En 2026, la volatilidad climática rompe los modelos históricos. Vea cómo el sector concilia el rigor de la solvencia, la tecnología «Predict & Prevent» y la función social para reducir la brecha de protección. Tendencias de mercado e innovación: la respuesta comercial Ante este escenario, el mercado reacciona con especialización y tecnología. En América Latina, y concretamente en Brasil, se prevé un entorno favorable para 2026, con un crecimiento del 8 % para el sector, según estimaciones de la CNseg (Confederación Nacional de Aseguradoras).
Para mantener la rentabilidad y ampliar la base, destacan tres estrategias de suscripción y tecnología: Modelo «Predict & Prevent»: la mentalidad cambia de simplemente «pagar siniestros» a «prevenir pérdidas». Integración de sensores IoT e inteligencia artificial para la monitorización de riesgos en tiempo real y la reducción de la siniestralidad.
Expansión de las MGA y del mercado de excedentes: a medida que las aseguradoras tradicionales se retiran de los riesgos complejos, las MGA (Managing General Agents) llenan el vacío con suscripción técnica especializada, atendiendo desde riesgos inmobiliarios complejos hasta la transición energética.
Seguros paramétricos y accesibilidad: Para combatir la falta de cobertura, cobran fuerza los seguros paramétricos (basados en datos desencadenantes como el nivel de lluvia o la velocidad del viento). Esta modalidad es esencial para aportar agilidad y protección accesible a sectores vulnerables, como la agricultura familiar.
El impacto en la realidad brasileña: agilidad y función social La teoría de la volatilidad climática se materializa de forma contundente en Brasil. Acontecimientos recientes, como las inundaciones en Rio Grande do Sul (2024 y 2025), los ciclones en Paraná y las sequías en Amazonas, ponen de manifiesto la necesidad de mecanismos de respuesta rápida que complementen el mercado tradicional. En este contexto, la inversión social privada actúa en la mitigación de daños en áreas con baja penetración de seguros comerciales. El Fondo de Catástrofes, mantenido por Zurich y Zurich Santander, es un ejemplo de eficiencia operativa. Con una aportación de 2 millones de reales para 2026, el mecanismo permite la liberación de recursos para ayuda humanitaria y reconstrucción en un intervalo de 3 a 5 días hábiles, frente a la media de 20 a 90 días de los procesos convencionales.
Esta iniciativa, galardonada internacionalmente por los BRICS Solutions Awards, demuestra que la gestión de riesgos en 2026 no es solo una cuestión de ingeniería financiera, sino también de responsabilidad social. Al destinar recursos a kits de emergencia, unidades móviles de salud y reconstrucción, el sector privado responde a la presión social mencionada en los diagnósticos globales, actuando directamente en la resiliencia de las comunidades. Conclusión
El año 2026 se consolida como una prueba de madurez para el mercado asegurador. Las instituciones ganadoras serán aquellas capaces de equilibrar la rigurosa gestión de la solvencia exigida por los reguladores con la flexibilidad comercial de las nuevas tecnologías. Más aún, la integración entre soluciones de mercado (como los paramétricos y los MGA) y las acciones de impacto social (como los fondos para catástrofes) definirá la relevancia del sector en un mundo de estabilidad quebrada.
Fuente: Migalhas
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