La industria de la salud privada en Argentina atraviesa una etapa de transformación estructural que ya no se limita exclusivamente al cuidado humano. En este nuevo escenario, la irrupción del bienestar animal como eje estratégico de crecimiento comienza a modificar el mapa competitivo del sector. En ese contexto, el Grupo Omint decidió avanzar hacia un territorio que hasta hace pocos años permanecía mayormente atomizado: la medicina veterinaria bajo formato de cobertura integral.
La creación de Omint Mascotas, anunciada en febrero de 2026, representa mucho más que la incorporación de un nuevo servicio dentro del portafolio de la compañía. Se trata, en rigor, de una decisión vinculada a tendencias demográficas y culturales que están redefiniendo la noción tradicional de familia y que impactan directamente en el consumo de servicios vinculados al bienestar.
Actualmente, cerca de ocho de cada diez hogares argentinos conviven con al menos un perro o gato, una cifra que evidencia la consolidación de los animales de compañía como integrantes permanentes del núcleo familiar. Este fenómeno no solo impulsa la demanda de alimentos, accesorios o servicios recreativos, sino que también genera una creciente necesidad de atención médica especializada, preventiva y continua.
La apuesta de Omint se inscribe dentro de una estrategia de diversificación que busca ampliar su ecosistema sanitario hacia nuevas áreas de cuidado. Tradicionalmente centrada en medicina prepaga, seguros y asistencia al viajero, la compañía identifica ahora una oportunidad en el desarrollo de soluciones veterinarias estructuradas bajo lógicas similares a las de la cobertura médica humana.
En términos operativos, el nuevo servicio se apoya en una alianza estratégica con OSPAN, organización especializada en salud animal que dispone de infraestructura hospitalaria propia con atención permanente, clínicas integrales y una red de prestadores externos. Este entramado permitirá ofrecer prestaciones que abarcan desde consultas clínicas hasta intervenciones quirúrgicas, internaciones, diagnósticos por imágenes y más de 25 especialidades veterinarias.
El modelo apunta a posicionarse dentro de la medicina preventiva, un enfoque que ha demostrado ser clave en la sostenibilidad financiera de los sistemas de salud humana y que ahora comienza a trasladarse al ámbito veterinario. La lógica detrás de esta estrategia radica en reducir la incidencia de enfermedades crónicas mediante controles periódicos y seguimiento clínico, evitando tratamientos de mayor complejidad y costo en el mediano plazo.
Cambios sociales que impulsan el negocio pet
El lanzamiento de Omint Mascotas no puede comprenderse sin considerar el contexto sociocultural en el que se produce. Argentina registra desde hace años una baja sostenida en la tasa de natalidad, fenómeno que coincide con el crecimiento de hogares unipersonales o sin hijos. En este marco, las mascotas ocupan un lugar afectivo cada vez más relevante, transformándose en sujetos de cuidado equiparables —desde el punto de vista emocional— a otros miembros del hogar.
Esta mutación cultural tiene consecuencias económicas concretas. El gasto en servicios veterinarios ha dejado de ser ocasional para convertirse en un componente estable del presupuesto familiar. Desde vacunas hasta tratamientos complejos, la atención médica de perros y gatos implica erogaciones que pueden alcanzar niveles similares a los de ciertos tratamientos humanos.
En ese sentido, los seguros veterinarios funcionan bajo principios similares a los seguros de salud tradicionales: el propietario abona una prima periódica que permite cubrir total o parcialmente los costos derivados de consultas o procedimientos médicos. La adopción de este tipo de esquemas financieros ha mostrado un crecimiento sostenido en mercados desarrollados, donde la penetración de coberturas para mascotas supera ampliamente a la de América Latina.
Para el Grupo Omint, el ingreso al segmento pet responde también a la expansión global del consumo asociado al cuidado animal. América Latina se posiciona actualmente como uno de los mercados más dinámicos dentro de esta industria, impulsada por el aumento del poder adquisitivo en determinados sectores urbanos y por el cambio en las prioridades de gasto de las nuevas generaciones.
La posibilidad de integrar servicios veterinarios dentro de una plataforma sanitaria más amplia abre además nuevas oportunidades de fidelización de clientes. En lugar de limitar la relación comercial al titular del plan médico, la compañía puede extender su propuesta de valor al conjunto del hogar, incluyendo a sus animales de compañía dentro del sistema de protección.
Este enfoque permite reforzar la vinculación emocional con la marca y generar nuevos puntos de contacto con los usuarios, al tiempo que diversifica las fuentes de ingresos en un entorno donde la rentabilidad de la medicina prepaga enfrenta presiones regulatorias y económicas.
La entrada de un actor consolidado en el negocio veterinario podría acelerar el proceso de profesionalización del mercado. Históricamente fragmentado en clínicas independientes y consultorios de pequeña escala, el sector carecía hasta ahora de propuestas integrales respaldadas por grandes grupos de salud.
Con Omint Mascotas, la compañía introduce un modelo que combina cobertura financiera, infraestructura clínica y red de prestadores, lo que podría elevar los estándares de atención y estimular la aparición de nuevas ofertas similares por parte de competidores.
A largo plazo, esta dinámica podría derivar en la consolidación de un subsector específico dentro de la medicina privada, orientado exclusivamente al cuidado animal y estructurado bajo esquemas de aseguramiento.
El desembarco de Omint en el universo pet refleja, en última instancia, una redefinición del concepto de bienestar.
La salud deja de ser entendida como un atributo individual para convertirse en una condición compartida por todos los integrantes del hogar, independientemente de su especie.
Al integrar la atención veterinaria dentro de su propuesta de servicios, el Grupo Omint busca anticiparse a una tendencia que ya se manifiesta en otros mercados y que probablemente continuará expandiéndose en los próximos años.
En un entorno donde la innovación se vuelve indispensable para sostener la competitividad, la creación de Omint Mascotas aparece como un movimiento estratégico orientado a capitalizar el crecimiento del vínculo entre las personas y sus animales de compañía, al tiempo que abre un nuevo capítulo en la evolución del negocio de la salud privada en la región.
Fuente: America Retail
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