Los microseguros ofrecen coberturas amplias, canales cercanos y primas bajas —menos de $30.000—, pero aún son marginales: apenas representan el 2% del sector asegurador, que equivale al 3% del PIB. ¿Qué falta para masificarlos?
“Recibir la noticia de que ella había dejado ese seguro fue bonito, fue sentir que nos estaba cuidando incluso después de la muerte”, dijo Juan Andrés Forero en medio de una charla con Forbes Colombia en la que recuerda uno de los momentos más dolorosos de su vida.
A Juan Andrés un cáncer le arrebató a su madre en 2019. Meses después, una llamada trajo un poco de calma en medio de la tormenta, su corredor de seguros de Mapfre, y quien facilitó esta conversación, lo contactó para iniciar el proceso de indemnización del seguro de vida que su madre había adquirido.
Para él y su abuela materna, ambos beneficiarios, la notificación fue una completa sorpresa. El joven abogado usó el dinero para pagar su especialización en derecho penal, un logro del que su madre estaría orgullosa y con el que cerró, simbólicamente, el ciclo de cuidado que ella le proporcionó en este mundo.
En países como Colombia, donde la penetración total de seguros ronda el 3% sobre el Producto Interno Bruto (PIB), existe el imaginario colectivo de que esta adquisición es un lujo que pocos se pueden dar, aún más, teniendo en cuenta que el dato es mucho menor si no se tienen en cuenta los seguros obligatorios como el SOAT.
Sin embargo, esta es una idea que tiene un costo alto para quienes se ven obligados a cubrir, de su bolsillo, gastos inesperados en siniestros que van desde choques de vehículos y daños materiales en la vivienda, hasta servicios fúnebres de seres queridos y mascotas.
Aún así, tampoco se puede desconocer que para una buena parte de la población el gasto promedio en seguros, que supera el millón de pesos, puede estar fuera del alcance. En este contexto, la industria ha tenido que reinventarse, especialmente en países emergentes, para democratizar sus coberturas.
Aquí es donde las aseguradoras le dan vida a los microseguros: productos financieros diseñados con características especiales para atender a quienes tienen menos capacidad financiera, pero para quienes una indemnización, en el caso de un siniestro, lo cambiaría todo.
“El diseño de un microseguro se diferencia de un seguro estándar principalmente porque está pensado desde la accesibilidad y la simplicidad, para responder a las necesidades de poblaciones que tradicionalmente no han tenido acceso a este tipo de protección”, explicó Martha Lucia Pava, presidenta SBS Seguros Colombia.
La ejecutiva también señala que se diseñan con procesos simplificados en la comercialización, atención y pago de siniestros, eliminando las barreras y la burocracia que pueden existir en los seguros tradicionales.
La distribución es probablemente el factor más importante en la ecuación. Aunque Colombia cuenta con 202.565 puntos de venta presenciales para seguros, a diferencia de otras pólizas, los microseguros están dirigidos a un público que no los está buscando, es más, probablemente muchos ni siquiera saben que existen.
La industria ha buscado diferentes alternativas para acercar estos productos a las personas a través de servicios que utilizan, la banca ha sido un aliado importante. Según datos de Chubb Colombia, entre 65% y 75% de las personas que adquieren un crédito también optan por contratar un seguro voluntario asociado a esa obligación, con coberturas que protegen desde sus bienes hasta su familia o su vida. Entidades como Bancamía, Serfinanza, Banco Mundo Mujer y otras ofrecen el producto respaldadas por una aseguradora.
También se destacan otros canales de venta como el telemercadeo, la distribución digital -canal que creció en ventas 27%, según el último dato- y la venta puerta a puerta a través de empresas de servicios públicos, consolidando las facturas como un medio de fácil recaudo.
“Mi papá estaba pagando ese seguro a través de la factura de Codensa”, le relató a Forbes Colombia una mujer, que prefirió no hacer pública su identidad, sobre una póliza familiar que su padre, que falleció a los 87 años, estaba pagando para él y su esposa a través del servicio de la luz.
El seguro, que el hombre pagó hasta su muerte en marzo de este año, cubrió de manera integral los servicios exequiales, incluyendo el traslado del cuerpo, la preparación y acondicionamiento post mortem, el suministro del ataúd, la velación en sala funeraria y la inhumación con derecho al uso de un lote en el cementerio por cuatro años; cumplido este periodo, se cubre la exhumación de los restos, su cremación y el posterior depósito en cenizario. Incluso, la póliza cubrió una misa celebrada nueve días después del fallecimiento.
“Es algo que todo el mundo debería tener, porque cuando una persona fallece todo es exageradamente costoso”, resalta la mujer, quien también destaca que el aporte más grande de esta indemnización fue tener resueltos muchos asuntos de los que hubiera sido muy doloroso encargarse en persona.
Progreso al 2%
A pesar del esfuerzo de la industria aseguradora por diseñar un producto que aumente el acceso, aún los números no son alentadores. En Colombia, los microseguros representan aproximadamente el 2% del total de las primas emitidas, según datos de la Federación de Aseguradores de Colombia, Fasecolda, con $1 billón en primas emitidas en 2024.
“Todavía persiste la percepción de que se trata de un producto dirigido únicamente a ciertos segmentos de la población o de un gasto adicional, cuando en realidad puede convertirse en una herramienta clave de protección y estabilidad financiera, especialmente para quienes enfrentan una mayor vulnerabilidad ante situaciones como una incapacidad, el fallecimiento de un miembro del hogar o la aparición de gastos imprevistos”, explicó Andrés Serrano, vicepresidente de Consumer Lines de Chubb Colombia.
Si bien es cierto que el presupuesto es un factor que influye directamente en la toma de decisión para acceder a un seguro, en el caso de los microseguros esta barrera disminuye significativamente. Según el gremio, en 2024 la prima promedio en este segmento fue de $29.340.
Además, no por tratarse de pólizas más económicas son menos diversificadas. En empresas como SBS Seguros, Chubb y otras se encuentran microseguros que van desde vida, accidentes personales, seguro exequial, incapacidad total y temporal hasta seguros para el patrimonio del hogar, contra el fraude y suplantación digital, contra el fleteo o robo en retiros de dinero y muchos más. Según datos de Fasecolda, los más demandados son los ramos de vida grupo voluntario (52%) y accidentes personales (21%).
La características que le dan forma a los microseguros no son una cuestión de azar, el producto ha sido estudiado en diferentes economías emergentes y cada país y aseguradora ajusta su oferta teniendo en cuenta su público objetivo. Además, están alineados con el futuro de la industria.
El Informe Global de Seguros 2025 de McKinsey, muestra que si bien la curva de penetración de seguros en América Latina es al alza, hay un camino importante por recorrer para tener cifras como las de países desarrollados, donde la penetración alcanza el 10% del PIB. La firma recomienda cinco claves para acelerar el crecimiento: experiencias omnicanal, canales con tecnología e inteligencia artificial, personalización, confianza y desarrollar seguros integrados. A su manera, los microseguros han encontrado su espacio en cada una de estas tendencias para seguir creciendo.
A pesar de parecer un negocio redondo, sigue haciendo falta algo para cerrar el círculo. Mientras los consumidores consideren que asegurarse un gasto o un lujo, en vez de un mecanismo de protección, las cifras serán muy similares. En un país donde la venta de televisores se dispara y los juegos y apuestas mueven la economía de muchos hogares colombianos en un año de Mundial de Fútbol, es importante enfatizar en la educación financiera.
La industria debe continuar profundizando en la pedagogía, las ofertas atractivas y los procesos fáciles que eliminen las barreras y el papeleo. Pero el tomador de decisión final es quien debe generar conciencia, la pandemia ayudó a dinamizar esta industria, pero aún hay muchos colombianos que tienen desprotegidos desde sus bienes más preciados hasta sus seres queridos. Un siniestro puede ocurrir en cualquier momento y aunque el tiempo no puede volver atrás, si se puede amortizar la angustia y la preocupación con un salvavidas financiero.
Fuente: Forbes
Enlace: https://forbes.co/economia-y-finanzas/microseguros-el-lujo-que-cambia-vidas
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