Fuente: Agrolatam
El seguro gratuito protege a pequeños agricultores frente a lluvias, heladas y granizo, con más de 2 millones de hectáreas agrícolas bajo cobertura.
Los pequeños productores agrícolas de Perú cuentan con una cobertura estatal de hasta S/1.000 por hectárea frente a pérdidas ocasionadas por fenómenos climáticos y otros eventos cubiertos. El Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) recordó en septiembre que el Seguro Agrícola Catastrófico (SAC) es gratuito para el agricultor y está orientado especialmente a la agricultura familiar de subsistencia, en momentos en que los riesgos por lluvias, heladas, granizo y otros eventos meteorológicos vuelven a ocupar un lugar central en la campaña agrícola.
El alcance territorial del programa es considerable. La planificación oficial para 2026 contempla 2.178.572 hectáreas aseguradas y una población potencial de 926.785 productores agropecuarios, con un presupuesto de S/80 millones para el SAC. Documentos del propio sector también muestran que la protección mediante seguros agrícolas forma parte de las principales herramientas utilizadas por Perú para reducir el impacto económico de los fenómenos meteorológicos sobre los pequeños productores.
El esquema no funciona como un bono entregado automáticamente. Se activa cuando un cultivo asegurado registra daños por alguno de los eventos contemplados en la póliza. La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP explica que el Estado financia el 100% de la prima del SAC y que el instrumento está dirigido principalmente a productores cuya actividad agrícola constituye un medio de subsistencia. El programa se implementa en Perú de manera ininterrumpida desde 2008.
Qué debe hacer el productor para activar la cobertura
Cuando ocurre un siniestro, el agricultor debe comunicar el daño a las autoridades correspondientes de su región. A partir de allí se coordina con la aseguradora la evaluación en campo para verificar las pérdidas y determinar si corresponde la indemnización. El Midagri pidió especialmente a gobiernos regionales y municipios que orienten a los productores sobre este procedimiento, debido a que el acceso efectivo al seguro depende de que los daños sean reportados y evaluados.
La cobertura puede alcanzar S/1.000 por hectárea, monto que había sido incrementado para los cultivos priorizados. Para la campaña 2025/26, la documentación oficial establecía además protección frente a 18 tipos de siniestros en las 24 regiones del país y alrededor de dos millones de hectáreas cubiertas. La herramienta está diseñada para compensar parcialmente pérdidas severas y permitir que pequeños agricultores dispongan de recursos después de un evento que comprometa su producción.
El programa adquiere mayor relevancia por la limitada capacidad financiera que tiene una parte de la agricultura familiar para recuperarse después de perder una campaña. Una helada, una lluvia extrema o una granizada no solamente reducen el volumen cosechado: también pueden dejar sin recuperar inversiones realizadas previamente en semillas, fertilizantes, labores y otros insumos. El SAC busca proporcionar una protección mínima frente a esa exposición sin que el productor tenga que pagar la prima del seguro.
Más de dos millones de hectáreas frente al riesgo climático
El Midagri señaló recientemente que existen S/2.000 millones para coberturas de siniestros sobre más de dos millones de hectáreas agrícolas. Esa cifra debe diferenciarse del presupuesto específico asignado al SAC: la planificación presupuestaria oficial de 2026 consigna S/80 millones para el programa y 2,17 millones de hectáreas aseguradas. La distinción es relevante para no interpretar los S/2.000 millones anunciados como el gasto presupuestario directo destinado a contratar las pólizas.
Perú cuenta además con un registro histórico consolidado del Seguro Agrícola Catastrófico que reúne información desde la campaña 2009/10 hasta 2025/26. La base oficial incluye superficie y productores asegurados, primas, hectáreas indemnizadas, beneficiarios, valores cubiertos y niveles de siniestralidad, lo que permite seguir la evolución de una política que pasó a ocupar un papel cada vez más importante dentro de la gestión del riesgo agropecuario.
La cobertura de S/1.000 por hectárea no sustituye el valor completo de una cosecha perdida, pero funciona como un mecanismo de recuperación para productores con menor capacidad financiera. Con casi 2,18 millones de hectáreas previstas bajo protección durante 2026, el desafío pasa también por la velocidad con la que se reportan, verifican e indemnizan los siniestros cuando un evento climático golpea una zona productiva.
Fuente: Agrolatam
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