 65.7% de los robos se cometen con violencia.
El subcompacto registró 1,519 unidades robadas, manteniendo un volumen constante debido a su alta rotación en el mercado informal de refacciones. Fuentes técnicas de la AMIS apuntan que las bandas delictivas priorizan este coche por su vulnerabilidad en sistemas de apertura tradicionales. Además, el reporte especifica que el 65.7% de las carpetas de investigación correspondientes a este sedán se iniciaron bajo modalidades de robo con violencia.
Es el único segmento que no para de crecer. Con 1,406 incidentes, la Italika 250 es blanco fácil por su uso en reparto. Además, registra un alarmante 77.5% de despojos mediante coacción física.
Con 1,406 incidentes reportados, esta línea de motocicletas ligeras representó el único segmento de volumen que mostró incrementos anuales sostenidos en el país. Datos de la AMIS y fiscalías locales confirman que su uso intensivo en reparto de mercancías eleva la exposición al riesgo en zonas urbanas. El análisis resalta que el 77.5% de los despojos de estas motos involucraron coacción física.
El VW Vento acumuló 903 robos. Lo que enciende las alarmas es su índice de agresividad: el 74.1% de los casos involucraron armas o violencia física. El mercado negro de refacciones de colisión es su principal motor.
Este modelo descontinuado acumuló 903 casos de robo en territorio nacional, destacando por los altos índices de agresividad reportados durante los incidentes. El balance de la AMIS detalla que el 74.1% de estos siniestros se cometieron con uso de armas o violencia física. Su rentabilidad en el mercado negro de refacciones de colisión lo mantiene como un objetivo recurrente.
Con 846 unidades robadas, la Nissan Frontier ocupa el séptimo lugar. A diferencia de otros, los especialistas señalan que este modelo suele ser robado (58.5% con violencia) para ser reutilizado de inmediato en actividades ilícitas.
La camioneta mediana registró un total de 846 unidades robadas, colocándose en la séptima posición del conteo de siniestralidad de la AMIS. Los especialistas del sector explican que, a diferencia del transporte pesado, el robo de estas pick-ups se orienta a su reintegración inmediata en actividades ilícitas rurales. Las estadísticas institucionales indican que el 58.5% de los siniestros ocurrieron de forma violenta.
La Toyota Hilux registró 772 robos, pero lidera la lista de peligrosidad: ¡el 86% de los casos son con violencia extrema! Su resistencia mecánica la hace el objetivo principal de operativos delictivos muy específicos.
Esta pick-up acumuló 772 unidades sustraídas, pero encabeza la tasa de peligrosidad con un alarmante 86% de robos perpetrados con violencia extrema. Reportes analíticos de la AMIS revelan que las bandas organizadas despliegan operativos específicos para interceptar estas unidades debido a su alta resistencia mecánica. Las pólizas de seguro para este modelo específico han sufrido ajustes de deducible por este indicador.
El Kia Rio cierra la lista con 628 reportes, concentrados principalmente en CDMX y Jalisco. El 74.2% de los casos fueron asaltos a mano armada, impulsados por el rápido desmantelamiento de sus piezas estéticas.
El modelo de origen coreano acumuló 628 reportes de robo, viéndose afectado principalmente en grandes zonas metropolitanas como la Ciudad de México y Jalisco. De acuerdo con la base de datos sectorial de la AMIS, el 74.2% de los casos reportados correspondieron a asaltos a mano armada. La alta disponibilidad de componentes estéticos acelera su desmantelamiento en talleres clandestinos.
Fuente: Debate
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