Entre las deudas más mencionadas por los encuestados se encuentran las de tarjetas de crédito, préstamos personales, préstamos sobre nómina para trabajadores con contrato CLT, financiaciones y facturas básicas atrasadas
El dinero sigue encabezando la lista de preocupaciones de los brasileños. Así lo revela la 5.ª edición del «Raio-X da Saúde Financeira dos Brasileiros» (Análisis de la salud financiera de los brasileños), una encuesta realizada por la fintech Onze en colaboración con Icatu Seguros. El estudio señala que el 95 % de los encuestados tiene algún tipo de preocupación financiera. El temor más común es no tener dinero suficiente para hacer frente a las emergencias, mencionado por el 58 % de los encuestados. A continuación, aparecen la dificultad para pagar las facturas mensuales (33 %), la preocupación por garantizar un futuro mejor para los hijos (25 %) y la incapacidad para saldar deudas o limpiar el historial crediticio (22 %).
La encuesta, realizada entre el 26 de mayo y el 1 de junio, se llevó a cabo entre 8.391 personas de todo el país y revela que el 42 % de los encuestados señala el dinero como su principal preocupación en la actualidad, por delante de la salud (22 %), la familia (15 %), la violencia (10 %), la política (6 %) y el trabajo (5 %). El resultado mantiene a las finanzas a la cabeza de la clasificación por quinto año consecutivo.
Según la encuesta, el 53 % de los encuestados afirma no tener ingresos suficientes para cubrir sus gastos mensuales o estar endeudados y/o tener un historial crediticio negativo. Del total, el 27 % está endeudado o tiene restricciones de crédito, mientras que el 26 % afirma que sus ingresos mensuales no son suficientes para hacer frente a los gastos. Entre las deudas más citadas se encuentran las de tarjetas de crédito (60 %), los préstamos personales (30 %), los préstamos sobre nómina para trabajadores con contrato indefinido (26 %), las financiaciones (17 %) y las facturas básicas atrasadas (14 %).
El peso de la responsabilidad financiera familiar ayuda a explicar esta situación. Entre los encuestados, el 78 % tiene al menos un dependiente total o parcial de sus ingresos. La encuesta también pone de manifiesto retos relacionados con la educación financiera. Más de la mitad de los encuestados (53 %) afirma que rara vez hablaba o habla de dinero en el ámbito familiar, ya sea entre padres e hijos o entre tutores.
La ausencia de mecanismos de protección sigue siendo un reto importante. Más de la mitad de los encuestados (56 %) afirma no disponer de un fondo de emergencia, un indicador que se mantiene a la cabeza de la encuesta por cuarto año consecutivo.
El estudio revela además que el 63 % no cuenta con ningún tipo de protección financiera para situaciones como el fallecimiento o la invalidez, y que el 89 % nunca ha buscado asesoramiento u orientación especializada para organizar sus finanzas o salir de las deudas. Este dato refuerza la importancia de soluciones que combinen educación financiera, planificación y apoyo financiero para las familias ante situaciones inesperadas, especialmente en el ámbito empresarial, donde las empresas pueden ampliar el acceso de los empleados a prestaciones capaces de apoyar a sus familias en momentos de mayor vulnerabilidad.
«Los indicadores muestran que la situación financiera de las familias sigue siendo precaria. Más de la mitad de los encuestados aún no consigue constituir un fondo de reserva para emergencias y el 53 % se enfrenta a endeudamiento o a unos ingresos insuficientes para cubrir los gastos. Estos resultados indican que el reto no radica únicamente en los ingresos, sino también en el acceso a la información, a la planificación financiera y a herramientas que ayuden a las personas a tomar decisiones más fundamentadas a lo largo de su vida. Es precisamente en este punto donde la educación financiera, la protección y la planificación a largo plazo adquieren un papel cada vez más relevante», afirma Antonio Rocha, director ejecutivo y cofundador de Onze, la primera empresa fintech de previsión privada y salud financiera de Brasil, que cuenta con un completo centro de soluciones financieras para el mercado de prestaciones.
La preocupación por el futuro también se refleja en los datos relacionados con la jubilación. Entre los encuestados, el 34 % cree que seguirá trabajando tras jubilarse por necesidad económica. Otro 28 % afirma que pretende depender exclusivamente de la prestación del INSS.
«Cuando una persona no tiene un fondo de emergencia y, además, tiene que lidiar con un presupuesto ajustado o con deudas, pensar en el futuro puede parecer algo lejano. Pero es precisamente en este escenario donde la protección y la planificación cobran importancia. La encuesta muestra que mucha gente está intentando equilibrar las necesidades mensuales con la creación de cierta seguridad para el futuro, ya sea para la jubilación o para hacer frente a situaciones inesperadas que puedan afectar a los ingresos y a la familia. Se trata de un reto estructural que no se resuelve únicamente con un producto. Requiere asesoramiento, acceso y soluciones que ayuden a las personas a organizarse mejor a lo largo de su vida», afirma Henrique Diniz, director de Productos de Previsión de Icatu Seguros.
Según Diniz, es en este contexto donde la previsión privada cobra relevancia. «La previsión ayuda a crear disciplina a largo plazo y a acumular patrimonio con un objetivo claro. Pero, dentro de las empresas, esta conversación puede ir más allá. Cuando el empleado tiene acceso a educación financiera, soluciones de protección, previsión y asesoramiento especializado, empieza a ver la planificación financiera como algo más cercano a su realidad. Las empresas desempeñan un papel importante en este proceso, ya que logran integrar esta atención en la rutina de las personas y hacer que la protección financiera sea más accesible», añade.
Fuente: Icatu Seguros
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