En un entorno marcado por el crecimiento del endeudamiento y la vulnerabilidad económica, el seguro de vida se ha consolidado como una herramienta estratégica de planificación financiera. A pesar de que el mercado asegurador alcanzó en 2024 una penetración del 3,29% sobre el PIB (la más alta en una década), la realidad muestra una brecha preocupante: solo 1 de cada 8 adultos en Colombia contrata un seguro de vida voluntario.
Según cifras de la Superintendencia Financiera, aunque el 33% de los adultos cuenta con algún tipo de seguro, la mayoría de los hogares permanece expuesto ante eventos inesperados que podrían comprometer su estabilidad económica y su patrimonio.
Cultura financiera y mitos del sector
Uno de los mayores obstáculos para la protección de las familias es la baja alfabetización financiera. En Colombia, solo el 39% de los ciudadanos tiene un nivel adecuado de educación en esta área, cifra significativamente menor al promedio de la OCDE (62%). Esto se refleja en percepciones erróneas sobre el costo y la utilidad de las pólizas:
Beneficios y recomendaciones de los expertos
Compañías del sector, como MAPFRE, enfatizan que un seguro de vida no es solo un respaldo en caso de fallecimiento, sino una garantía para proteger ingresos, asegurar la educación de los hijos o incluso funcionar como una herramienta de ahorro e inversión.
Para incluir un seguro sin afectar la liquidez, se recomienda:
Iniciar con coberturas esenciales: Priorizar lo básico según la etapa de vida.
Ajuste presupuestal: Reasignar gastos discrecionales para cubrir la prima mensual.
Variedad de productos: Explorar opciones como seguros temporales, revalorizables o pólizas vitalicias como Vida Plus.
Además, la industria resalta la agilidad en los procesos actuales: una vez acreditado el derecho, el pago se realiza dentro del mes siguiente, brindando un acompañamiento transparente en momentos de alta complejidad emocional y económica.
Fuente: Área Cúcuta
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