Fuente: Expansión
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La existencia del mercado de Lloyds's y la concentración de capital, aseguradores y asesores juegan a favor de la apuesta de la capital británica. CFC, Chaucer, Armilla, Beazley y Testudo ya ofrecen coberturas explícitas.
La inteligencia artificial (IA) está transformando la economía real y el sector asegurador, no solo por el uso de esta nueva tecnología, sino también por la forma en que el sector define, categoriza y da cobertura a los nuevos riesgos. Esta es una de las conclusiones reflejadas en la memoria de 2025 de Lloyd's of London, un mercado en el que operan cientos de compañías, corredores y suscriptores de seguros especializados, que busca anticipar hacia dónde evoluciona el negocio. El sector empieza a ofrecer coberturas explícitas de IA, lo que permite reducir la ambigüedad si hay problemas.
Las cifras que se manejan varían mucho según la fuente, pero todas anticipan un avance exponencial. Deloitte prevé un alza anual compuesto del 80%, con 4.800 millones de dólares (4.289 millones de euros) en primas de IA, incluidas en la cobertura de ciberriesgos, en el mundo en 2032. El último informe del Gobierno británico sobre evaluación y verificación de la IA, que maneja magnitudes económicas diferentes, cifra en 524 las compañías que operan en este mercado y habla de un valor añadido bruto de 1.010 millones de libras en 2024, con un potencial en 2035 de 18.800 millones de libras (22.200 millones de euros).
Downing Street ha publicado un plan para fomentar este sector. Las políticas públicas están centradas ahora en superar los obstáculos que limitan el crecimiento del mercado de evaluación y garantía de IA. "Con la creación de un mercado de este tipo líder a escala mundial, podremos aumentar la confianza en esta tecnología, impulsar el crecimiento y convertir a Reino Unido en el destino más atractivo para las empresas que deseen adoptar la IA", exponía la responsable de IA y Gobierno Digital de Reino Unido, Feryal Clark, cuando se dio a conocer el texto.
"Londres es uno de los pocos mercados internacionales que puede convertirse en un centro de este tipo de seguros por la concentración de capital que existe, necesario para asegurar, por el conocimiento y por la presencia de Lloyd's", comenta Antton Peña, fundador y CEO de Flock, una insurtech británica. "El problema de las aseguradoras es que no están acostumbradas a límites tan altos y con semejante grado de concentración, por ejemplo en el caso de centros de datos", añade.
Londres cuenta con la ventaja de reunir el ecosistema necesario para desarrollar un sector emergente: corredores, reaseguradores, suscriptores especializados, capital internacional, asesoría jurídica y capacidad para diseñar pólizas que todavía tienen pocos precedentes. Lloyd's manejó primas por 68.540 millones de euros en 2025.
Falta de antecedentes
Varios factores lastran la demanda de seguros de IA. Estos son la falta de comprensión por parte de los consumidores de seguros sobre los riesgos que supone esta tecnología, los requerimientos regulatorios y el coste de este tipo de productos, condicionado, entre otros motivos, por la falta de antecedentes en datos de suscripción y siniestros. De hecho, un reciente análisis de la Lloyd's Market Association, organismo que representa los intereses de los participantes del mercado de Lloyd's, ha tratado de llenar este vacío con un análisis de escenarios de pérdidas relacionadas con la IA que examina, por ejemplo, errores en servicios profesionales y retirada de productos como consecuencia de daños por sistemas diseñados o fabricados con IA.
La aseguradora CFC, proveedora de seguros especializados en riesgos emergentes, anunció el pasado junio una cobertura explícita para riesgos relacionados con la inteligencia artificial en siete líneas: errores y omisiones tecnológicas, responsabilidad profesional, salud electrónica, propiedad intelectual, responsabilidad de administradores y directivos, medios de comunicación y respuesta cibernética proactiva.
"Más que basarnos en coberturas implícitas o tácitas, creemos que añadimos valor al ser explícitos en cómo se aborda la IA", explicaba el director de suscripción de riesgos de la firma, Nick Line, el pasado junio. Dicho de otro modo, las cláusulas de la póliza especifican de forma expresa y clara cómo se trata la IA en los siete ámbitos comentados, lo que "asegura a los clientes certidumbre sobre cómo se trata la exposición a la IA".
Evitar ambigüedades
Las actualizaciones buscan eliminar ambigüedades, favorecer una mayor coherencia en la resolución de siniestros y brindar a los corredores mayor confianza al asesorar a sus clientes en un contexto en el que los riesgos evolucionan.
Beazley es un especialista en ciberriesgos, responsabilidad profesional y riesgos corporativos, con carteras expuestas a daños derivados de la IA. Entre sus últimas novedades, figura la incorporación de coberturas explícitas de IA en pólizas de responsabilidad civil profesional y ciberriesgos para garantizar que las pérdidas por decisiones automatizadas erróneas o alucinaciones no queden en el limbo contractual.
Su jefe de ciberriesgos,Alessandro Lezzi, explica a EXPANSIÓN que el mercado tiene hoy la responsabilidad de dar claridad. "No se debería dejar a las empresas con la duda de si la adopción de nuevas tecnologías deja vacíos en el caso de una reclamación. Nosotros estamos concentrados en afrontar todo el abanico de riesgos", afirma el experto, quien asegura que la demanda que están recibiendo procede "menos de un sector en concreto frente a otro y más de la amplitud de uso de la IA en los procesos y lo crítico que puede son un fallo o un mal funcionamiento para las operaciones del negocio".
Lezzi sostiene que los seguros especializados "están construidos a partir de la experiencia humana, el conocimiento, las relaciones y la confianza. Y no veo que esto vaya a cambiar por la IA, más allá de que esta ayude a ser más rápidos y precisos en tareas manuales y a proporcionar mejores análisis para tomar decisiones complejas".
Hiscox, con sede en Bermudas y con oficinas principales en Londres, presume de ser pionera en la adopción de la cobertura explícita (afirmativa) de la IA en Alemania y Reino Unido, inicialmente a través de un producto de responsabilidad civil profesional para consultores y, posteriormente, en otras líneas, como las dirigidas a empresas de tecnología e ingeniería.
En una póliza para desarrolladores de aplicaciones se incluyen coberturas de responsabilidad relacionadas con la seguridad de la red y con determinados riesgos derivados de la IA. En esta última cobertura figuran supuestos en los que la tecnología se utiliza para ejecutar un contrato y no se comporta según lo acordado.
Según un informe de Hiscox, los puntos donde las empresas identifican mayores vulnerabilidades son el Internet de las Cosas (33%), la cadena de suministro (28%) y los servidores corporativos en la nube (27%).
El mismo estudio concluye que la IA se considera una herramienta muy valiosa a la vez que sube la preocupación sobre las amenazas que supone. Estas se centran en ataques de ingeniería social, en programas o códigos maliciosos (malware) o estafas digitales (phishing) facilitadas por la IA y en sistemas de IA que pueden tomar el control de los datos de una empresa.
El pasado febrero, Chaucer y Armilla AI anunciaron la creación de Vanguard AI, una estructura aseguradora que coordina un seguro cibernético y de errores y omisiones tecnológicas de la primera firma con una póliza independiente de responsabilidad de IA suscrita por Armilla y respaldada por Lloyd's.
Una muestra más es Testudo, una firma especializada en seguros de responsabilidad por riesgos de inteligencia artificial, cuya póliza se suscribe con capacidad del mercado de Lloyd's. Su producto ofrece límites de entre uno y diez millones de dólares que cubre alucinaciones y errores que causan pérdidas a terceros, difamación, vulneración de la propiedad intelectual, filtración no autorizada de datos, daños a la propiedad o corporales por agentes autónomos y procedimientos regulatorios.
Otras firmas internacionales también operan en Londres. HSB UK (Munich Re) cubre garantías de rendimiento si la IA no alcanza la precisión prometida en el contrato y tiene un seguro de responsabilidad por si una pyme recibe una demanda por sesgos o daños al usar una herramienta de IA comercial.
Modelar riesgos
La memoria de Lloyd's del año pasado reconoce que la IA ya está cambiando la naturaleza de los riesgos asegurables, desde la salud hasta los conflictos militares, lo que requiere nuevos productos. El problema es que aparecen riesgos difíciles de modelar y asegurar, como los derivados de fallos en sistemas de IA o de decisiones automatizadas. Pero el contexto es más complejo, por la proliferación de la IA generativa y la dependencia de grandes proveedores, que concentran el riesgo.
El sector comienza a tomar conciencia de la magnitud del desafío que tiene por delante, con nuevos riesgos (algunos, incluso desconocidos) y primas difíciles de calibrar por la falta de antecedentes.
La existencia de un variado y abundante ecosistema en Londres es la base para que la capital británica pueda liderar este segmento de mercado, si no en todo el mundo, al menos en Europa.
El Gobierno británico ve "inevitable" sufrir ataques por el mal uso de la inteligencia artificial. El director del MI5 -la agencia de seguridad nacional y antiterrorismo de Reino Unido-, Ken McCallum, ha citado la IA, Rusia e Irán como las principales amenazas para el país. En este contexto, Downing Street prepara una ley para tratar de impedir que esos ataques puedan llevarse a cabo. "Mi mensaje para las compañías que están desarrollando los sistemas más poderosos de IA es este: 'Escuchad cuando vuestros científicos advierten de daños severos, investigad comportamientos inesperados y, si no podéis controlar de forma adecuada los riesgos, no lancéis el sistema'. Quiero que los laboratorios sean honestos", afirmó Kanishka Narayan, el responsable de IA del Ejecutivo que lidera Andy Burnham.
Para ello, se van a introducir cambios en la Ley de Ciberseguridad y Resiliencia. Se trata de un anuncio formulado el pasado lunes, en el que Narayan avanzó que pedirá "identificar e informar sobre incidentes graves y cuasi incidentes, así como reducir los riesgos asociados a la IA en servicios esenciales y garantizar que los incidentes graves relacionados con la IA puedan examinarse de forma adecuada".
Londres pretende reforzar la supervisión para evitar problemas con infraestructuras y servicios vitales.
El Ada Lovelace Institute, un organismo independiente sobre IA y datos, ha pedido un regulador que exija exámenes antes del despliegue de ciertas tecnologías y que actúe cuando el sistema cause daños en personas y empresas, no solo cuando haya riesgos cibernéticos y para la seguridad nacional. Londres usará la presidencia del G20 en 2027 para lograr estándares globales en IA.
Fuente: Expansión
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