Icatu Seguros comienza el año 2026 en un contexto marcado por la consolidación de los seguros de vida y previsión como instrumentos centrales de planificación financiera en el país. Para la compañía, el avance del sector depende menos de los estímulos coyunturales y más de la capacidad de ofrecer productos claros, predecibles y ajustados a la realidad de los clientes. Esta lectura orienta las prioridades estratégicas para el próximo ciclo, en un entorno de mayor exigencia de transparencia y confianza.
La lectura de la compañía es que el sector entra en 2026 sostenido por fundamentos sólidos, menos sensibles a las fluctuaciones coyunturales a corto plazo. Para Luciano Soares, director general de Icatu, el segmento de vida y previsión privada ocupa un papel estructural en la organización financiera de las familias y tiende a ganar aún más relevancia a medida que la sociedad pasa a planificar el futuro de forma más consciente. «El mercado brasileño de seguros y previsión entra en 2026 en un momento de madurez y expansión constante, impulsado por una mayor concienciación sobre la protección financiera y la longevidad», afirma. En este contexto, las prioridades estratégicas de la aseguradora para el año siguen ancladas en la ampliación del acceso de la población a soluciones de protección financiera. La compañía afirma que mantiene su enfoque en la expansión sostenible de las ofertas de seguros de vida, previsión y capitalización, entendidos como líneas complementarias dentro de una estrategia integrada de protección. «Nuestra visión es a largo plazo. Estos tres segmentos forman un conjunto esencial para promover la seguridad, la previsibilidad y la sostenibilidad financiera en diferentes etapas de la vida», observa Soares.
La estrategia de crecimiento está directamente relacionada con el modelo de distribución de la aseguradora. Con más de 350 socios y una red de más de 10 000 corredores y asesores, la empresa ha estado invirtiendo en la ampliación de la integración tecnológica para llegar a diferentes perfiles de clientes. La empresa fue pionera en el desarrollo de un portal de API que permitió la distribución 100 % digital de productos en todas las líneas de negocio y, ahora, avanza hacia una plataforma más robusta y plug and play. El objetivo es simplificar los procesos, ampliar la escala y sostener un crecimiento consistente a largo plazo.
La tecnología también aparece como un elemento central en el equilibrio entre crecimiento, rentabilidad y gestión de riesgos. El ejecutivo explica que la cultura de la empresa se forjó en un entorno de gran inestabilidad económica, lo que consolidó una visión de disciplina y responsabilidad. «Nacimos en un período de alta inflación y gran volatilidad. Eso nos enseñó a crecer con resiliencia, sin renunciar a la solidez», afirma. La diversificación de canales y modelos de distribución, según él, contribuye a diluir los riesgos y ampliar el alcance de la empresa, incluso en escenarios más desafiantes. En el ámbito regulatorio, Icatu considera que el sector entrará en 2026 más preparado para hacer frente a los cambios estructurales. Siguiendo activamente los debates del mercado, afirma estar ya plenamente adaptada a la Nueva Ley de Seguros. Al mismo tiempo, observa con atención la agenda regulatoria específica del seguro de vida, especialmente en torno al concepto de Universal Life, que debería avanzar a lo largo del año. Icatu fue pionera al lanzar el producto Equilíbrio, inspirado en este modelo, y sigue evaluando cómo la evolución regulatoria puede traducirse en soluciones más sólidas para los clientes.
La aseguradora espera que este sea otro año de crecimiento para el sector, y no solo de consolidación. La brecha de protección financiera en Brasil sigue siendo significativa, lo que sustenta el potencial de expansión. «Más que un movimiento de consolidación, seguimos ante un mercado con un gran margen de crecimiento. Hemos registrado tasas de crecimiento de dos dígitos, siempre con un enfoque en el valor agregado para el cliente final», evalúa Soares. Según él, la ampliación de este acceso pasa por el fortalecimiento de las relaciones con los socios y la evolución continua de las soluciones. Entre los factores macroeconómicos con mayor impacto en el sector, Icatu destaca variables que influyen directamente en los ingresos, el ahorro y las decisiones a largo plazo de las familias. La tasa de interés sigue siendo un elemento relevante, al igual que el comportamiento del mercado laboral. Aun así, la empresa destaca que los seguros de vida y los planes de pensiones tienden a ser menos sensibles a los movimientos coyunturales, precisamente por su naturaleza estructural. «Se trata de productos a largo plazo, que cumplen una función esencial de protección y planificación, independientemente de las oscilaciones a corto plazo», observa.
La visión a largo plazo también orienta la lectura de Icatu sobre las principales tendencias que deberían moldear el sector en los próximos años. La evolución del comportamiento del inversor, cada vez más atento a la construcción de patrimonio, la recurrencia y la planificación familiar, amplía el protagonismo de la previsión como instrumento de educación financiera. Paralelamente, el aumento de la longevidad de la población brasileña refuerza la necesidad de soluciones integradas, que conecten la protección, los ingresos y la sucesión a lo largo de la vida del cliente. El uso intensivo de datos aparece como uno de los pilares de esta transformación. En los últimos cinco años, Icatu afirma haber invertido más de 2000 millones de reales en tecnología, centrándose en la escala, la eficiencia y la calidad de la toma de decisiones. La aseguradora informa de avances consistentes en la construcción de una cultura orientada por los datos, con inversiones en la capacitación de los equipos y en el uso responsable de la inteligencia artificial. «La IA ya es una realidad para nosotros, desde el apoyo a los corredores hasta la optimización de los procesos internos. Pero la curaduría humana sigue siendo fundamental para garantizar decisiones alineadas con nuestro propósito», destaca. Los cambios en el comportamiento del consumidor también influyen directamente en los productos, los canales y las experiencias. Para la empresa, los clientes más informados y digitales exigen soluciones claras, adecuadas al contexto e insertadas en los ecosistemas en los que ya se relacionan. Esto requiere precisión en la distribución y capacidad de adaptación de la experiencia a diferentes canales. «Estar presente en el momento adecuado, a través del canal adecuado, es tan importante como el producto en sí», señala. Para Luciano Soares, la principal ventaja competitiva de las aseguradoras en 2026 será la capacidad de combinar solidez, visión a largo plazo y proximidad con el cliente. Traducir productos complejos en soluciones simples, relevantes y alineadas con las diferentes etapas de la vida tiende a separar a las empresas que solo crecen de aquellas que construyen relaciones duraderas. «La escala, la tecnología y la escucha activa deben ir de la mano para sostener el valor a largo plazo», concluye.
Fuente: Revista Apólice
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