Las startups de IA captaron el 95,2 % de toda la financiación global destinada al sector insurtech en el primer trimestre de 2026, lo que refleja una transformación que busca hacer que los seguros sean más accesibles y eficientes
Tras pasar décadas al margen de la innovación tecnológica, el mercado mundial de los seguros está experimentando un cambio de rumbo. En el primer trimestre de este año, las startups especializadas en inteligencia artificial concentraron el 95,2 % de toda la inversión destinada a las insurtechs en el mundo, según un estudio de Gallagher Re. Esta tendencia pone de manifiesto una nueva perspectiva sobre un sector históricamente marcado por los trámites burocráticos y un bajo nivel de digitalización, que ahora se considera una de las mayores oportunidades para la aplicación de la IA a gran escala.
El interés de los inversores va de la mano de una transformación estructural del propio mercado de los seguros. Durante años, actividades como el análisis de riesgos, la gestión de siniestros y la atención al cliente dependían de procesos manuales, un gran volumen de documentación y decisiones de carácter eminentemente operativo. Con el avance de la inteligencia artificial, estas etapas han comenzado a generar importantes ganancias en eficiencia, reduciendo la burocracia, automatizando tareas repetitivas y permitiendo que los profesionales se dediquen a actividades de mayor valor añadido.
Los resultados ya se aprecian en la práctica. Según un estudio de McKinsey, las aseguradoras líderes en la adopción de la inteligencia artificial generan una rentabilidad para los accionistas aproximadamente seis veces superior a la de las empresas más rezagadas en la transformación digital. Por su parte, la CNseg señala que el 80 % de las aseguradoras utilizan soluciones de IA, lo que refuerza la idea de que la tecnología ha dejado de ser una apuesta para convertirse en parte de la estrategia de crecimiento del sector.
Mercado nacional
En Brasil, esta tendencia se encuentra con un panorama especialmente favorable. Aunque el mercado de los seguros de personas movió 20 300 millones de reales solo en el primer trimestre de 2026, según datos de Fenaprevi. Aun así, alrededor del 82 % de los adultos brasileños todavía no cuenta con un seguro de vida, según la encuesta de Fenaprevi/DataFolha de 2024. Este contraste pone de manifiesto un mercado de gran envergadura, pero que aún se enfrenta a importantes barreras de acceso, un escenario que ha dado cabida a una nueva generación de empresas centradas en simplificar la contratación, desarrollar productos más acordes con las necesidades de los consumidores y ampliar el alcance de la protección financiera.
Para Rafael Cló, director ejecutivo de Azos, una insurtech brasileña especializada en seguros de vida, este movimiento representa un cambio de paradigma para el sector. «Durante mucho tiempo, los seguros se diseñaron para quienes ya entendían el producto. El reto ahora es invertir esa lógica y crear una experiencia que tenga sentido para quienes nunca han tenido acceso a este mercado. La inteligencia artificial ayuda precisamente en este punto, porque permite reducir las fricciones, personalizar los procesos y simplificar la contratación sin renunciar al análisis de riesgos», afirma.
La llegada de las insurtechs
En este contexto surgieron las insurtechs como Azos. Fundada en 2020, la empresa nació con el objetivo de democratizar el acceso a los seguros de vida mediante la tecnología, simplificando los procesos, reduciendo la burocracia y desarrollando productos más acordes con la realidad de los brasileños. A lo largo de su trayectoria, también ha ampliado su cartera con soluciones orientadas a la protección financiera en vida, contribuyendo a que el seguro se adapte mejor a las necesidades de los diferentes perfiles de clientes.
Para sustentar este modelo, la empresa ha desarrollado un ecosistema propio de inteligencia artificial aplicado a diferentes etapas del proceso de contratación del seguro. En la suscripción, Fred automatiza parte del análisis de riesgo y ya permite que alrededor del 22 % de las pólizas se aprueben en segundos, con el objetivo de alcanzar el 40 % a finales de 2026. Por su parte, Copiloto, un asistente dirigido a los corredores, ha superado las 5 000 interacciones desde su lanzamiento, respondiendo a dudas sobre productos y procesos en cuestión de segundos. En la práctica, la tecnología no sustituye al corredor, sino que reduce las tareas operativas para que este pueda dedicar más tiempo a asesorar a los clientes y a diseñar estrategias de protección financiera.
La evolución de la empresa también refleja el creciente interés del mercado por este modelo. Desde su fundación, Azos ha captado más de 350 millones de reales de algunos de los principales fondos globales de capital riesgo y, en 2026, anunció una nueva ronda de inversiones para acelerar el desarrollo tecnológico de la operación. En la actualidad, cuenta con más de 100 000 pólizas activas, 120 000 millones de reales en capital asegurado y una red de más de 12 000 corredores asociados, lo que la convierte en uno de los ejemplos de la nueva generación de insurtechs brasileñas orientadas a la digitalización de los seguros de vida.
«La tecnología no puede ser el final de la historia. Debe ayudar al cliente a tomar una mejor decisión y proporcionar más herramientas al corredor para orientar esa elección. Cuando esto ocurre, el seguro deja de ser un trámite burocrático y pasa a cumplir su función principal: proteger a las personas. Eso es lo que realmente transforma el sector», concluye Cló.
Fuente: Segs
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