Fuente: Seguro Visión
La directora general de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros afirma que la industria está lista para la primera generación que se pensionará con sus propios ahorros bajo la ley del IMSS de 1997. Las reservas de pensiones ya equivalen a cerca del 28% de las reservas técnicas del sector.
El envejecimiento de la población y la maduración de los sistemas de cuentas individuales están cambiando el papel de las aseguradoras en América Latina. En varios países de la región, las compañías dejaron de ser actores secundarios del sistema previsional para convertirse en el canal a través del cual los ahorros acumulados durante décadas se transforman en un ingreso de por vida.
México se acerca a ese punto de inflexión. En entrevista con UnoTV, publicada el 28 de octubre, la directora general de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), Norma Alicia Rosas, sostuvo que el sector está preparado para atender a los trabajadores que comenzaron a cotizar bajo la ley del IMSS de 1997 y que contarán con ahorros suficientes para contratar una pensión con una aseguradora.
Un crecimiento esperado de 14% para 2027
De acuerdo con la industria, los montos constitutivos, es decir, los recursos necesarios para adquirir una renta vitalicia y, cuando corresponde, la cobertura de sobrevivencia para los beneficiarios, crecerían alrededor de 14% en 2027. Rosas calificó esa expectativa como un "crecimiento muy relevante".
La cifra corresponde a una proyección del sector y no a un resultado observado. No obstante, refleja una tendencia demográfica que difícilmente se revertirá: cada año se incorpora al retiro un número mayor de trabajadores cuyos beneficios dependen de lo que acumularon en sus cuentas individuales.
Reservas de pensiones: de 25% a 28%, y cerca de 30% el próximo año
El peso de este negocio en los balances ya es visible. Según la directora de la AMIS, las reservas asociadas a pensiones representan hoy alrededor del 28% de las reservas técnicas del sector, frente a cerca de 25% anteriormente, y podrían acercarse al 30% el próximo año.
A ello se suma un dato de escala: las aseguradoras ya pagan más de 600.000 pensiones, incluidas las de sobrevivencia que reciben los beneficiarios de trabajadores fallecidos mientras estaban en actividad.
El riesgo de longevidad, en el centro del negocio
Rosas recordó la característica que distingue a la renta vitalicia de otros productos de retiro: la compañía paga mientras viva el pensionado y, en sus palabras, "absorbe todo el riesgo de supervivencia". Esa promesa implica una gestión de largo plazo de las inversiones, de las tablas de mortalidad y del calce entre activos y pasivos, que se vuelve más exigente a medida que la cartera crece.
La directora de la AMIS también mencionó los planes personales de retiro con incentivos fiscales como un complemento para quienes buscan mejorar su ingreso futuro. Las declaraciones se producen en la antesala de la Semana del Seguro, que se realizará entre el 30 de octubre y el 10 de noviembre bajo el lema "Ponte seguro".
La experiencia chilena como referencia
Para Chile, el caso mexicano resulta familiar. Las rentas vitalicias son uno de los pilares del mercado asegurador local: según el Informe Financiero del Mercado Asegurador de la CMF, los seguros previsionales explicaron el 70,5% de la prima de seguros de vida en el primer semestre de 2026, y las rentas vitalicias, el 51,9%, dentro de una prima de vida de US$6.730 millones. Eso equivale a unos US$3.490 millones en seis meses.
La trayectoria chilena muestra que, cuando las cuentas individuales maduran, la renta vitalicia puede convertirse en el principal motor de crecimiento de las aseguradoras de vida. Muestra también que ese crecimiento exige capital, supervisión rigurosa y una comunicación clara con los futuros pensionados sobre las diferencias entre las modalidades de pensión.
La conclusión es clara: México entra en una etapa en que las aseguradoras serán decisivas para convertir el ahorro previsional en ingresos de por vida. El desafío no será solo captar ese flujo, sino sostener durante décadas una promesa que, por definición, se cumple pago a pago y que depende de la solidez de cada compañía.
Fuente: Seguro Visión
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