Fuente: Revista Cobertura
Con un sector que prevé recaudar 808 000 millones de reales en 2026, el crecimiento del mercado amplía el debate sobre cómo transformar la producción individual en una operación empresarial
El mercado de seguros brasileño sigue avanzando. Según las previsiones de la Confederación Nacional de Aseguradoras (CNseg), publicadas en abril de 2026, el sector regulado debería recaudar 808 000 millones de reales este año, lo que supone un crecimiento del 5,7 % con respecto a 2025, y ya representa aproximadamente el 5,8 % del PIB brasileño.
Los datos de la Superintendencia de Seguros Privados (SUSEP) muestran que el país contaba, en julio de 2026, con 166 027 registros activos de corredores, de los cuales 88 505 eran personas físicas y 77 522, personas jurídicas. En este contexto, cobra relevancia un debate: existe una diferencia entre vender seguros y crear una empresa de seguros.
El corredor autónomo suele empezar con una estructura más ágil y una mayor independencia. El reto surge a medida que crece la cartera. Es habitual que un mismo profesional se encargue de captar clientes, solicitar presupuestos, vender, realizar el seguimiento de las emisiones, atender a los clientes, participar en las renovaciones y, además, gestionar el negocio.
Surge entonces una paradoja: cuanto mayor es la cartera, mayor es la demanda operativa y menor puede llegar a ser el tiempo disponible para desarrollar nuevos negocios.
«Hay una diferencia entre tener una cartera de seguros y crear una empresa de seguros. Cuando la producción, la atención al cliente, las operaciones y la gestión dependen del propio corredor, este puede convertirse en el cuello de botella del crecimiento. El siguiente paso es crear una estructura que le permita ir dejando progresivamente la ejecución y asumir el papel de empresario», afirma Daniel Neves, director ejecutivo y cofundador de Avantar.
Es en este punto donde los modelos estructurados en red ganan terreno. En Avantar, los socios franquiciados tienen acceso a más de 100 aseguradoras colaboradoras, tecnología propia de gestión y cálculo, una aplicación, una metodología comercial, formación, marketing y seguimiento de indicadores.
Otro componente del modelo es la Operación FAZTudo, que centraliza las actividades operativas relacionadas con la cartera. De este modo, el socio franquiciado puede centrar mayormente su atención en el desarrollo comercial, la relación con los clientes, la formación del equipo y la expansión de la operación.
«El objetivo no es formar a franquiciados que vendan seguros de forma individual para siempre. Queremos formar a empresarios capaces de construir una cartera, un equipo y una presencia regional. La tecnología, los procesos y la operación compartida existen precisamente para permitir este cambio de rol», explica Neves.
La cartera también influye en esta capacidad de crecimiento. En una operación multiproducto, un cliente al que inicialmente se le ha prestado servicio en seguros de automóvil puede presentar necesidades en seguros de hogar, de vida, de salud, de jubilación o de consorcio. En el segmento empresarial, se suman además los seguros de patrimonio, responsabilidad civil, flotas, transporte, riesgos cibernéticos y prestaciones.
De este modo, el crecimiento deja de depender exclusivamente de la captación de nuevos clientes y pasa también por la ampliación de la relación con la cartera existente.
Para quienes ya cuentan con una correduría, este debate adquiere otro significado. El reto no es necesariamente aprender a vender seguros, sino descubrir cómo ampliar la cartera, formar un equipo, reducir la dependencia operativa del propietario y aumentar la capacidad de generación de negocio.
En este contexto, la franquicia puede funcionar menos como una puerta de entrada al sector y más como una plataforma de expansión para una actividad que ya existe. La misma lógica se aplica a los empresarios de otros sectores que desean incorporarse al mercado utilizando una infraestructura ya consolidada de marca, tecnología, procesos, aseguradoras y operaciones.
La actividad independiente sigue teniendo sentido para los profesionales que desean mantener una estructura más pequeña y concentrar personalmente gran parte de la operación. La ecuación cambia cuando el objetivo es crear una correduría con equipo, cartera diversificada y capacidad para crecer más allá de la producción individual.
«El mercado brasileño cuenta con excelentes corredores que han creado buenas carteras, pero siguen siendo indispensables para prácticamente todo lo que ocurre dentro de ellas. El siguiente salto es empresarial: transformar el conocimiento, las relaciones y la cartera en una empresa estructurada», concluye Neves.
Es en esta transición de corredor a empresario del seguro donde puede residir una de las próximas etapas de profesionalización del mercado brasileño.
Fuente: Revista Cobertura
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