El mercado asegurador brasileño ha evolucionado de forma constante en las últimas décadas. Ha ganado en envergadura, ha ampliado su oferta de productos, ha incorporado tecnología y ha hecho que la contratación sea mucho más accesible. Aun así, existe una laguna que sigue limitando su desarrollo: la escasa concienciación de la sociedad sobre el verdadero papel de los seguros.
En Brasil, el seguro sigue percibiéndose predominantemente como un gasto o una obligación contractual. Es habitual que las personas y las empresas recurran a la protección solo cuando la legislación lo exige, cuando una entidad financiera condiciona una financiación a la contratación de una póliza o, peor aún, después de sufrir una pérdida importante. Esta visión reduce el seguro a un producto financiero, cuando, en realidad, debería entenderse como un instrumento de preservación del patrimonio, continuidad empresarial y planificación a largo plazo.
La comparación con Estados Unidos pone de manifiesto esta diferencia cultural. En una economía más madura, el seguro forma parte de las decisiones estratégicas de las familias y las empresas. No se trata únicamente de proteger automóviles o inmuebles. Los seguros de responsabilidad civil, de riesgos cibernéticos, de interrupción de la actividad empresarial, de vida, de sucesión empresarial y de protección patrimonial forman parte de la gestión financiera de cualquier organización que aspire a crecer de forma sostenible. El seguro se considera un mecanismo capaz de preservar los activos, garantizar la liquidez en momentos críticos y reducir la exposición a riesgos que pueden comprometer años de trabajo.
Esta madurez también se refleja en los indicadores económicos. La participación del mercado asegurador en relación con el PIB es significativamente mayor en Estados Unidos que en Brasil, lo que refleja un entorno en el que la transferencia de riesgos forma parte de la cultura empresarial y familiar. Aunque el mercado brasileño ha evolucionado de manera significativa, aún existe un enorme margen de expansión, ya que nuestra economía es mucho mayor de lo que representa la participación actual del sector de los seguros.
Esta diferencia no se debe a una mayor exposición al riesgo por parte de los estadounidenses. El empresario brasileño convive a diario con la inestabilidad económica, una elevada carga fiscal, la inseguridad jurídica, los fenómenos climáticos extremos, los riesgos operativos y una creciente exposición a los ciberataques. Quien convive con más incertidumbres invierte aún menos en mecanismos de protección. El reto no es la existencia del riesgo, sino la percepción de su impacto económico.
Cuando analizamos empresas que llevan décadas creciendo, nos damos cuenta de que comparten una característica importante: gestionan los riesgos con el mismo cuidado con el que gestionan los ingresos, las inversiones y la expansión. El crecimiento sostenible exige protección. Un solo acontecimiento inesperado puede agotar rápidamente el patrimonio acumulado a lo largo de muchos años, comprometer el flujo de caja, interrumpir las operaciones y poner en riesgo los puestos de trabajo, a los proveedores y a los clientes. El seguro existe precisamente para evitar que un acontecimiento extraordinario destruya un negocio financieramente saneado.
Este debate cobra aún más relevancia cuando hablamos de sucesión empresarial. Gran parte de las empresas brasileñas siguen concentrando las decisiones estratégicas, la relación con los clientes y el conocimiento del negocio en la figura del fundador. Cuando se produce una incapacidad, un fallecimiento u otro acontecimiento inesperado, muchas organizaciones se enfrentan a dificultades para mantener su actividad. En muchos casos, el problema no es la falta de mercado o de competitividad, sino la falta de liquidez para reorganizar la empresa y garantizar una transición estructurada. El seguro puede desempeñar precisamente ese papel, ofreciendo recursos inmediatos para preservar la continuidad del negocio, proteger a los socios, cumplir con los compromisos y evitar decisiones precipitadas en un momento de fragilidad.
El mismo razonamiento se aplica a las familias. El patrimonio no es solo lo que se acumula a lo largo de la vida, sino lo que se consigue preservar ante acontecimientos inesperados. La planificación financiera no debe limitarse a la creación de riqueza. Debe contemplar mecanismos capaces de proteger esa riqueza, garantizando la estabilidad para las próximas generaciones y reduciendo los impactos financieros derivados de accidentes, enfermedades, incapacidad o fallecimiento.
La transformación digital está haciendo que los seguros sean más sencillos, más personalizados y más accesibles. Sin embargo, la tecnología, por sí sola, no cambia los mercados. El mayor reto sigue siendo educativo.
Tenemos que sustituir la cultura de la reacción por la cultura de la prevención. Las empresas deben comprender que contratar seguros no supone un coste adicional, sino una decisión de gestión. Del mismo modo que invierten en tecnología, cumplimiento normativo, gobernanza e innovación, deben invertir en la protección del patrimonio como parte de su estrategia de crecimiento.
El futuro del mercado asegurador brasileño dependerá menos de la creación de nuevos productos y mucho más de la construcción de una nueva conciencia sobre la gestión de riesgos. Cuantos más empresarios comprendan que proteger el patrimonio es una decisión estratégica —y no solo financiera—, mayor será la contribución del sector al desarrollo económico del país.
En Ô Insurance, creemos que nuestro papel va mucho más allá de la intermediación de pólizas. Queremos participar en la construcción de esta nueva mentalidad, acercando el seguro a las decisiones estratégicas de las empresas y las familias.
Proteger el patrimonio, garantizar la continuidad y preservar el legado no es solo una cuestión de seguridad. Es una condición imprescindible para quienes desean crecer de forma constante y crear valor a largo plazo.
Fuente: Money Report
Enlace: https://www.moneyreport.com.br/inspiradores/o-brasil-ainda-subestima-o-valor-estrategico-do-seguro/
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