En un continente donde más del 90% del comercio internacional se moviliza por vía marítima, los seguros y las estrategias de mitigación de riesgos en el transporte son pilares silenciosos del crecimiento económico.
América Latina, con puertos clave como Santos (Brasil), Manzanillo (México), Chancay o Callao (Perú), enfrenta desafíos estructurales y climáticos que obligan a una planificación rigurosa para proteger cargamentos que, en muchos casos, superan millones de dólares en mercancías. La contratación de seguros marítimos ha dejado de ser una formalidad para convertirse en una herramienta estratégica. Los riesgos de piratería, condiciones meteorológicas extremas, fallas operativas y congestiones portuarias, hacen que las pólizas tradicionales ya no sean suficientes.
En respuesta, las aseguradoras están desarrollando productos más sofisticados, como seguros paramétricos que se activan ante ciertos umbrales climáticos, y coberturas integrales que incluyen ciberseguridad para proteger los datos sensibles del transporte digitalizado.
Uno de los cambios más notables ha sido la integración de la tecnología en la gestión de seguros. Plataformas basadas en inteligencia artificial y blockchain están transformando la forma en que las navieras y exportadores gestionan siniestros, rastrean cargamentos y validan condiciones contractuales. Compañías como Nowports, en México, o LogComex en Brasil, han incorporado soluciones de análisis predictivo para reducir riesgos operativos y optimizar la contratación de seguros.
La región, sin embargo, sigue enfrentando brechas. Muchos pequeños exportadores aún operan sin cobertura adecuada, exponiéndose a pérdidas significativas. El acceso desigual a servicios financieros y la falta de cultura aseguradora en algunas zonas rurales agravan el problema. Según la Asociación Latinoamericana de Suscriptores Marítimos (ALSUM), alrededor del 30% de las cargas internacionales en América Latina no cuenta con seguros específicos, o están subvaloradas.
Ante este panorama, algunos gobiernos han comenzado a promover políticas más activas. Panamá, por ejemplo, impulsa incentivos fiscales para navieras que operen con seguros certificados, mientras que Colombia ha lanzado campañas de capacitación junto a aseguradoras para fomentar la protección de mercancías en rutas de alto riesgo. Estas medidas, aunque incipientes, buscan fortalecer la resiliencia de las cadenas logísticas latinoamericanas.
Por otro lado, las estrategias de transporte también están evolucionando. Las navieras están diversificando rutas para evitar zonas de conflicto o saturación, como el Canal de Panamá en época de sequía. Además, se priorizan alianzas con operadores logísticos que garanticen trazabilidad en tiempo real y políticas de respuesta rápida en caso de contingencia. La prevención se ha convertido en una divisa tan valiosa como la carga misma.
Así, América Latina navega hacia un modelo logístico más maduro, donde los seguros ya no son vistos como un gasto innecesario, sino como parte esencial de una operación competitiva y segura. En un mundo cada vez más incierto, la capacidad de anticiparse a los riesgos y responder con agilidad puede marcar la diferencia entre un negocio exitoso o una pérdida millonaria en alta mar.
Fuente: Mascontainer
Enlace: https://mascontainer.com/el-nuevo-rostro-de-los-seguros-maritimos-en-latinoamerica/
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