La normativa, que busca reducir los costos logísticos y potenciar el transporte marítimo en Chile, plantea nuevos desafíos para las empresas, cuyas pólizas de seguro aún responden, en su mayoría, a un esquema de transporte exclusivamente terrestre.
La entrada en vigencia de la Ley N° 21.774 de Cabotaje Marítimo marcará un punto de inflexión para la logística de carga en Chile. La normativa, que permitirá una mayor participación de naves extranjeras en el transporte marítimo nacional, promete reducir los costos de flete y fomentar el uso del cabotaje, aunque también expone brechas en las coberturas de seguros para operaciones intermodales.
Publicada en noviembre de 2025 tras más de una década de tramitación legislativa, la Ley de Cabotaje busca modernizar el transporte de carga en el país y aumentar el uso de la vía marítima, que actualmente representa solo el 4% del movimiento interno de mercancías, pese a los más de 6.400 kilómetros de costa chilena.
Según estimaciones del Ministerio de Hacienda, la normativa permitirá generar ahorros por US$267 millones anuales para la cadena logística, reducir entre un 19% y un 39% las tarifas de flete de contenedores y trasladar cerca de 700 mil toneladas de carga desde el transporte terrestre al marítimo. Además, el Gobierno proyecta una disminución superior a las 64 mil toneladas de emisiones de CO2 al año.
La ley flexibiliza el ingreso de naves extranjeras en determinadas rutas, autoriza el traslado de contenedores vacíos entre puertos nacionales sin restricción de bandera y habilita licitaciones públicas para cargas superiores a las 3.000 toneladas. Actualmente, su reglamento se encuentra en consulta pública.
No obstante, el cambio también plantea nuevos desafíos para la gestión de riesgos. Felipe Giménez, especialista en seguros de transporte y logística de Ventus Group, advirtió que muchas pólizas vigentes fueron diseñadas para operaciones exclusivamente terrestres y no contemplan etapas propias del transporte intermodal.
"Cuando una carga comienza a combinar tramos marítimos y terrestres, junto con transbordos y tiempos de espera en puertos, necesita una cobertura que proteja toda la operación. Muchas pólizas actuales excluyen esos períodos y las empresas solo descubren esa brecha cuando enfrentan un siniestro", explicó.
El ejecutivo identificó tres problemas recurrentes en las coberturas: pólizas que no diferencian entre transporte terrestre y marítimo, valores asegurados desactualizados y ausencia de cobertura durante los procesos de transbordo en recintos portuarios.
El escenario cobra mayor relevancia considerando el crecimiento de la actividad portuaria. De acuerdo con cifras del Servicio Nacional de Aduanas, los puertos chilenos movilizaron más de 115 millones de toneladas durante 2025, mientras que en el primer trimestre de 2026 el Puerto de San Antonio registró 5,8 millones de toneladas y las exportaciones desde Iquique aumentaron un 37%.
A ello se suma un contexto de mayor siniestralidad. Según la Multigremial Nacional de Transporte, en Chile se registra el robo de cerca de un camión al día y durante el primer semestre de 2025 estos delitos aumentaron un 31%. Asimismo, nuevas normativas en materia de seguridad privada y protección de datos incorporan exigencias adicionales para las empresas del sector.
Frente a este escenario, Giménez sostuvo que las compañías que están adaptando sus operaciones al nuevo modelo logístico también deberían revisar sus seguros. "Si la logística cambia, la póliza tiene que cambiar con ella", concluyó.
Fuente: Soychile.cl
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