Muchas vulnerabilidades nacen dentro de las propias organizaciones, antes de que un camión de carga salga a carretera, de acuerdo con expertos
Durante el primer trimestre de 2026, el 65.4% de los robos en transporte de carga ocurrieron mediante la intercepción en ruta, según Overhaul. Sin embargo, especialistas en logística coinciden en que la vulnerabilidad comienza mucho antes del traslado: en procesos internos, fallas en capacitación y manejo inadecuado de información sensible. Identificar y corregir estos errores es clave para blindar la cadena de suministro y prevenir delitos.
Cuando ocurre un robo al transporte de carga se dice que la delincuencia volvió a golpear. Pero, para quienes todos los días diseñan estrategias de seguridad, la historia empieza mucho antes, en una oficina, un almacén, una contratación apresurada o un procedimiento que nadie revisó durante años.
Ésa fue una de las conclusiones que dejó el panel “Blindando la Cadena de Suministro. Prevención, Tecnología y Respuesta ante Riesgos en Ruta”, organizado por el Consejo Nacional de la Industria Logística y Cadena de Suministro (ConaLog), donde especialistas coincidieron en que la tecnología es sólo una parte de la solución: la otra está dentro de las empresas.
Vale la pena revisarlos: de acuerdo con información difundida por Overhaul en mayo de 2026, durante el primer trimestre de 2026, 65.4% de los robos de mercancías ocurrió mediante la intercepción de unidades en tránsito, dos puntos porcentuales más que en el mismo periodo de 2025. Además, 82% de los casos se concentró en diez entidades, entre ellas Estado de México, Puebla, Guanajuato, Michoacán, Jalisco, Veracruz, San Luis Potosí, Hidalgo, Querétaro y Tlaxcala.
A continuación, los errores a evitar, por parte de las empresas logísticas y transportistas.
Planeación de rutas, paraderos seguros y tecnología claves para transporte de mercancías
1. Pensar que “aquí nunca pasa nada”
Para Adalberto Barrales, director general adjunto de FLIPTEM, el primer riesgo es la excesiva confianza. Muchas organizaciones mantienen los mismos procesos durante años porque nunca han sufrido un incidente grave y creen que sus controles siguen siendo suficientes.
“Seguimos pensando que no pasa nada”, advirtió al señalar que las amenazas evolucionan mucho más rápido que las políticas internas de muchas compañías. A su juicio, la prevención debe ser un ejercicio permanente y no una reacción después de un robo.
2. Creer que la tecnología resolverá todos los problemas
Cámaras, GPS, inteligencia artificial, monitoreo satelital y analítica de datos forman parte del arsenal tecnológico disponible para las empresas. Sin embargo, los especialistas coincidieron en que ninguna herramienta sustituye una estrategia.
Barrales explicó que cada operación tiene riesgos distintos y que copiar soluciones de otras compañías suele ser un error. La tecnología, dijo, sólo funciona cuando responde a procesos previamente diseñados para cada negocio y cuando las personas saben cómo utilizarla.
En la misma línea, Eduardo Gómez, especialista en seguridad para el transporte, recordó que el reto actual ya no es obtener información, sino convertirla en decisiones oportunas.
“Hoy tenemos demasiada información; el desafío es saber cuál de todas esas alertas requiere una reacción inmediata”, expuso al explicar que un sistema genera valor únicamente cuando ayuda a anticipar riesgos y no sólo a registrar incidentes.
3. Descuidar la capacitación y la profesionalización
La escasez de operadores ha incrementado la presión sobre las empresas. Durante el panel se recordó que México enfrenta un déficit cercano a 90 mil conductores, mientras circulan alrededor de 1.2 millones de unidades de autotransporte federal, de las cuales el 60% pertenece a micro y pequeños empresarios.
Para Eduardo Téllez, especialista en seguridad, esta situación obliga a elevar los estándares de profesionalización, no a relajarlos.
“No es cuestionable; lo tienen que hacer porque si no el seguro no me paga”, explicó al referirse a las certificaciones de operadores que hoy exigen las aseguradoras para proteger cargas, particularmente en sectores como el farmacéutico.
4. No controlar la información sensible
Las rutas, los horarios, el tipo de mercancía y los clientes representan información estratégica. Si demasiadas personas tienen acceso a esos datos o no existen controles claros sobre su manejo, la vulnerabilidad aumenta.
Barrales insistió en que la seguridad comienza mucho antes del viaje: desde saber quién conoce la operación, quién comparte la información y qué mecanismos existen para protegerla. La inversión tecnológica, sostuvo, pierde efectividad cuando esos procesos básicos no están definidos.
5. Copiar protocolos de otras empresas
Lo que funciona para una empresa farmacéutica puede ser insuficiente para una de alimentos, manufactura o retail. Por ello, los panelistas coincidieron en que no existen recetas universales.
Cada organización debe construir protocolos acordes con sus rutas, mercancías, clientes y niveles de exposición al riesgo. Replicar modelos ajenos sin analizar la propia operación puede generar una falsa sensación de seguridad.
6. Normalizar errores, negligencias o actos de colusión
Para Gerardo Macías, director general de Protectio Buró de Seguridad Logística, uno de los mayores problemas es la tolerancia interna: “Permitimos errores, permitimos negligencias, permitimos colusión y, cuando la detectamos, muchas veces sólo despedimos al responsable y ni siquiera denunciamos”, afirmó.
Desde su perspectiva, esa permisividad termina debilitando toda la cultura de prevención y envía un mensaje equivocado al resto de la organización: que las fallas tienen pocas consecuencias.
7. Creer que la seguridad es responsabilidad de un solo departamento
Macías también rechazó la idea de que la protección de la cadena de suministro recaiga exclusivamente en el área de seguridad.
Recursos humanos participa cuando contrata personal; operaciones, cuando diseña rutas; compras, cuando selecciona proveedores; almacenes, cuando controla inventarios; y la dirección, cuando decide cuánto invertir en prevención. “La seguridad es de todos”, resumió durante el panel.
Al moderar el encuentro, Héctor Romero, consejero de ConaLog, destacó que blindar la cadena de suministro exige una visión integral, en la que empresas, autoridades y especialistas compartan mejores prácticas para reducir riesgos en un entorno cada vez más complejo. Ese fue, precisamente, el hilo conductor de la discusión: antes de buscar respuestas únicamente en la delincuencia, las organizaciones deben revisar qué ocurre puertas adentro. Porque muchas veces el primer error no sucede sobre el asfalto, sino dentro de la propia empresa.
Fuente: OEM
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