La compañía de seguros está incorporando criterios más incluyentes y alineados con la nueva estructura demográfica del país.
El envejecimiento de la población no solo está transformando el mercado laboral, también está obligando a replantear las bases del sistema asegurador. Para Positiva Compañía de Seguros, el desafío es claro: Alternar el diseño de productos pensados para una población joven y avanzar en soluciones que respondan a una sociedad que envejece más rápido de los previsto.
Este fue uno de los planteamientos de la aseguradora en el II Congreso Empresarial de Economía Plateada, realizado en Bogotá. “Si queremos ser la aseguradora de todos los colombianos, tenemos que desarrollar productos que atiendan las necesidades particulares de esta población”, dijo Andrés Felipe Uribe Mesa, vicepresidente de Negocios de Positiva.
El punto de partida es reconocer que el modelo tradicional del sector tiene limitaciones frente a esta realidad. Históricamente, explicó el directivo, el acceso a seguros —especialmente de salud y vida— se ha restringido o encarecido con la edad, generando barreras de entrada para personas mayores de 50 o 60 años: “Se ha castigado a quienes llegan a ciertas edades, ya sea porque no pueden acceder o porque el costo se vuelve demasiado alto”.
Frente a ese panorama, la compañía avanza en un proceso de transformación que busca ajustar sus políticas de suscripción y rediseñar su portafolio. Aunque algunos cambios ya están en marcha, la apuesta es profundizarlos, incorporando criterios más incluyentes y alineados con la nueva estructura demográfica del país. La participación en escenarios como este Congreso, agregó Uribe, resulta clave para retroalimentar esas decisiones y entender mejor las exigencias de este segmento etario y alinearlos con las políticas del Grupo Bicentenario, del cual hacemos parte y que propende por llevar soluciones financieras a las poblaciones que aún no cuentan con ellas.
Se ha castigado a quienes llegan a ciertas edades, ya sea porque no pueden acceder o porque el costo se vuelve demasiado alto
Gestión integral del riesgo
Uno de los frentes más relevantes está en el rediseño de los seguros de salud. Tradicionalmente, las primas aumentan de forma significativa con la edad, lo que puede hacer inviable su sostenimiento para muchos usuarios. La intención de Positiva al presentar recientemente Positiva + Salud es romper con ese crecimiento exponencial y ofrecer alternativas más equilibradas que permitan mantener la cobertura sin que el costo se dispare. “No se trata de desconocer el riesgo, sino de gestionarlo de manera distinta”, explica.
Este ajuste no es menor: implica revisar prácticas históricas del sector y avanzar hacia modelos más equitativos, en los que la edad no sea una barrera de acceso. La compañía también trabaja en ampliar la cobertura para personas mayores dentro de sus productos de salud, evitando exclusiones y facilitando la permanencia en el sistema asegurador.
El enfoque también se extiende al ámbito pensional. Positiva participa en esquemas como los Beneficios Económicos Periódicos (BEPS), así como en rentas vitalicias y otros mecanismos orientados a garantizar ingresos en la vejez. En este frente, el directivo subraya el compromiso de la entidad con una población que ya supera los 100.000 pensionados y usuarios, y que seguirá creciendo en los próximos años.
A la par, la aseguradora está fortaleciendo su rol más allá de la cobertura tradicional. La estrategia incluye acompañamiento en educación financiera, gestión de riesgos y bienestar integral, con el objetivo de intervenir de manera anticipada y no solo cuando ocurre un siniestro. “La idea es acompañar a las personas durante toda su vida laboral y poslaboral, no limitarnos a cumplir una promesa en el momento que se presente un evento”, explica Uribe.
Ese acompañamiento también tiene un componente preventivo clave. Desde la experiencia de la compañía, los riesgos asociados al estrés y a factores psicosociales están ganando protagonismo en el entorno laboral. “Los vemos como la próxima pandemia”, advierte el directivo, al referirse a un fenómeno que impacta la productividad y la salud de los trabajadores, sin distinción de edad, pero con efectos acumulativos a lo largo del tiempo.
Los riesgos asociados al estrés y a factores psicosociales están ganando protagonismo en el entorno laboral. Los vemos como la próxima pandemia
En ese contexto, la gestión integral del riesgo —que incluye variables financieras, emocionales y laborales— se convierte en un eje central de la propuesta de valor de Positiva. La apuesta es clara: anticiparse a los problemas, fortalecer las capacidades de los usuarios y construir condiciones que permitan un envejecimiento con mayor estabilidad.
Así, en medio de una transición demográfica que redefine prioridades, Positiva ya está tomando decisiones clave, pues su objetivo es claro: evolucionar de un modelo reactivo a uno preventivo e incluyente, capaz de responder a características y demandas de este segmento poblacional en crecimiento y que exige nuevas respuestas.
Fuente: El Tiempo
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