Cuando algo daña nuestro hogar, no se pierde únicamente un techo o ventana: se rompe la rutina completa
En México es más común preocuparse si el coche está asegurado que si lo está la casa. El auto circula con alguna cobertura porque la ley, el crédito o la costumbre lo empujan. La vivienda, en cambio, suele quedar bajo otra lógica, la de “Cuando se necesite, vemos” y “Mejor ahorro ese dinero”.
La paradoja es evidente. La casa no solo es el lugar donde dormimos. También concentra muebles y recuerdos familiares, además de que es la base de actividades que antes ocurrían fuera, como oficina, escuela y negocio. Cuando algo daña nuestro hogar, no se pierde únicamente un techo o ventana: se rompe la rutina completa.
Estelle Hascoet, subdirectora de Autos y Daños en AXA México, explica que un seguro para el hogar busca proteger el patrimonio de quien lo contrata. Lo que puede incluir el edificio (casa o departamento), pero también lo que hay dentro. Algunas coberturas, según el producto, alcanzan responsabilidad civil, accidentes familiares, mascotas o daños que una persona asegurada pueda causar a terceros.
La baja contratación no se explica por un solo motivo. Hay desconocimiento, escasa o nula conversación pública sobre el tema y una percepción errónea: asegurar el hogar suena menos urgente que pagar la escuela, el súper, un crédito o el mantenimiento del coche. También pesa una idea cultural: si ocurre algo, se recurre al ahorro, a la familia, a los amigos o a una reparación parcial.
Los números hablan por sí mismos. De acuerdo con Hascoet, en México hay alrededor de 35 millones de viviendas que podrían asegurarse, pero solo una de cada cuatro tiene algún tipo de protección. El dato más delicado es que apenas el 6.5% de los inmuebles cuenta con un seguro contratado de forma voluntaria. La mayor parte de las viviendas aseguradas lo está porque existe un crédito hipotecario.
Por si no hubiera razones suficientes para asegurar las viviendas, México forma parte de los 30 países más expuestos del mundo a eventos de la naturaleza, como huracanes, lluvias intensas, inundaciones, granizo, terremotos y erupciones volcánicas. Estelle Hascoet señala que solo Japón nos supera en esa combinación de riesgos naturales. Además, se suman otros problemas locales, como robos, asaltos, incendios y variaciones de voltaje en el interior.
La hipoteca no siempre protege a la familia
Tener una hipoteca no significa necesariamente que la casa esté plenamente protegida. En estos casos, explica la especialista, el seguro suele estar enfocado en el interés del banco. Si llega a ocurrir una pérdida total, el pago puede ir a la institución financiera y estar ligado al saldo pendiente del crédito, no al valor completo de la vivienda ni a todo lo que hay dentro.
La diferencia importa más cuando el desastre es grande. El sismo de 2017 dejó en la Ciudad de México una lección que todavía se puede ver en edificios pendientes de reconstrucción. Si una vivienda comprada años atrás aumentó su valor con el tiempo, recibir solo el valor constructivo no equivale a recuperar la inversión. Hascoet señala que, en casos de pérdida total, una indemnización al valor comercial actual puede permitir comprar un bien equivalente o recuperarse mucho más rápido.
El ejemplo también aplica en zonas de huracanes. Después de Otis, en Acapulco, la diferencia entre tener y no tener un seguro se volvió visible: hubo viviendas, departamentos y edificios con daños severos y procesos largos en inmuebles donde no todos los propietarios contaban con protección. No se trata únicamente de recibir dinero, sino de contar con una ruta de salida a corto y mediano plazo.
Ahorrar ayuda, pero no siempre alcanza
La comparación ayuda a entender por qué aquí el tema avanza lento. En varios países europeos y en algunos estados de Estados Unidos, el seguro de hogar es obligatorio e indispensable para rentar. En México, donde no existe esa obligación, la protección depende más de la voluntad, la información disponible y la capacidad de pago.
La pregunta de fondo es si mañana una lluvia atípica, un corto circuito, un robo o un sismo dañan la casa, ¿con qué se va a responder? Antes de contratar, conviene revisar qué se quiere proteger, qué riesgos son más probables de acuerdo con la zona y qué cubre la póliza, incluidos deducibles, exclusiones, asistencia y forma de pago.
El seguro para la vivienda no debería comprarse por miedo ni omitirse por desinformación, sino contratarse con el debido conocimiento y responsabilidad.
No todo empieza con un huracán o un sismo
Pensar en un seguro de casa solo cuando ocurren sismos, huracanes o inundaciones limita la conversación. La mayoría de los siniestros que atienden las aseguradoras dice Hascoet, son eventos de la vida cotidiana: incendios por fallas eléctricas, variaciones de voltaje o apagones.
En promedio, según los datos compartidos por AXA México, una póliza de hogar cuesta entre 8 mil y 10 mil pesos al año, aunque el precio cambia según la zona y el nivel de riesgo. La indemnización promedio por siniestro ronda los 24 mil pesos. En los últimos cinco años, la compañía reporta cerca de 40 mil siniestros de hogar pagados, por casi mil millones de pesos.
Mitos y falsas creencias sobre el seguro de casa
1.- “Si tengo hipoteca, mi casa ya está protegida”. No siempre. El seguro ligado a un crédito suele proteger principalmente el interés del banco y puede no cubrir contenidos, valor comercial completo y necesidades de la familia.
2.- “Sólo sirve para grandes desastres naturales”. También puede cubrir emergencias comunes: incendios por fallas eléctricas, variaciones de voltaje, apagones, cristales rotos, cerrajería o hasta los daños a terceros.
3.- “Es solo para propietarios”. No necesariamente. También hay seguros para inquilinos que buscan proteger sus pertenencias, responsabilidad civil o asistencias dentro de la vivienda.
4..- “Mejor ahorro y veo qué hago si pasa algo”. El ahorro ayuda, pero un siniestro fuerte puede consumir casi de inmediato recursos destinados a educación, salud o retiro.
5.- “Todas las pólizas cubren lo mismo”. No funciona así. Hay que revisar la suma asegurada, deducibles, exclusiones, valor comercial, contenidos, asistencias y forma de indemnización.
Fuente: El Diario de Coahuila
Enlace: https://eldiariodecoahuila.com.mx/2026/08/07/mas-vale-asegurarla-casa-que-lamentar/
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