El bienio 2025–2026 marca el ciclo de inversión minera más intenso de la última década en el Perú, con un volumen proyectado de US$ 11,378 millones. En este escenario de despliegue acelerado de capital, la gestión de riesgos ha dejado de ser un trámite administrativo para convertirse en una variable crítica de protección del ROE, la continuidad operativa y la estabilidad del negocio.
Sin embargo, gran parte de la industria minera sigue operando bajo un modelo tradicional de seguros que es inherentemente incapaz de gestionar la complejidad de una operación minera moderna. Los brokers de seguros suelen priorizar la venta de pólizas sobre la atención integral al cliente, generando brechas críticas frente a escenarios que van más allá de la función de las pólizas de seguros, que solo se evidencian cuando el siniestro ya ocurrió.
Un error frecuente es ignorar que entre el 50% y 80% del valor agregado de un proyecto reside en su red de proveedores y contratistas; no incorporar adecuadamente esta interdependencia, por ejemplo, a través de coberturas de Interrupción de Negocios, puede resultar devastador. En este contexto, un ahorro aparente del 5% en la prima puede derivar en una pérdida superior al 40% del ROE (Return on Equity) ante un siniestro mal estructurado.
Frente a la creciente comoditización del rol del broker de seguros, se vuelve necesario un cambio de enfoque: pasar de la administración de pólizas a la gestión multidimensional de riesgos.
PRADO Insurance Group, con 22 años de trayectoria en el mercado asegurador peruano, sugiere un modelo de ‘concierge en seguros’ que va más allá de ofrecer pólizas y coberturas: incorpora análisis legal especializado, lectura operativa del negocio y gestión directa de posibles desencadenantes de situaciones críticas.
Cuando un incidente ocurre, PRADO asume un rol activo que supera las funciones de un corredor de seguros tradicional. El siniestro no se gestiona como un trámite administrativo, sino que especialistas de PRADO intervienen desde distintos ángulos con criterio legal, humano y técnico ante ajustadores, aseguradoras, víctimas, asesores legales, entre otros actores. Su objetivo es proteger la continuidad operativa, evitar demandas legales, controlar las pérdidas financieras y contener situaciones con potencial impacto reputacional.
El enfoque de PRADO se basa en anticipar, estructurar y contener el riesgo antes de que se convierta en crisis. Al estructurar la protección de forma anticipada, las empresas no solo reducen la volatilidad de sus resultados, sino que también optimizan el Costo Promedio Ponderado de Capital (WACC) y generan eficiencias operativas (OpEx) sostenibles.
Este modelo se refuerza al contar con partners líderes a escala internacional en reaseguros, brindando acceso directo a mercados extranjeros especializados para obtener cotizaciones superiores en el menor tiempo posible, sin depender exclusiva mente de los tiempos de respuesta de las aseguradoras loca les. Este acceso directo es crítico en proyectos de alta complejidad, donde el tiempo y la precisión técnica son determinantes.
En este nuevo superciclo, la rentabilidad de la minería peruana no se va a defi nir solo por la efi ciencia operativa, sino por la capacidad de protegerla con criterio y anticipación. La empresa minera y sus proveedores ya no pueden permitirse llegar tarde a la gestión del riesgo: necesitan un socio estratégico que actúe cuando todavía hay margen para tomar decisiones.
Fuente: Rumbo Minero
Enlace: https://www.rumbominero.com/peru/noticias/actualidad-empresarial/seguros-industria-minera/
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